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+ Ejus in obitu nro praesentia muniamus

  Edición Número 13 - Año I

Sante Michael Archangele, defende nos in proelio; contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium. Imperet illi Deus;supplices deprecamur: tuque, Princeps militiae coelestis, Satanam aliosque spiritus malignos, qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo, divina virtute in infernum detrude. Amen.  GACETA  

  SEMANAL

Martes, 6 de febrero de 2004 | Desde octubre, todas las semanas, los días viernes, Revista Cristiandad.org prepara para usted una cuidadosa selección de material de formación general,

pensado en forma de contenidos breves y de sana doctrina. Surgite! y Revista Cristiandad.org son publicaciones fieles al magisterio tradicional de la Iglesia.

 

 

 

 

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CONTENIDO DE ESTA EDICIÓN

 

 

Nota de la editora

» Las causas de la impiedad y la respuesta de la traición

 

Milagro de la semana

» Exquisita caridad

 

Diccionario católico

» Anatema

 

Santo de la semana

» Santa Escolástica

 

Crítica de Arte

» El Último Samurai

 

Advocación Mariana

» Nuestra Señora del Carmen de La Legua

 

Ficha de Sectas

» Luz del Mundo

 

Santos desconocidos

» San Thorfinn de Hamar

 

Conocer para opinar

» Tabernáculos flotantes

 

Calendario devocional

» Oraciones antiguas a Nuestra Señora de Lourdes

 

Palabra de Santo

» Perfecta humildad

  

Origen de una Orden

» Hermanas Adoratrices de Santísimo Sacramento

 

Breves de actualidad

» Cumbres: ¿socialismo y muerte?

  

Santuarios

» Santuario de Nuestra Señora de Walsinghan

 

Meditación sugerida


© Copyright 2003 por Revista Cristiandad.org. Todos los derechos reservados. Se autoriza la reproducción total o parcial de los contenidos de este boletín solicitándolo por e-mail y citando la fuente.

 

 

    SUGERENCIA

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IHSV

 
   

 

 

CORRIAN LOS TURBULENTOS DIAS DEL SANTO CURA DE ARS. A su iglesia se acerca una figura torva, de nervios endurecidos y frente orgullosa. Con soberbia altiva, el “venerable hermano” de levita corta el paso del buen sacerdote. En palabras sonoras, le dice que acude a él por su fama y ciencia, para derribar en su persona todos los mitos y supersticiones de la Iglesia. Y a paso seguido, declaró que deseaba poner en duda algunos misterios de la Religión.

Al celoso varón le brillaron los ojos y con una dulce sonrisa le contesto: “Confiésate Primero y luego no sólo resolveré tus dudas sino que te prometo que quedaras completamente satisfecho”. Sea por el toque de la gracia o bien porque no estaba del todo con mala voluntad, el infeliz sujeto se confesó. Y muy bien. Al recibir las palabras de absolución, el Santo Cura le invitó a desplegar las dudas para responderlas una por una. El pobre hombre echó a llorar. “¡Ay!, padre”, respondió con lágrimas en los ojos, “¡qué dudas he de tener! ¡Santa, pura y verdadera es la religión: yo era el malvado, el necio y el pecador!”. Las aguas cristalinas del perdón borraron todas las oscuras manchas del pecado y, libre de las cadenas esclavizadotas del vicio, se deshicieron las tormentosas nubes de la incredulidad. La contrición liberadora serenó aquella alma y pudo ver con toda claridad la verdad católica. La verdad única y excluyente de la Santa Iglesia. Se encontraba libre de todo interés ruin e inconfesable, consentidor de sus malas pasiones.

Confesiones semejantes se escuchan a los pies del tribunal de penitencia, de labios de pecadores auténticamente arrepentidos y conciente de sus culpas y crímenes. Palabras escuchadas de otro acérrimo enemigo de la Iglesia, que por su profundidad y devota unción deberían unirse las nuestras en profesión de fe: “La Religión católica”, decía,”muy buena es y muy buena me parecía; pero yo la miraba como contraria y enemiga, porque condenaba mi conducta, que no era por cierto la que debía ser. Desde que me propuse en mi corazón buscar de veras el camino de la verdad y de la virtud, entendí clarísimamente que no se hallaba la verdad sino en el seno de nuestra celestial y purísima Religión”

La presente crisis de fe, inaudita por su profundidad y extensión a todos los campos de acción y presencia humana, no puede ser resuelta sin una clara afirmación de la santa doctrina tan urgente como una seria reforma moral y de costumbres de la compenetración penitente que solicitó Nuestra Señora a los bienaventurados pastorcitos en Fátima, a principios del siglo XX.

La coherencia doctrinaria y moral es la única garantía en el apostolado. Sin santidad es imposible dar luz a las perlas exquisitas que brindamos al mundo. Como vitrinas apagadas, los tesoros invaluables que recibimos de la fe de nuestros padres son ocultados y hasta rechazables. Si las causas secretas de la impiedad son los apegos a los vicios, las de la traición no son de una naturaleza distinta. La diferencia radica en la coherencia de la criatura. Hay quienes desean cambiar la religión para licenciar sus vicios y crímenes y otros – más saludables por paradoja – deciden abandonar y combatir abiertamente la fe que les reprueba sus maldades y les propone la verdad y la virtud como única vida y camino posible.

Que Nuestra Señora bendiga a cada uno de ustedes en este año lleno de grandes amenazas y mayores expectativas.

In Domina

Cynthia Caden
Editora General | Revista Cristiandad.org
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» EXQUISITA CARIDAD | Santa María Francisca de las Cinco Llagas
   
   

Una vez que María Francisca hubo profesado se quedó a trabajar en la tienda de su padre, que no desaprovechó momento alguno para hacerla objeto de sus iras secundado por el resto de la familia. A pesar de ello, cuando su padre enfermó y se acercaba su fin María Francisca pidió al Señor que le concediese la gracia de padecer los sufrimientos de su padre, y no contenta con ello también pidió sufrir en su lugar las penas del purgatorio. Huelga decir que ambas gracias le fueron concedidas, y María Francisca fue llevada a padecer el purgatorio de su padre, donde permaneció hasta cumplir la condena, librándolo a él de sufrirla.

La muestra más evidente de su relación con la divinidad fue que le concediesen los cinco estigmas, por lo que se la conoce como Santa María Francisca de las Cinco Llagas. Un sacerdote que las había visto dijo: "No sólo he visto sus llagas y las he tocado, sino que también he hundido en ellas mis dedos. Agujereaban por completo sus manos de tal modo que mi índice y mi pulgar podían unirse a través de ellas".

María Francisca nació en Nápoles el 25 de marzo de 1715. A los cuatro años ya pasaba las noches rezando y a los dieciséis tomó el hábito de la orden Tercera de las alcan.d x tarinas, que era una reforma de la orden de San Francisco debida a San Pedro de Alcántara. Para ello tuvo que enfrentarse con su padre, Francisco Gallo, que casi la mató de una paliza por negarse a contraer matrimonio y luego la encerró en casa hasta que intervino su confesor y logró que la dejase profesar. Después de muchos padecimientos por causa de sus familiares, encabezados por su padre y por cuantos la envidiaban por sus éxtasis místicos, falleció el 6 de octubre de 1791. Su festividad se celebra el 6 de octubre.

 

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» ANATEMA | Definición
   
   

El término antiguamente indicaba las ofrendas hechas a la divinidad, y que eran suspendidas del techo o las paredes de los templos con el propósito de ser expuestas a la vista pública. Así, la palabra anatema de acuerdo a su etimología significa una cosa ofrecida a Dios. Y este es el sentido con que se la utiliza en ocasiones en el Antiguo Testamento.

Pero como los objetos odiosos también eran expuestos a la vista (por ejemplo la cabeza de un criminal o de un enemigo, o sus armas), la palabra anatema pasó luego a significar una cosa odiada, o execrable, dedicada al público aborrecimiento o destrucción.

Sin embargo, es el sentido de anatema impreso por Dios mismo en el siguiente pasaje del Deuteronomio (VII, 26) el que prevaleció: "y no has de introducir en tu casa abominación, para no hacerte como ello es, anatema. Detéstalo y abomínalo como abominación por ser cosa dada al anatema".

La severidad del anatema en el Antiguo Testamento es explicada por la necesidad que había de preservar al pueblo judío y protegerlo, aun mediante la muerte, contra la idolatría profesada por sus vecinos paganos.

En cambio, en el Nuevo Testamento el anatema ya no implica muerte física, sino espiritual, mediante la pérdida de bienes o exclusión de la sociedad de los fieles. San Pablo frecuentemente usa esta palabra en el último sentido. En Gálatas I, 9, dice: "Os lo he dicho antes y ahora de nuevo os lo digo: Si alguno os predica otro evangelio distinto del que habéis recibido, sea anatema".

Anatema significa también ser agobiado con maldiciones. En los inicios de la Iglesia se adoptaba la palabra anatema para significar la exclusión de un pecador de la sociedad de los fieles; pero el anatema fue pronunciado principalmente contra los herejes. Todos los concilios, desde el Concilio de Nicea hasta los Vaticanos, han hecho uso del canon dogmático: "Si alguien dijera... sea anatema". Sin embargo, aunque durante los primeros siglos el anatema no parecía diferir de la sentencia de excomunión, a partir del siglo sexto se hizo una distinción entre los dos. El Concilio de Tours decidió que tras tres advertencias recitadas en coro del Salmo CVIII contra los usurpadores de los bienes de la Iglesia, caerían bajo la maldición de Judas, y "que no será sólo excomulgado, sino anatematizado, y puede ser golpeado por la espada celestial". Esta distinción fue introducida en los cánones de la Iglesia, como está probado por la carta de S.S. Juan VIII (872-82) en el decreto de Graciano: "Sabed que Engeltrude no está solo bajo excomunión, que la separa de la sociedad de sus hermanos, sino bajo anatema, que la separa del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia". Esta distinción es encontrada en los primeros decretos, en el capítulo Cum non ab homine. Y en el mismo capítulo, hablando de las medidas necesarias a tomarse contra un religioso culpable de robo, homicidio, perjurio u otros crímenes, dice: "Si, tras haber sido depuesto del oficio, es incorregible, debe ser primero excomulgado; pero si persevera en su contumacia, deberá ser golpeado con la espada del anatema; y si sumergiéndose en las profundidades del abismo, alcanza el punto donde despreciara estas penas, deberá ser entregado al brazo secular".

En tiempos posteriores, S.S. Gregorio IX (1227-41) distingue la excomunión menor, o aquella que implica la exclusión sólo de los sacramentos, de la excomunión mayor, que implica la exclusión de la sociedad de los fieles. Él declara que es excomunión mayor aquella que aparece en todos los textos en donde se hace mención de tal excomunión. Desde entonces no ha habido diferencia entre la excomunión mayor y el anatema, excepto por el mayor o menor grado de ceremonia al pronunciar la sentencia de excomunión.

El anatema permanece como una excomunión mayor que ha de ser promulgada con gran solemnidad. Aunque el anatematizado es entregado a Satán y sus ángeles, puede todavía, y es incluso compelido a arrepentirse. Incluso el Pontífice da la forma de absolverle y que pueda reconciliarse con la Iglesia. La promulgación del anatema con tal solemnidad tiene por objeto dar tanto temor al criminal que le traiga al estado de arrepentimiento. Para que pueda retornar al seno de la Iglesia, siempre se encuentra en la fórmula de excomunión una frase como la siguiente: "A menos que se arrepienta, o dé satisfacción, o se corrija".

 

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» SANTA ESCOLÁSTICA | 10 de febrero
   
   

Su nombre viene del griego, y significa: "que pertenece a la escuela" (480-542).

Fundadora. Nació en Nursia, Italia. Hermana gemela de san Benito abad, decidió dedicar su vida a Dios, fundó un monasterio cercano al de Montecassino (fundado por su hermano), donde se le unieron piadosas damas. Adoptó la misma regla (que en la actualidad sirve de base a numerosas congregaciones). Se les conoció como benedictinas, su vida era contemplativa (clausura), y además de los votos de pobreza, castidad y obediencia, se obligaban a realizar dos horas de estudio y siete horas diarias de trabajo manual. Ambos hermanos se guardaban desde pequeños un gran amor fraternal; sólo se veían una vez al año, justo antes de la cuaresma, para estudio y oración, así como para buscar acuerdos sobre la mejora espiritual de la orden de Escolástica.

Su muerte aconteció en el monasterio de Montecassino, dos días después de haber sido visitada por su hermano (se dice que esta visita se prolongó por una terrible tempestad milagrosa que le impidió retirarse para que pudiesen despedirse). Cuando murió San Benito, fue enterrado en sepultura cercana a la de Santa Escolástica. Es protectora contra tempestades y sequías. Su festividad se celebra el 10 de febrero.

 

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» EL ULTIMO SAMURAI | “The Last Samurai”, EE.UU., 2003 – 144 min.
   
   

MIRADA COMO SIMPLE FICCIÓN HISTÓRICA, la última película protagonizada por Tom Cruise es una verdadera joya épica. A gusto de no pocos críticos y espectadores, en determinados aspectos – particularmente dramatismo de las confrontaciones - llega a superar la versión fílmica de El Señor de los Anillos. Se trata de una película de fotografía impecable, de una ambientación irreprochable y de una construcción de relato y puesta en escena que supera a muchas de las producciones elogiadas por la gran prensa.

Las cámaras de Edward Zwick nos llevan al Japón en proceso de modernización, a fines del siglo XIX. Un veterano oficial americano vive destrozado pro los recuerdos de su lucha contra los indios acepta la misión de entrenar las tropas accidentalizadas del nuevo ejército japonés. La estupidez de sus superiores le envía a un enfrentamiento con el enemigo destinado al fracaso. Allí es prendido por los samurais rebeldes a la modernización y bajo este cautiverio comienza a apreciar las cosas de un modo distinto. Aprende a amar y respetar la mentalidad de sus originales enemigos y cuando éstos le ponen en libertad, el Woodrow Algren lucha de parte de sus captores. En un momento dramático, el líder samurai se dirige al Consejo imperial, investido de sus derechos de ex Ministro. Ofrece al emperador su espada y su vida y ruega no le ordene actuar del modo que comprende no hará más que traicionar a Japón, su alma y tradiciones. En entorno pagano, es la más emocionante versión de la epopeya del Cid, presentando su vida a un rey tan incompetente como el Emperador japonés. En una batalla final con tintes épicos, el puñado de samurais fieles a conceptos perdidos como el honor y la nobleza, se enfrentan a un numeroso ejército dotado de armas modernas y letales. Bajo el fuego de metralla, los antiguos guerreros mueren con nobleza. Este martirio impresionará al Emperador, informado por el único sobreviviente (Algren). El impacto del sacrificio hará que el monarca siga la sugerencia del ex oficial americano y rompa el contrato con Estados Unidos para comprar sus armas y modernizar el Japón.

Hasta ahí la creación de ficción. Los hechos originales se diferencian tanto de la verdad como la intencionalidad de la cinta. Resultaría impensable que un director liberal (extrema izquierda en Estados Unidos) como Zwick perdiera la oportunidad de unir los mitos antioccidentales y regarlos por un público emocionado con el relato poético. A falta de formación histórica y juicio crítico, el espectador sale con la impresión de que asistió a un hecho histórico e incorporó todos los eslóganes revolucionarios.

El proceso por el que atravesaba Japón es mucho más complejo de lo que se resume en la película. Las reacciones y contradreacciones, los cambios de poderes y las influencias sobre el Emperador no tenían relación alguna con la caricaturización falsa e infantil de los ministros corruptos y el Emperador aturdido.

La guerra Boshin - el suceso que pretende narrar Zwick - se centra en Saigo Takamori (Katsumoto en la película), ex General victorioso que había sometido a las provincias rebeldes a favor del Emperador luchando contra tropas tres veces más numerosas. El Emperador muda el nombre de Edo a Tokio y allí establece la residencia imperial, dando inicpio a la era Meiji.

Fracasadas las negociaciones para frenar la modernización internacionalista, en febrero de 1877 el ex general marcha a Tokio. En su camino se unen millares de samurais descontentos con la pérdida del alma nacional, que reclamaban sabiduría en los cambios. Al fin de su marcha no era obedecido por un puñado de campesinos como presenta la película, sino que lideraba a cincuenta mil hombres armados. La batalla tampoco duró una tarde, sino una semana y fue vencida por la superioridad técnica (no tecnológica) de las tropas imperiales. Tropas que, digámoslo de una vez, jamás fueron entrenadas militarmente por Estados Unidos ni lucharon con armas norteamericanas ni había contratos con América del norte en juego. Las armas y la instrucción provenían de Francia y de Alemania, naciones líderes en lo militar por esos tiempos. Pero para el Hollywood talibán, toda excusa vale para presentar al occidente cristiano - en especial Estados Unidos - como el Gran Satanás, capaz de toda perversión y fuente de todo mal, culpable de todas las atrocidades y corrupciones. Y de paso se aprovecha de recontar en tonos cobrizos la colonización americana que si bien tuvo sus excesos en los países protestantes, no se puede generalizar tan livianamente como suele hacerlo la pantalla grande.

Japón adoptó de Estados Unidos la moneda y el sistema moderno de policía tanto como las concepciones modernas de prensa, derecho, correos, ferrocarriles, sanidad y Hacienda.

La pérdida del espíritu nacional se debió a motivos muy distintos a los que pretende acusar la película, que sin el factor religioso e ideológico resulta imposible de comprender. Sería como intentar entender el fenómeno kamikaze sin considerar la devoción religiosa por el Emperador. Una religión que –digámoslo de paso – es presentada con ribetes místicos que encandilarán al espectador poco prevenido de las religiones orientales.

Con todas estas salvedades, “El Último Samurai” es una producción sumamente interesente de ver. Tanto por su valor artístico como pieza épico-militar, como por su ejemplar muestra de manipulación ideológica. La recomendamos para mayores de 14 años en consideración de las escenas cruentas de batalla. Para disfrutar en familia y rever ocasionalmente en homenaje a la belleza de sus hechos de armas y la nobleza de sus protagonistas.

 

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» NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN DE LA LEGUA | Callao, Perú
   
   

Transcurria el año de 1606 y desde España enviaron, por primera vez, una imagen de Nuestra Señora del Carmen; sin embargo no se ha precisado con exactitud el día de su arribo al puerto del Callao, en Perú, para luego instalarse en su ermita o capilla de la Legua, a medio camino entre el referido puerto y la ciudad de Lima.

Es tradición que un agradecido comerciante, Don Domingo Gomes de Silva, que salvó la vida en un naufragio, encomendándose a la Virgen del Carmen en tan apurado trance, hizo construir esta Capilla y mandó traer desde España la talla de Nuestra Señora del Carmen. Se refiere como hecho que el mulo sobre el cual era transportada la Talla al llegar al sitio conocido como La Legua, se paró y no hubo forma que avanzase un solo paso más, por lo que se eligió este lugar para la edificación de la Capilla del voto prometido.

Acerca de la fundación de la Capilla escribe el Padre Antonio Vázquez de Espinoza, Carmelita de la Antigua Observancia, quien estuvo en la ciudad entre 1617 y 1619: "Hay en el comedio del Callao, y la ciudad de Lima ricas chacras, y labores con suntuosas caserías, y a la legua está una casa y convento de nuestra Señora del Carmen con sus armas, que edificó Domingo Gomes de Silva, varón de cirtud, y buena vida, que dedicó, y consagró a Nuestra Señora del Carmen, donde tenía algunas niñas vestidas de santo hábito de Nuestra Señora que con gran observancia, y clausura, guardaban la regla, y con fervor recitaban el oficio divino, con que Nuestro Señor era alabado y servido, y los fieles con tan gran ejemplo edificados..." (Vázquez de Espinoza).

Dícese que en el terremoto de 1746 el empuje de las olas del Callao llegó hasta una legua y muy cerca del primitivo establecimiento de este Colegio de doncellas, que por hallarse a esa distancia del Callao se denominó la Ermita de la Legua. Los Religiosos de San Juan de Dios venidos de Lima, tomaron a su cargo el Hospital del Callao y más adelante se establecieron en la Ermita de la Legua, donde instalaron una especie de hospedería.

"En su recinto se venera desde antiguo, desde que se fundó el mencionado Colegio - una imagen de la Virgen del Carmen, cuyo culto jamás se ha interrumpido, La capilla con sus dos afiladas torrecillas, resalta en medio del verdor de los campos circunvecinos y es de regulares dimensiones, manifestándose aún en buen estado, gracias al cuidado de los devotos de la imagen que son muchos. Anualmente es conducida en procesión al Callao, cargando sus andas los cofrades y acompañados de numeroso gentío. En el puerto permanece bastante tiempo allí se celebra la Novena, devolviéndola a su Capilla, a mediados de octubre, en devota procesión que podríamos llamar romería, por los millares de personas que rodean sus andas, la distancia que ha de recorrer y lo pintoresco de las escenas que se desarrollan en torno a su Capilla. Los múltiples ex-devotos de oro y plata que cuelgan de su manto, que en estas ocasiones se renuevan, demuestran que no en vano es invocada con fervor por el pueblo"(P. P. Vargas Ugarte, "Historia del Culto de María en Iberoamérica y de sus imagenes y santuarios más celebres", Lib IV, Cap XXXIII).

La tradición la llama a esta Imagen, Nuestra Señora del Carmen de la Legua, Patrona del Callao, y, como tal fue coronada solemnemente el dia 7 de octubre de 1951, a manos del Emmo. Señor Cardenal Juan Gualberto Guevara, Arzobispo de Lima, Primado del Perú, y Delegado Papal para la coronación de la Virgen del Carmen de la Legua.

El Santuario de Carmen de la Legua fue parcialmente destruido en mayo de 1992, producto de la detonación de un coche bomba. La restauración del Santuario devolvió su primigenia dignidad, y renovó en su raíz la profunda piedad mariana del Callao.

El día de la Misa de Toma de Posesión de Monseñor Miguel Irízar como titular de la Diócesis del Callao, anunció que la Iglesia del Carmen de la Legua se convertiría en Santuario, además que allí se fundaría un Monasterio de Madres Carmelitas Contemplativas que "seran las mejores guardianas del Santuario de Nuestra Señora del Carmen de la Legua".

 

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» LA LUZ DEL MUNDO | País de Origen: México

   
   

Parte del origen de esta secta tuvo lugar con la división de una rama de la iglesia Pentecostal, llamada "Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús", fundada por la Sra. Carmen Valenzuela, quien emigró de Chihuahua, México a Los Ángeles en el año 1912 y se convirtió al Pentecostalismo.

Al regresar a su lugar natal, intentó extender sus nuevas creencias. Así, el 1º de noviembre de 1914 doce personas recibieron "el bautismo en el Espíritu Santo" y hablaron "nuevas lenguas".

De este grupo eran miembros Saulo y Silas. Se consideraban "profetas, y se hacían llamar "siervos de Dios". Ejercían un enorme poder sugestivo entre sus seguidores, como sucede fácilmente en ciertos grupos "pentecostales".

Eusebio Joaquín González fue uno de los discípulos de Saulo y Silas. Nació en Colotlán, Jalisco, México, el 14 de agosto de 1898 y fue soldado acuartelado en San Pedro de las Colonias y en Torreón, Coah. En 1925 Eusebio Joaquín González se hizo bautizar en Torreón por Saulo y Silas, con el nombre de Abraham, y se puso a su servicio, con el deseo de llegar a ser famoso como ellos. Al ver que no le daban ninguna oportunidad de realizarse como líder y al constatar su falta de moralidad en lo personal, se apartó de ellos, decidiendo fundar "su" grupo propio.

El 6 de abril de 1926, en Monterrey, durante las primeras horas de la mañana, Eusebio dijo oír la voz de Dios que le dijo que se nuevo nombre sería Aarón, que le haría notorio por todo el mundo y sería bendición. Luego le ordenó que el siguiente jueves saliera a la tierra que le mostraría el "Espíritu de Dios".

Siguiendo el mandato de la revelación, Eusebio y Elisa emprendieron el camino a pie hacia Guadalajara, llegando la mañana del 12 de diciembre de 1926, tras seis meses de muchas dificultades debidas a su fuerte predicación anticatólica. Durante esa peregrinación, sus seguidores dicen que Joaquín comenzó a hacer milagros, pero sin especificar dónde ni cuáles.

En Guadalajara trataron de encontrar hospedaje con sus padres y suegros pero no lo lograron. Vivieron entonces en unas bardas viejas sin techo y después de 8 años de un cierto nomadismo, en 1934 Aarón fundó el primer templo con reconocimiento oficial, en la colonia San Juan de Dios, en Guadalajara, quedándose ahí por tres años. Él se mantenía como vendedor ambulante callejero, sentado en su mesita vendiendo zapatos y Biblias a la salida de los templos. Elisa vendía buñuelos.

Esta combinación de predicar y trabajar servía como motivación y ejemplo de disciplina para muchos seguidores; después de su llegada a esta ciudad, deambularon por varias congregaciones prostestantes, pero ninguna los aceptó. Decidieron entonces seguir con su propio grupo.

En el año 1931 la Luz del Mundo experimentó su primer cisma cuando veinte creyentes abandonaron la iglesia. En 1932 hubo otra ruptura cuando 24 feligreses se apartaron para formar otra iglesia.

Una vez logrado un buen número de seguidores, el Sr. Eusebio se percató de que no estaba bien bautizado, porque Saulo y Silas lo habían bautizado "en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" y no "en el nombre del Señor Jesucristo".

Fue así como, según cuentan sus seguidores, se puso en oración y ayuno "para pedir luz al Señor", hasta que recibió la respuesta en otra visión: "Levántate y bautízate invocando mi nombre". Así, el 18 de julio de 1927, el fundador de la nueva secta volvió a bautizarse, tomando para siempre el nombre de Aarón.

Como se sabe, la fórmula "en el nombre del Señor Jesucristo" empezó a ser utilizada en el año 1903 en los Estados Unidos por el Sr. Carlos F. Parham, pastor de la iglesia metodista; y también fue adoptada por algunos grupos de la línea pentecostal.

A la nueva organización religiosa fundada por Eusebio Joaquín González, se le puso el nombre de "La Iglesia del Dios vivo, columna y apoyo de la Verdad, La Luz del Mundo" (1Tim 3,15; Mt 5,14). Esta iglesia representaría la "Restauración de la Primitiva Iglesia Cristiana Espiritual".

Para el año 1935 el nuevo templo estaba registrado ante la Secretaría de Gobernación, Constitución art. 130. El templo principal se trasladó a la Sector Reforma donde sigue ubicado en la actualidad. Fue consagrado el 31 de Octubre de 1939.

En 1942 en la Ciudad de México, y en otras ciudades como en Cuernavaca, Cuautla, Ciudad Madero y San Pedro Toltepec, la Luz del Mundo sufrió otra división. Fue una lucha por el liderazgo de la iglesia cuando algunos acusaron a Aarón de haberse enriquecido a costa de los adeptos pobres. De allí surgió la "Iglesia el Buen Pastor".

En 1953 se adquirieron 14 hectáreas, para construir la sede de la primera colonia de Hijos de Dios, llamada por el Hno. Aarón: "Hermosa Provincia, el Gozo de Toda la Tierra".

Su esposa Elisa fue ordenada diaconisa el 22 de diciembre de 1964. Falleció el 11 de octubre de 1985. El 9 de junio de 1964 murió Aarón, y lo sucede su hijo Samuel Joaquín Flores, quien hace una Casa de Oración que por su arquitectura y dimensiones vendría a ser famosa en América y en el mundo.

En 1985 logrando la conquista de 16 países en Centroamérica, Sudamérica, Estados Unidos, Canadá, el Caribe y Europa, sumando más de dos millones; se establecen en colonias. Ahora están en 21 países.

Según dicen sus seguidores, "Aarón liberó las conciencias encadenadas a las tradiciones religiosas, por medio de su palabra de amor y verdad". El "hermano Samuel" es considerado enviado de Dios por "La Luz del Mundo", y como tal, su presencia es reconocida como portadora de la paz.

Esta organización pretende ser una iglesia nacionalista, totalmente sujeta a las autoridades civiles, de acuerdo con los ideales de la masonería. Se afirma que está patrocinada por la Masonería del Rito Occidental Mexicano, a la que pertenece el mismo Hno. Samuel Joaquín Flores. Además, poseen un fuerte fanatismo anticatólico.

Según creen todos los seguidores, la Palabra de Dios no puede venir por otro conducto sino por boca del "Siervo de Dios", antes el Hno. Aarón, y ahora su hijo Samuel: especialmente en materia de interpretación de la Biblia, lo cual dicen, únicamente él está autorizado a hacer.

Básicamente, todas las doctrinas de la secta fueron diseñadas por el "profeta" Aarón y su hijo y sucesor tiene el deber de conservarlas y preservarlas de todos los rebeldes que se han opuesto a ellas y especialmente en lo que toca a la "veneración" del Hno. Aarón, motivo por el cual muchos han desertado.

Enseñan la antigua herejía de Sabelio, o monarquianismo: en Dios hay tres nombres de una misma persona, y no tres personas distintas.

No solamente niegan la Trinidad sino que afirman que en Jesucristo, como hay dos naturalezas, hay también dos personas: "Jesús - hombre" y "Cristo - Dios". O sea que una cosa es hablar de Jesús y otra es hablar de Cristo.

Para ser ministros hay que ser casados y este es de institución divina. Con el fin de evitar la contaminación del mundo externo; los aaronitas (Iglesia Luz del Mundo) requieren del permiso de los encargados de los ministerios especializados para salir de la colonia, tomar vacaciones, trabajar, estudiar, contraer matrimonio, etc.

 

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» San THORFINN DE HAMAR  | Obispo
   
   

Nació en Trondhjem, Noruega. Fue un monje cisterciense en la abadía de Tautra, y canónigo de la Catedral de Nidaros en 1277, cuando estuvo presente en el Acuerdo de Tönsberg. Obispo. Fue exiliado por el Rey Eric por apoyar al Arzobispo de Nidaros en una disputa sobre la interferencia del Estado en materias de la Iglesia. Se refugió en la abadía de TerDoest, Flanders. Peregrinó a Roma. A su regreso cayó enfermo, e hizo un testamento para dividir sus magras posesiones. Poco tiempo después fallecía en la paz del Señor. Era el 8 de enero de 1285, en el monasterio de TerDoest, cerca de Bruges, Bélgica, por causas naturales. El Padre Walter de Muda, un monje que lo conoció, escribió un poema sobre San Thorfinn, describiendolo como gentil, paciente y generoso, con una personalidad apacible y una firme voluntad contra el mal y la impiedad. El Padre Walter escribió el poema en un pergamino y lo sujetó sobre la tumba de San Thorfinn.

El Obispo no había llamado mucho la atención durante su vida, y con el tiempo fue olvidado. Sin embargo, 50 años más tarde, durante una renovación de la iglesia, su tumba fue abierta. Sus restos desprendieron un fuerte y agradable perfume. El pergamino con el poema estaba todavía cerca del cuerpo, y se encontraba fresco y suave. El perfume de las reliquias, el estado del pergamino, los informes de milagros alrededor de la tumba, y el informe de la santidad del Obispo llevaron a la aprobación de su culto. La devoción pronto se esparció entre los Cistercienses y a través de Noruega. Su festividad se celebra el 8 de enero.

 

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» tabernáculos flotantes | Tradiciones militares
   
   

Muy pocos saben que el Departamento Americano de Defensa trata a la Eucaristía, por respeto, como un secreto militar. Es decir, si las hostias consagradas que no pueden mantenerse seguras con un sacerdote-capellán, las mantienen guardadas junto a otro material de importancia en la nave o la caja fuerte de la unidad, junto con cosas tales como los planes de la batalla y los códigos criptográficos.

La caja fuerte es normalmente protegida por centinelas armados que, bajo muchas circunstancias, puede usar la fuerza proteger incluso dando muerte a quien quiera tomar el valioso contenido. Eso significa que cuando vemos un navío de la Armada con un capellán católico, estamos viendo un enorme tabernáculo flotante.

 

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» ORACIONES ANTIGUAS A NUESTRA SEÑORA DE LOURDES | Aniversario de la primera aparición: 11 de febrero
   
   

I. Sed para siempre bendita, purísima Virgen, que os habéis dignado aparecer hasta diez y ocho veces, muy resplandeciente de luz, dulzura y hermosura en la solitaria gruta, y decir a la humilde niña que os contemplaba extasiada: "Yo soy la Inmaculada Concepción".

 

Sed para siempre bendita por todos los extraordinarios favores que no cesáis de derramar en este lugar.

 

Por la ternura de vuestro Inmaculado Corazón, oh María, y por la gloria que ha dado la Santa Iglesia, os conjuramos para realicéis las esperanzas de paz que ha hecho nacer la proclamación del dogma de vuestra Inmaculada Concepción.

 

II. Purísima Reina de los ángeles; Águila real que llegaste a contemplar tan inmediatamente al Sol de increada Justicia, Jesucristo nuestro Señor; Aurora de la eterna luz, vestida siempre de los fulgores de la gracia; Centro del amor divino, donde halló su complacencia la Trinidad Beatísima; Ciudad santa, donde no entró cosa manchada, y fundada sobre los más altos montes de la santidad; Jerusalén celestial, ideada en la misma gloria e iluminada con la claridad de Dios. Por estos títulos de tu Concepción Purísima, te suplico, Reina mía, que cómo Águila real me ampares bajo las alas de tu protección piadosa; como Aurora de la gracia esclarezcas e ilumines con tus fulgores mi alma; como Centro del amor enciendas mi voluntad para que arda en el divino; y que me admitas benigna como a tu fiel morador en la Jerusalén triunfante, de la que eres Reina excelsa. Oye Señora mis ruegos, y por el gran privilegio de tu Concepción en gracia, concédeme fortaleza para vencer mis pasiones, y con especialidad la que más me combate; pues con tu intercesión y con el auxilio de la gracia, propongo emprender la lucha hasta alcanzar la victoria. Por mi Señor Jesucristo que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 

¡Virgen Santísima que de la dura peña hiciste brotar agua milagrosa, que sana las enfermedades del cuerpo y del alma! Arranca, poderosísima Señora, de nuestro endurecido corazón, lágrimas de verdadera penitencia, para que laven la lepra del alma, a fin de que el Señor nos perdone y levante de nosotros el azote de su indignación.

 

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» perfecta humildad | Santa Ángela de la Cruz Guerrero
   
   

"La nada guarda silencio, la nada no desea ser algo, la nada lo sufre todo. La nada no se impone a los demás, la nada no ordena con autoridad, y finalmente, la nada en la criatura es la humildad práctica".

Santa Ángela vivió entre 1846 y 1932. Fue la fundadora de la Congregación de la Cruz. S.S. Juan Pablo II la canonizó el 4 de mayo de 2003 en de marzo.

 

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» HERMANAS ADORATRICES DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO | Santa María Micaela del Santísimo Sacramento
   
   

María Micaela nació en Madrid, España en 1809. Tuvo que pasar por situaciones muy difíciles, antes de llegar a la santidad. Era todavía muy joven cuando murió su madre. Su padre murió también inesperadamente. Su hermano Luis pereció en un accidente al caerse de un caballo, y su hermanita Engracia padecía de trastornos mentales. Le quedaba una hermana, Manuela, pero ésta tuvo que salir al destierro porque los enemigos políticos de su esposo se apoderaron del gobierno.

Recibió una educación muy seria. Empieza un noviazgo, y después de tres años de amistad muy armoniosa, y muy santa con su novio, este de un momento a otro se aleja, porque sus familiares se lo han ordenado así. Entonces las malas lenguas se dedican a hablar mal de Micaela.

Su hermano fue nombrado embajador en París, y después en Bruselas (Micaela era de familia de alta clase social española). Ella tuvo que acompañarlo y entonces empezó una vida muy especial: madrugar muchísimo para alcanzar a hacer sus prácticas de piedad, ir a la Santa Misa, comulgar y aprovechar la mañana para hacer sus obras de caridad. Del mediodía en adelante asistía a banquetes diplomáticos, bailes, funciones de teatro, salía de paseo a caballo, rodeada de la aristocracia y debiendo mostrarse siempre alegre y sonriente a pesar de los dolores continuos de estómago causados por un tipo de cáncer que parecía devorarle el vientre.

Ante tantísimos peligros para su virtud, lo que conservaba en gracia de Dios a la joven y elegante Micaela era su comunión diaria, las mortificaciones que hacía y el haber encontrado un santo director espiritual, el Padre Carasa. Una de sus mortificaciones consistía en que cuando iba a funciones de teatro (donde la gente se presenta muy deshonestamente vestida) ella se colocaba unos anteojos que por más que esforzara la vista no le dejaban ver lo que pasaba en el escenario.

Al volver a España la invitaron en Burdeos a una reunión en la casa del Cónsul. Allí la esperaba el Sr. Arzobispo para pedirle que hiciera de mediadora frente a unas monjas que engañadas por un hereje jansenista se habían rebelado contra el arzobispo. Micaela, aprovechando su admirable simpatía que le hacía ganarse a las gentes, se fue al convento y obtuvo que las religiosas hicieran unos días de Ejercicios Espirituales, y al final de esos Retiros, las religiosas, presididas por nuestra santa, hicieron la paz con el Sr. Arzobispo.

El Padre Carasa le recomendó que al volver a Madrid se entrevistara con una dama muy santa llamada María Ignacia Rico. Así lo hizo y entonces aquella caritativa mujer la llevó al hospital San Juan de Dios, donde estaban las mujeres de mala vida que caían enfermas. La santa afirma que "allí sufren el olfato, la vista, el tacto, los oídos" y que "todos los sentimientos tienen allí ocasión para padecer". Micaela ni siquiera sabía que existía esa clase de mujeres y nunca se había imaginado que los hombres dieran un trato tan injusto y cruel a esas pobres criaturas, después de haberlas corrompido.

Aquel espectáculo del hospital fue para Micaela como una revelación del cielo. Y cuando supo no sólo la situación horrorosa de esas pobres muchachas enfermas en el hospital, sino la espantosa vida que les esperaba cuando salieran de allí, pensó que era absolutamente necesario hacer algo concreto para ayudarlas. Y con su amiga María Ignacia consiguieron una casita para llevar allí las muchachas en peligro para preservarlas, y a las que ya habían sido víctimas, para redimirlas y salvarlas.

Y sucedió entonces que alrededor de Micaela hubo una verdadera tormenta de incomprensiones y abandonos, aun de sus mejores amistades. Sus antiguos amigos no podían entender que se dedicase a cuidar prostitutas en desgracia una mujer con vida tan promisoria.

Y luego sucedió lo que ninguno había esperado: Micaela dejó su casa elegante y se fue a vivir con unas pobres mujeres de mala vida en una casucha miserable, para poder transformarlas en personas honradas y santas.

Al Sr. Arzobispo le llevan cuentos y calumnias y entonces él envía a un sacerdote para que saque de la Casa de Micaela el Santísimo Sacramento. Cuando el sacerdote llega, la santa se dedica a orar por él, y éste, después de rezar unos minutos de rodillas, cambia de parecer y se va sin llevarse el Santísimo Sacramento.

Le llega un director espiritual que le prohibe hacer caso a los mensajes interiores que Dios le da. Una voz le dice: "Micaela, se va a incendiar la sacristía", pero ella no puede hacer caso a esto, y tiene que dejar que suceda. Otra voz le dice: "Le echaron veneno a la comida", pero como el director le prohibió hacer caso a esas voces empieza a comer. Sólo que al sentir el sabor tan desagradable de aquel alimento, se dice: "Aunque fuera sin voces, yo no me comería esto", y se detiene. Pero alcanza a enfermarse bastante. Afortunadamente, en vez de ese equivocado director le llega un santo de primera clase, a dirigirla, es San Antonio María Claret, y bajo su dirección sí puede progresar grandemente en santidad.

Son las diez de la mañana y no hay con qué hacer desayuno para tantas jóvenes. Llega un misionero de Filipinas y la santa le cuenta su terrible situación. El misionero le entrega una moneda de oro que le han regalado. Corren a comprar alimentos, y las muchachas exclaman: - ¡La superiora nos estaba haciendo una broma diciendo que no había comida! ¡Miren qué abundante comida nos tenía por ahí guardada!.

Cuenta Micaela en su autobiografía: "N.N. es una muchacha que me ha hecho muchos robos y me ha inventado cuentos horrendos. Pero yo la sigo tratando con gran cariño, como si fuera mi mejor amiga". Más adelante añade: "Las gentes me viven inventando mil cosas malas que nunca he hecho y ni siquiera he pensado, pero bendito sea Dios que de lo malo que sí he hecho no saben nada!".

Habría de sufrir en su vida muchas calumnias y maltratos por la vía a que fuera llamada. Pero con humildad afrontó todas sus pruebas, y salió airosa.

El 6 de enero de 1859, con siete compañeras funda la Comunidad de Hermanas Adoratrices del Santísimo Sacramento, dedicadas a adorar a Cristo Jesús en la Eucaristía y a trabajar por preservar a las muchachas en peligro, y a redimir a las pobres que ya cayeron en los vicios y en la impureza.

Su comunidad se extendió por Barcelona, Valencia y Burgos y ahora tiene 1,750 religiosas en el mundo en 178 casas.

En sus casas mandaba colocar esta bella frase, un mensaje de Dios a sus religiosas para que no se desanimaran en la pobreza y en las dificultades: "MI PROVIDENCIA Y TU FE, MANTENDRÁN LA CASA EN PIE".

La Madre Micaela había estado socorriendo a los enfermos en la peste de tifo negro en los años 1834, 1855 y 1856, y había logrado no contagiarse. Pero en el año 1856, al saber que en Valencia había estallado la terrible peste del tifo, se fue allí a socorrer a los apestados, y se contagió de la mortal enfermedad.

Al padre confesor le dijo: "Padre, esta es mi última enfermedad". Y en verdad que fue la última y la más dolorosa. Calambres casi continuos. Dolores agudísimos. El médico declaró: "Nunca había visto a una persona sufrir tanto y con tan grande paciencia y heroísmo".

El 24 de agosto de 1856, a las 12, abrió los ojos, los elevó hacia el cielo y murió. La enterraron sin ninguna solemnidad en una fosa ordinaria en el cementerio.

Pero Dios la glorificó haciendo milagros por su intercesión y hoy sus religiosas siguen salvando del pecado y de la perdición a miles de jóvenes en todo el mundo.

 

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» CUMBRES: ¿SOCIALISMO Y MUERTE? | Manipulación y dirigismo social
   
   

LOS FOROS SOCIALES SE HAN PUESTO DE MODA. Levantando las banderas populistas de la antiglobalización, el antiamericanismo y el pacifismo claudicante, las fuerzas anarcosocialistas esconden las esperanzas de imponer la revolución anticristiana por todo el planeta. Sea por la vía psico-terrorista o bien por la manipulación sentimental, sus eslóganes van minando las resistencias de las porciones sanas de la sociedad.

La complicidad de cierta prensa y la cooperación suicida de los dirigentes se combinan prodigiosamente con la dramática falta de formación ideológica, religiosa y filosófica de las poblaciones modernas. El surgimiento del relativismo adormecerá cualquier resto de resistencia esperable en la sociedad.

Así las cosas, no es raro que habitualmente se recurra a sofismas antes insostenibles e impresentables, pero que hoy gozan de perfecta salud. Uno de ellos es contraponer el capitalismo al socialismo.

Para ello identifican el capitalismo con dos elementos que se desprenden de la ley natural: la propiedad privada y la libre iniciativa. Y si en verdad tales elementos fundamentan su modelo económico, no le convierten de derecho en su única y exclusiva representación.

Por su parte, el socialismo y comunismo, expresan de modo más o menos acabado – conforme los planes que se han propuesto seguir para alcanzar sus metas comunes – todas las negaciones posibles a la ley natural, a todos los mandamientos. De aquí que el socialismo esté permanente e ininterrumpidamente condenado por la Santa Iglesia desde su parto abortivo hasta el presente. Toda forma, cualquier modalidad. No existe forma ni modalidad en que esté permitida la cooperación, simpatía, apoyo o difusión del socialismo para un católico. El sólo hecho de simpatizar implica por sí mismo un acto de apostasía, de negación de los mandamientos y de toda la doctrina cristiana.

En capitalismo no ha sido condenado de la misma manera. De éste se ha condenado, eso sí, lo mismo que se advierte de cualquier instrumento recto abandonado al capricho de las pasiones, ausente la visión sobrenatural de las cosas: su degeneración pecaminosa. No es sostenible, bajo título alguno, la defensa de tales abominaciones en nombre de sus elementos lícitos.

Por la vía de la corrupción de sus partidarios, el capitalismo ha vuelto odiosos ambos principios de origen divino. Y de este odio mal visualizado y peor comprendido en sus causas, se nutre la izquierda para mantener con vida su ataque infernal. Pretende, desviando la atención y focalizando el descontento popular, esconder las muestras prácticas – explícitas o moderadas - de sus resultados: miseria, vergüenza y esclavitud.

Para el católico, tales contraposiciones han de resultar falaces e indignantes. Goza de la visión sobrenatural y de elementos inalterables de juicio como son los Mandamientos y la doctrina tradicional de la Iglesia. Y mantiene en vista la divina advertencia: “sed prudentes como palomas y astutos como serpientes”

 

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» SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE WALSINGHAM | Inglaterra, año 1061
   
   

La presencia de la Virgen María en Inglaterra comenzó con tres visiones recibidas por Lady Richeldis de Faverches, una viuda que vivía en un feudo en Walsingham. En estas visiones que la dama tuvo, María Santísima le mostró la casa en Nazaret donde el Arcángel Gabriel le dijo que daría a luz al Hijo del Altísimo. La Madre Bendita pidió entonces a Lady de Faverches que construyera una réplica de su casa en Nazaret dedicada a conmemorar la Anunciación de María y la Encarnación de Nuestro señor Jesucristo.

La Virgen prometió: "Permite que todo aquel que esté apenado o con necesidad me busque en esta pequeña casa que mantendréis para mi en Walsinghal. Todos aquellos que me busquen allí obtendrán socorro".

En la Edad Media, Walsingham se convirtió en uno de los mayores lugares de peregrinación de toda Europa. Se construyó entonces una iglesia alrededor de la casa para protegerla. Muchos reyes ingleses dirigieron peregrinaciones a Walsingha. La última de estas fue llevada por Enrique VIII, quien hizo tres peregrinaciones a ese lugar antes de romper con la Iglesia Católica en 1534 y formar la iglesia anglicana. Enrique ordenó entonces la destrucción de todos los santuarios católicos y lugares de adoración religiosa. La iglesia de Walsingham y la casa fueron destruidas en el desastre destructivo que tuvo lugar. La estatua de María que residía en la casa fue quemada.

No fue sino hasta 1920 que la Santa Casa de Walsingham fue reconstruida bajo la dirección de Alfred Patten, un sacerdote anglicano. La Capilla de la Zapatilla, así llamada en honor de aquellos que - en la Edad Media - se quitaban los zapatos para caminar descalzos a la Casa Santa, es una pequeña capilla católica ubicada cerca de la Casita y creada para escapar de la destrucción de los reformistas. Esta capilla se convirtió en la Capilla Católica de Nuestra Señora de Inglaterra, y es actualmente un lugar activo de peregrinación.

 

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» MODOS DE PERDER EL TIEMPO | Ascesis
   
   

Consideremos que pueden perder el tiempo lastimosamente aun las personas que se llaman espirituales, de mil maneras, y casi están más expuestas a este desorden que las del mundo, porque están más desocupadas de negocios y de los cuidados temporales que ocupan a los mundanos.

Primeramente, hay personas espirituales cuyos quehaceres son muy limitados; después que han ocupado algun tiempo en el día en prácticas piadosas, ¿en qué gastan casi todo el día? Comúnmente en nada. Frívolos y vanos entretenimientos, conversaciones profanas o peligrosas, largas e inútiles visitas, curiosidad de saber todo lo que pasa fuera de nosotros, afán de criticarlo todo, de informarse de todo; estas son sus ocupaciones ordinarias. ¿Puede darse vida más ociosa que ésta? ¿Y es esto aprovechar el tiempo?

Otras personas que se dicen espirituales hacen más, y se ocupan de obras de caridad, viven siempre agitadas, no tienen el menor descanso; pero ¿cuál es la causa de todas estas agitaciones? ¿Es espíritu verdadero de celo? ¿Es la voluntad de Dios y el espíritu de sacrificio? Lejos de esto, corren riesgo de buscar muchas veces la necia satisfacción de su vanidad o de su carácter; no es, pues, más que inquietud o impetuosidad natural la que las lleva de acá para allá; de aquí sucede que se meten en mil negocios; quisieran meterse en todos, pero sin rectitud de intención o con espíritu disipado y lejos de Dios. ¿Es esto emplear bien el tiempo, o mas bien desperdiciarle?

Entremos en nosotros mismos y miremos en qué pasamos el día, cuántas horas perdemos inútilmanete, y recordemos con temor y temblor de que hasta de una palabra ociosa hay que dar terrible cuenta a Dios. Pidamos perdón del tiempo perdido y propongamos aprovecharlo más y mejor en adelante.

En fin, otras personas espirituales también están siempre ocupadas; pero se puede decir que ganan muy poco para la eternidad, porque, o no cumplen con sus obligaciones sino con negligencia extrema, o por fines meramente humanos. El tiempo no es útil sino en cuanto se emplea según la intención y voluntad de Dios y sirve para nuestro aprovechamiento espiritual; mas lo que se hace con tibieza suma y negligentemente, o por respetos humanos, ¿puede ser agradable a Dios? Y si no puede agradar a Dios, de qué nos puede aprovechar todo lo que hacemos para la vida eterna?

Incluso una vida muy laboriosa puede ser muy infructuosa, si no es Dios ni el deseo de su gloria, sino vanos intereses y respetos, los que nos mueven a obrar lo que exteriormente parece bueno.

Para gastar santamente el tiempo no basta que las ocupaciones sean santas en sí mismas si no lo son en sus circunstancias, y podemos perder trabajando mucho tiempo si trabajamos sólo con el cuerpo y con el espíritu; de donde fácilmente podemos conocer, pero con el más sensible dolor, cuánto tiempo hemos perdido hasta ahora, y si podemos estar seguros de haber gastado bien un día sólo, cuando nos consta cuán poco hemos hecho con verdadera rectitud y pureza de intención, y que más que a Dios nos buscamos a nosotros, nuestra propia satisfacción, las alabanzas de los hombres, y la sensibilidad natural de nuestro corazón.

Saquemos pues de todo esto que lo que no hagamos con suma pureza de intención y sólo por agradar a Dios, nos lo premiarán los hombres, pero no Dios Nuestro Señor, que sólo recompensa lo que se hace por Él.

 

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