�+ (IHS) Iesus Hominum Salvator + Adveniat Regnum Maria!

 ï¿½ Sobre SURGITE!    ï¿½ C�mo REPUBLICAR    ï¿½ C�mo COOPERAR    ï¿½ CONT�CTENOS

| PORTADA

+ Vade Retro Satana, Nunquam Suade Mihi Vana - Sunt Mala Quae Libas, Ipse Venena Bibas

SURGITE - Gacetilla Semanal de Revista Cristiandad.org   SURGITE - Gacetilla Semanal de Revista Cristiandad.org

+ Ejus in obitu nro praesentia muniamus

  Edici�n N�mero 11 - A�o I

Sante Michael Archangele, defende nos in proelio; contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium. Imperet illi Deus;supplices deprecamur: tuque, Princeps militiae coelestis, Satanam aliosque spiritus malignos, qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo, divina virtute in infernum detrude. Amen.  GACETA  

  SEMANAL

Viernes, 30 de octubre de 2003 | Desde octubre, todas las semanas, los d�as viernes, Revista Cristiandad.org prepara para usted una cuidadosa selecci�n de material de formaci�n general,

pensado en forma de contenidos breves y de sana doctrina. Surgite! y Revista Cristiandad.org son publicaciones fieles al magisterio tradicional de la Iglesia.

 

 

+

 
CONTENIDO DE ESTA EDICI�N

 

 

Nota de la editora

� �Al Papa se le ama por que en �l amamos a Cristo en la tierra�

 

Milagro de la semana

� Luz celestial

 

Diccionario cat�lico

� Causas de fe

 

Santo de la semana

� San Mart�n de Porres

 

Cr�tica de Arte

� La Heredera

 

Advocaci�n Mariana

� Nuestra Se�ora de Nazareth

 

Herej�a explicada

� Viclefitas

 

Santos desconocidos

� Santa Adela de Pfalzel

 

Conocer para opinar

� "No tengo un prisionero a reprocharme"

 

Calendario devocional

� Visita al Cementerio

 

Palabra de Santo

� Hay c�leras m�s santas que la mansedumbre

  

Origen de una Orden

� Los Padres Somascos

 

Breves de actualidad

� IS, PT y nuevos "paradigmas" socialistas: �qu� son y a d�nde conducen?

  

Santuarios

� La Santa Duda de Ivorra

 

Meditaci�n sugerida


� Copyright 2003 por Revista Cristiandad.org. Todos los derechos reservados. Se autoriza la reproducci�n total o parcial de los contenidos de este bolet�n solicit�ndolo por e-mail y citando la fuente.

 

 

 
   

 

 

LA DEVOCI�N HACIA EL SANTO PADRE NO DEBE SER JAM�S A T�TULO PERSONAL. El Augusto Pont�fice no manda como los poderes terrenos, por causa de sus popularidades o el uso de la fuerza. El poder del Vicario de Cristo es el ejemplo m�s elocuente del origen del poder, que viene de Dios como el mismo Dios lo ense�� y proclam� durante su Vida en la tierra y as� lo ha ense�ado Su Iglesia desde entonces y por la eternidad.

 

Al Papa no se le ama por ser bello o feo, joven o viejo, sonriente o serio, viajero o sedentario. Al Papa se le ama por se r quien es. Se le ama y obedece por ser Cristo en la tierra y porque se ama a Cristo se ama al Papa y porque se obedece a Dios al Papa le obedecemos. Bajo los per�odos m�s oscuros y durante los m�s luminosos de la historia humana de la Iglesia, esta obediencia amorosa al Papado ha mantenido la uni�n de la Iglesia.

 

Los gobiernos del mundo, a lo largo de la historia, han tenido en el Papado el modelo perfecto de perfecta organizaci�n terrena. Los poderes temporales han visto la necesidad no s�lo del genio y las cualidades personales del gobernante, sino de un poder permanente incontestado, formado y sujeto en todo a la doctrina y leyes cristianas, con tal proyecci�n en el tiempo que tanto lo delegado como lo que se ha de delegar se hunda en el terreno f�rtil de la historia. Es preciso - han visto � que las tareas del gobierno cuenten con tiempo ininterrumpido para ser realizadas, delegadas y continuadas por los monarcas.

 

La bondad de gobierno que el Papado inspira a las naciones temporales reside en la unidad y en la duraci�n, milagrosamente vencedoras de un mundo presa del cambio y de la muerte; en el poder de un Jefe, en quien el amor por sus hijos se identifica y se confunde con el amor por sus sucesores.

 

Para el cat�lico poco importa si el Papa est� enfermo o viejo a la hora de besar con devoci�n sus mandatos. Todos los Papas atraviesan un per�odo previo a la muerte en que sus facultades humanas se ven m�s o menos disminuidas, y no por ello han sido puestos de lado o escondidos, como la muerte y la vejez son expulsadas de las sociedades modernas. El cat�lico rezar� siempre por la salud temporal y sobretodo por la espiritual de su Augusto Pont�fice.

 

Sea santo o pecador, de buena o mala doctrina, fiel o infiel a su misi�n, el Papa es el Vicario de Cristo. San Juan Bosco dio al respecto una lecci�n bell�sima bajo las tristes circunstancias que caracterizaron los oscuros y turbulentos primeros tiempos del gobierno de S.S. P�o IX. Primeramente cercano a los principios mas�nico-liberales - para luego convertirse en un palad�n de la fe y la ortodoxia � a d�as de su elecci�n causaba gran entusiasmo entre los enemigos de la Iglesia, que daban muestras p�blicas de una �devoci�n� al papado impensable en ellos. Se saludaban en plena v�a p�blica y llenaban la prensa de la �poca con innumerables ��Viva P�o IX!�. Le calificaban como magn�nimo, humanista, genial. Pero sus halagos no eran por lo bueno de su papado, sino por su cooperaci�n a los planes contra la Iglesia que su filosof�a personal no ve�a en su grado de mal.

 

San Juan Bosco, al ser consultado sobre la norma de comportamiento cat�lico ante las aprensiones de los hijos de la Iglesia y el contentamiento de Sus enemigos, el santo de la infancia respondi� diciendo que a sus disc�pulos aconsejaba responder el saludo liberal de ��Viva P�o IX!� con un devoto ��Viva el Papa!�. Con ello remarcaba, entonces como ahora, que nuestro amor no tiene causas humanas ni nace de los afectos ni crece por simpat�as naturales. Al Papa se le ama, obedece y sirve por ser Cristo mismo en la Tierra.

 

Como monarca, poco importa que est� enfermo, d�bil o mudo. Su mandato y poder permanece con su persona sagrada hasta el d�a en que Dios Nuestro Se�or le llame al Tribunal de Su Justicia.

 

En uni�n con el Santo Padre, elevemos nuestras oraciones por el triunfo y exaltaci�n de nuestra Santa Madre Iglesia, para bien y salud del mundo entero.

Que Nuestra Se�ora, Madre de la Iglesia, bendiga a todos y cada uno de ustedes

Cynthia Caden
Editora General | Revista Cristiandad.org
e-mail:

 

^ subir

 
� LUZ CELESTIAL | San Luis Bertrand
   
   

EN EL PROCESO DE BEATIFICACI�N DE SAN LUIS BERTRAND (+1581, se dieron testimonios de que su celda frecuentemente aparec�a iluminada por una luz brillante, aunque no hubiese tales iluminaciones all�. Otros testigos dijeron que cuando le estaban cuidando en su lecho de muerte, "una luz brillante fulgur� desde su boca, iluminando toda la celda con su esplendor, y dur� el tiempo que es necesario para recitar un 'Ave Mar�a'".

 

Otro fen�meno ocurri� a su muerte: un bell�simo perfume ascendi� desde su cuerpo, y en la iglesia se escuch� una m�sica celestial.

 

San Luis Bertrand naci� el 1 de enero de 1526 en Valencia, Espa�a. Era familiar de San Vicente Ferrer. Fue profundamente religioso desde su ni�ez. Se hizo Dominico a los 18 a�os, y fue sacerdote a los 21. Predicador. Maestro de novicios por 30 a�os. Fue amigo de Santa Teresa de �vila, y la ayud� a reformar su orden. Mision� en Centro y Sudam�rica. Sobrevivi� al ataque venenoso de los chamanes locales, y convirti� a 15.000 almas. Era profeta, y taumaturgo. A su regreso a Espa�a entren� predicadores. Falleci� el 9 de octubre de 1581 de causas naturales, en Valencia. Fue canonizado en 1671 por S.S. Clemente X. Es Patrono de Colombia. Su festividad se celebra el 9 de octubre.

 

^ subir

 
� CAUSAS DE FE | Definici�n
   
   

Las que tienen por objeto una declaraci�n dogm�tica. El principal deber y la obligaci�n m�s sagrada de la Iglesia es la conservaci�n de la fe y doctrina ense�ada por Jesucristo. Los Obispos han cumplido siempre y en todas partes este encargo, levantando su voz contra el error y la mentira, sea cualquiera la persona que los haya ense�ado y la forma con que se haya querido disfrazarles. Pero las divisiones de los Obispos y sus providencias y acuerdos en esta materia nunca han tenido m�s alcance ni autoridad que para sus respectivos diocesanos; as� es que todos ellos elevaron siempre sus resoluciones en esta materia a la autoridad pontificia y Concilios generales para su aprobaci�n, y que tuviesen fuerza obligatoria en la Iglesia universal. Bajo este concepto, los que m�s empe�o ponen en mermar los derechos de la Santa Sede, confiesan que las causas de fe han sido siempre consideradas como causas mayores, y reservadas por consiguiente a la Silla apost�lica.

 

Se entiende tambi�n por causas de fe las que tienen por objeto castigar un delito contra los dogmas cat�licos. En estos casos no hay necesidad de declaraci�n ninguna dogm�tica, ni de interpretar lo ya definido, y el juicio corresponde por consiguiente a los tribunales.

 

^ subir

 
� SAN MART�N DE PORRES | 3 de noviembre
   
   

NACI� EL 9 DE DICIEMBRE DE 1579 EN LIMA, PER�. Era el hijo ileg�timo de un noble espa�ol y una joven esclava liberada negra. �l creci� en pobreza. Pas� parte de su juventud con un barbero-cirujano de quien aprendi� algo de medicina y cuidado de los enfermos.

 

A los 11 a�os se hizo hermano lego del priorato Dominico. Fue promovido a limosnero, llegando a recaudar mucho dinero a la semana de los ricos para sostener a los pobres y enfermos de Lima. Luego fue ubicado en la enfermer�a, por sus conocimientos en el tema, y fue conocido por su caritativo y sol�cito cuidado a los enfermos y por muchas curaciones espectaculares. Finalmente, ingresaba a la Orden como hermano dominico.

 

Estableci� un orfanato y un hospital para ni�os pobres. Levant� un albergue para gatos y perros enfermos y los curaba. Vivi� en austeridad, y nunca comi� carne. Ayunaba continuamente, y pasaba mucho tiempo en oraci�n y meditaci�n. Ten�a gran devoci�n a la Eucarist�a. Fue amigo de San Juan Mac�as.

 

Fue venerado desde el d�a de su muerte, ocurrida en el a�o 1639 por fiebre. Muchas curaciones milagrosas, incluyendo resurrecciones le fueron atribuidas. Fue beatificado en 1873 y canonizado el 16 de mayo de 1962 por S.S. Juan XXIII.

 

^ subir

 
� LA HEREDERA | �Washington Square�, EE.UU., 1998 � 116 min.
   
   

EL JANSENISMO NO FUE S�LO UNA HEREJ�A QUE AFECT� A LA CRISTIANDAD DECIMON�NICA. A�n hoy vivimos consecuencias de tal importancia que moldean las formas ideol�gicas sociales. Del jansenismo surge, por ejemplo, el concepto de �triunfadores� y �perdedores� propio de las sociedades hiper-materialistas. De hecho, tal concepto no es m�s que un desdoblamiento del principio her�tico de �predeterminaci�n� de Calvino y sus secuaces protestantes.

 

La presente puesta en escena del cl�sico de Henry James, �Washington Square� es una producci�n de �ptima calidad art�stica. EL gui�n es s�lido y las actuaciones cre�bles. Destacan, por sobretodo, la magn�fica fotograf�a, el vestuario cuidadosamente producido y una banda musical que por si misma hace meritoria la recomendaci�n de la pel�cula.

 

Ambientada a fines del siglo XIX, la novela de James nos sit�a en la vida de una joven y poco agraciada chica (Jennifer Jason Leigh) de la sociedad burguesa neoyorkina. Su padre (Albert Finney) es un m�dico rico y prestigioso que enviud� en los momentos en que su esposa daba a luz a Catherine. Desde entonces la peque�a se esforz� � sin resultados - por agradarlo y complacerlo. Para su adolescencia y primera juventud, se ha convertido en una joven melanc�lica, estigmatizada por su padre como una eterna perdedora.

 

En medio de sus rutinas triviales, Catherine conoce a Morris Townsed, un joven apuesto y aventurero (Ben Chaplin), que roba su coraz�n. El padre huele inter�s por conquistar a la ingenua Catherine para quedarse con la enorme fortuna que heredar�. Para este romance imposible, Catherine contar� con la complicidad de su t�a Lavinia (Maggie Smith), una rom�ntica perdida que vio pasar sus d�as bajo el puritanismo victoriano.

 

Lamentablemente el traspaso a una pel�cula impide transmitir la complejidad de los personajes que el escrito original ofrece al p�blico. Sin embargo, la prolijidad de Agnieszka Holland den la direcci�n deja traslucir el drama que crece con la tensi�n de voluntades. El padre se opone al matrimonio e intenta alejarla de la idea llev�ndola por un viaje a Europa tras el cual promete dar su consentimiento al matrimonio. El pretendiente procura forjarse una carrera tras haber reconocido a su novia que efectivamente pretend�a quedarse con el dinero de su herencia, pero que no la amaba s�lo por eso.

 

En realidad lo recomendable que tiene �Washington Square� es el retrato psicol�gico de los g�rmenes de un estado de cosas actual. El romanticismo nocivo de t�a Lavinia y de Catherine, el modernismo y posmodernismo del amante, el jansenismo protestante del padre, etc.

 

Aunque no contiene escenas ofensivas a la moral y al buen gusto, es preciso advertir que contiene detalles sensuales y di�logos soeces que por muy cuidados que est�n dentro de la est�tica victoriana, no dejan de ofender al p�blico cat�lico.  Por lo mismo no recomendamos su exhibici�n a un p�blico no menor de 12 a�os y con presencia de mayores. Pese a esta restricci�n, �Washington Square� representar� una muy agradable experiencia art�stica.

 

^ subir

 
� NUESTRA SE�ORA DE NAZARET | Par�, Brasil
   
   

Seg�n la tradici�n, la imagen habr�a sido hecha por el mismo San Jos�, esposo de la Sant�sima Virgen, en Palestina. �l se habr�a inspirado en su esposa. Por este motivo, fue llamada de Nazaret. Antes de llegar al Estado de Par�, la imagen (tallada en madera, de piel morena y con el ni�o Jes�s en brazos) fue perseguida por los herejes, atraves� continentes y sobrevivi� a guerras.

La imagen habr�a sido llevada a Bel�n de Jud� por el monje Ciriaco, perseguido por ser cristiano. All�, don� la imagen a San Jer�nimo, junto con las reliquias de San Bartolom� y San Bl�s. Como era peligroso quedarse con ellas debido a la persecuci�n al cristianismo, San Jer�nimo entreg� todo a San Agust�n, que en esa �poca estaba predicando en �frica. A �ste le pareci� mejor enviarlas al monasterio de Cauliana, a orillas del r�o Gaudiano, en Espa�a. De este modo, alrededor del a�o 430 a.c., la imagen fue llevada a Espa�a. All� estuvo por cerca de 300 a�os hasta que tuvo que salir debido a la ocupaci�n musulmana.

M�s tarde la imagen fue llevada a Portugal por el monje Romano y por Don Rodrigo, �ltimo rey visigodo, que fue derrotado por los moros en la batalla de Guadalete. Huyendo primero a caballo, despu�s a pie y disfrazado de pastor, el rey lleg� al monasterio de Cauliana, muy herido. All�, rez� tumbado en el suelo antes de desmayar. El monje Romano, el �nico que se qued� en el monaterio tras la huida de los dem�s con miedo de los moros, ayud� al rey. Don Rodrigo le propuso que los dos huyeran juntos llevando la imagen de la Virgen de Nazar� y las reliquias de San Bartolom� y de San Bl�s. Despu�s de 21 d�as caminando, los dos llegaron a lo que ser�a la actual villa de Pederneira, en frente al mar, sobre la planicie de Valado, donde se destaca el pico de San Bartolom�.

 

En la cima del monte de San Bartolom�, los dos encontraron una ermita con un crucifijo y una tumba, sin ninguna inscripci�n. All� escondieron la imagen y las reliquias sagradas y fueron a refugiarse. Don Rodrigo se qued� en el pico San Bartolom� y el monje Romano se escondi� en un lugar m�s arriba, en donde encontr� una gruta escavada en la roca. En este lugar levant� paredes de piedra para guardar las rel�quias y la imagen y tambi�n un pergamino contando la historia de la huida de los dos peregrinos. La comunicaci�n se realizaba con se�ales de humo. Cinco a�os despu�s el monje muri� sin decir en d�nde estaba escondida la imagen. Cuatro siglos m�s tarde, exactamente en el a�o 1179, es encontrada por unos pastores. Con las reliquias se encontr� un pergamino. La noticia del hallazgo se difundi� y mucha gente corr�a a la ermita para visitar la imagen. Uno de los nobles visitantes fue un h�roe portugu�s, Don Fuas Roupinho, que ser�a m�s tarde uno de los principales difusores y protagonistas de un milagro de Nuestra Se�ora de Nazaret (invoc� su nombre cuando estaba a punto de caer por un acantilado y la Virgen lo salv�). En agradecimiento, mand� construir una capilla en aquel lugar, la capilla de la Memoria, que s�lo ser�a sustituida por otra en 1377.

En el Estado de Par� existen historias contradictorias sobre la llegada de esa imagen. Hay quien dice que habr�a sido llevada al municipio de Vigia por los jesuitas durante el siglo XVI y que despu�s habr�a desaparecido. Otros dicen que fue traida de Portugal por nobles portugueses que vinieron para Brasil. Lo que se sabe realmente es que en el mes de octubre de 1700 una imagen de la Virgen de Nazaret fue encontrada por el caboclo (ribere�o mestizo) Pl�cido Jos� de Souza en las orillas del r�o Murucutu.

M�s de nueve d�cadas despu�s, ese hallazgo dio origen al Cirio de Nazaret - la mayor expresi�n de fe del pueblo paraense y la fiesta religiosa m�s bella de Brasil.

 

^ subir

 

� VICLEFITAS | Siglo XIV

   
   

JUAN WICLEF (1324-1384), P�RROCO de Fillingham, limosnero del rey, acumulador de beneficios eclesi�sticos y maestro de teolog�a en Oxford, escribi� una serie de obras (El dominio divino, en 1375, El dominio civil, tambi�n en 1375, La Iglesia, en 1378, El orden cristiano, La apostas�a y La Eucarist�a, en 1379, y su obra m�s importante, el Trialogus, en 1382) en las que se las daba de reformador y revolucionario.

 

Su doctrina viene sintetizada en las 45 proposiciones condenadas por el Concilio de Constanza, el 4 de mayo de 1415. Rebel�ndose contra la Iglesia romana, que se hab�a convertido en sinagoga de Satan�s y cuerpo del anticristo, sosten�a que la Iglesia debe ser puramente espiritual, sin jerarqu�a, casi sin Sacramentos y sin sacerdocio, constituida invisiblemente por los predestinados. Puesto que la soberan�a pertenece solamente a Dios y el poder se ejercita bajo la autoridad de Dios y como por delegaci�n divina, no tiene derecho alguno a la soberan�a sea temporal o espiritual aquel que no se encuentre en estado de gracia; por consiguiente, el Papado, el clero, los monjes, todos ellos empecatados, no pueden representar autoridad alguna. La Biblia es la �nica regla de la salvaci�n y, por eso, Wiclef no apoy� ni favoreci� la traducci�n de la misma en lengua nacional. Adem�s, negaba la transustanciaci�n y la libertad humana, sosteniendo la predestinaci�n de los elegidos y de los r�probos. Estas teor�as encontraron buenos fautores en la corte inglesa, �vida de bienes eclesi�sticos; encontraron tambi�n propagandistas populares que se llamaban "los curas pobres", pero que el pueblo llamaba lolardos. Condenado en el s�nodo de Canterbury (mayo de 1382), Wiclef muri� dos a�os mas tarde. Sus seguidores fueron dispersados por Enrique IV de Lancaster en los primeros a�os del siglo XV.

 

^ subir

 
� SANTA ADELA DE PFALZEL  | Abadesa
   
   

Hija de San Dagoberto II, Rey de los Francos, y de la princesa anglosajona Matilda. Hermana de Santa Irmina. Nieta de San Sigeberto, Rey de Austrasia. Princesa. Se cas� con un hombre llamado Alberico. Fue madre de un hijo y enviud�. Su riqueza, posici�n y belleza le obtuvo varios aspirantes a su mano, pero se hizo monja. Fund� el convento de Palatiolum de Pfalsel, cerca de Trier en 690, y sirvi� all� como su primera abadesa. Fue disc�pula de San Bonifacio.

 

Falleci� el 24 de diciembre del 735. Su festividad se celebra el 24 de diciembre.

 

^ subir

 
� �NO TENGO UN PRISIONERO A REPROCHARME� | De los Archivos de Revista Cristiandad.org
   
   

LAS REVOLUCIONES REPITEN SUS PROCESOS CON PRECISI�N MEC�NICA. Desde la rebeli�n protestante hasta las insurrecciones indigenistas o narco-terroristas contempor�neas, las revoluciones repiten una y otra vez sus mecanismos.

 

Primero comienzan con declamaciones vagas y populistas para seducir a los pueblos, reservando para los ��ntimos� sus verdaderas ideas y deseos. Luego, poco a poco, reclaman �derechos� e invocan la libertad. Esta apropiaci�n de la libertad y de los derechos ser� directamente proporcional a su dificultad de imponer su ideario. Si triunfa � casi siempre por la fuerza por su hist�rico fracaso en corromper a los pueblos � entonces impondr� sus perversas ideas con una violencia desp�tica que hace palidecer las peores acusaciones que dirigi� contra sus adversarios.

 

Baste recordar al nacionalsocialismo alem�n, al comunismo por dondequiera que se implant� o a los arranques pseudo-pacifistas o indigenistas en sus violentas manifestaciones.

 

Retrocediendo a una de sus revoluciones arquet�picas, inspiraci�n y fundamento de todo el modelo que promovi� sus desdoblamientos posteriores, encontramos una escena que por si misma exprime la esencia de las revoluciones y demuestra el silencio que al respecto hacen sus hijas para con los cr�menes de sus madres.

 

Se trata de uno de los cap�tulos m�s tristes y heroicos de Francia. En La Vand�e los cat�licos fieles a la Iglesia resisten a la fat�dica revoluci�n iniciada formalmente en 1789 y preparada con las ideas liberales de Voltaire, Rouseeau, etc.

 

Esa zona, evangelizada hac�a un siglo apenas por San Luis Mar�a Grignion de Montfort, a�n conservaba sana su doctrina y �sta fue la causa de su oposici�n a las ideas de la Revoluci�n. Por ello, a revoluci�n que predicaba la libertad, la igualdad y la fraternidad orden� tantas masacres, un genocidio brutal que ahogara en sangre a todo opositor.

 

En su relatorio a la Convenci�n, en diciembre de 1793, el General Wesermann  proclamaba: ��La Vand�e no existe m�s, ciudadanos republicanos! Ella ha muerto bajo nuestro sable libre, con sus mujeres y ni�os. Yo vengo de enterrarla en los pantanos de Savenay. Siguiendo las �rdenes que vosotros me d�steis, aplast� a los ni�os bajo las patas de mis caballos, masacr� a las mujeres que ya no parir�n m�s contra-revolucionarios, No tengo un prisionero a reprocharme, He exterminado todo� Las rutas est�n sembradas de cad�veres. Hay tantos, que en muchas partes forman pir�mides�

 

Lo mismo podr�amos leer � mutatis mutandi � de la revoluci�n cubana, de los comunismos del mundo entero, del nazismo, fascismo y todos los socialismos y formas revolucionarias desde entonces y hasta ahora.

 

Tras la masacre de La Vand�e sobrevinieron las matanzas de septiembre, la ley de los sospechosos, los procesos sumarios y las atrocidades del Terror que bien han valido el calificativo de genocidio. Sobre semejantes aberraciones se pretende levantar un manto de silencio y olvido diametralmente opuesto al rencor del �ni perd�n ni olvido� con que se persigue cualquier oposici�n a la marcha revolucionaria. Todo lo que es v�lido para sepultar en la oscuridad de la memoria en un caso es infamia si se aplica a sus opositores. En tanto, los cr�menes de las llamadas �columnas infernales� enviadas pro la Revoluci�n Francesa contra las provincias del Oeste, fueron armas de intimidaci�n y acallamiento al m�s elemental derecho de disentir y hasta oponerse a los planes contrarios al bien com�n y a la Ley de Dios.

 

La Santa Iglesia es �nica en su intr�pida fidelidad a Cristo, Verdad eterna e inmutable. Sus hijos siempre han preferido el martirio a la claudicaci�n y en esta santa intransigencia est� la garant�a de su veracidad.

 

^ subir

 
� VISITA AL CEMENTERIO | 2 de noviembre: d�a de los fieles difuntos
   
   

Yo me postro sobre esta tierra donde reposan los restos mortales de (mis queridos padres), parientes, amigos, y todos mis hermanos en la fe que me han precedido en el camino de la eternidad. Mas �que puedo hacer yo por ellos? �Oh divino Jes�s, que padeciendo y muriendo por nuestro amor nos comprasteis con el precio de vuestra sangre la eterna vida; yo s� que viv�s y escuch�is mis plegarias, y que es copios�sima la gracia de vuestra redenci�n. Perdonad, pues, oh Dios misericordioso, a las almas de estos mis amados difuntos, libradlas de todas las penas y de todas las tribulaciones, y acogedlas en el seno de vuestra Bondad y en la alegre compa��a de vuestros �ngeles y Santos para que, libres de todo dolor y de toda angustia, os alaben, gocen y reinen con Vos en el Para�so de vuestra gloria por todos los siglos de los siglos. Am�n.

 

^ subir

 
� �HAY C�LERAS M�S SANTAS QUE LA MANSEDUMBRE� | San Isidoro de Pelusio
   
   

"Somos igualmente culpables tanto en querer vengar las injurias que nos son hechas, cuanto al no sentirnos tocados por aquellas que se hacen a Dios. Si se trata de nosotros, muy bien: usemos de mansedumbre e indulgencia cuando nos ofenden; mas cuando es Dios el ultrajado, no conviene soportarlo en absoluto. Es preciso exteriorizar nuestra indignaci�n por el hecho. �Ved, entretanto, cu�l es nuestra debilidad! Somos sensibles a tal punto que no queremos perdonar a nuestros enemigos, y no tenemos sino afabilidad para los que se levantan contra Dios. Mois�s no dej� de encolerizarse contra los israelitas cuando ellos hicieron el becerro de oro, y su c�lera, en esa oraci�n, fue mucho m�s santa que toda la mansedumbre que �l pudiese haber mostrado".

 

San Isidoro de Pelusio naci� hacia el 375 en Alejandr�a, Egipto. Fue ermita�o, abad y te�logo. Mantuvo una prol�fica correspondencia, de la que se conservan m�s de 2000 cartas. Fue tenido en gran estima por San Cirilo de Alejandr�a. Falleci� en el a�o 449 o 450. Su festividad se celebra el 4 de febrero.

 

^ subir

 
� LOS PADRES SOMASCOS | Fundados por San Jer�nimo Emiliani en 1568
   
   

EN 1486, NAC�A JER�NIMO EMILIANI EN EL SENO DE UNA NOBLE FAMILIA VENECIANA. Tras una juventud bien aprovechada, en 1531, sin dejar de ser laico, decidi� abandonarlo todo para dedicarse a una misi�n muy especial: la de compartir su suerte con los pobres y vivir con los hu�rfanos.

 

Se form� espiritualmente bajo el influjo de la Cofrad�a del Divino Amor y de personas de la talla de San Cayetano Thiene (fundador de los teatinos) y Gian Pietro Carafa, que ser�a despu�s S.S. Pablo IV.

 

Muy pronto Jer�nimo destacaba entre los cofrades del Divino Amor, en Venecia, como un h�bil organizador de las obras de caridad de la ciudad (el Hospital de los Incurables, el taller para hu�rfanos del barrio de San Rocco). Por este motivo, varios obispos de Lombard�a - norte de Italia - le pidieron que reorganizara en sus di�cesis las actividades caritativas.

 

En torno a �l surgi� un numeroso grupo de colaboradores, muchos de los cuales decidieron incluso compartir su modo de vida. Y naci� as� la Compa��a de los servidores de los pobres, hoy llamados Padres Somascos.

      

San Jer�nimo muri� en Somasca -Lecco, norte de Italia- el 8 de febrero de 1537, vencido por la peste contra�da asistiendo a los enfermos, durante una de las muchas epidemias que asolaron el Valle de San Mart�n. Fue su �ltimo acto de amor: dar la propia vida, conforme al mandamiento de Jes�s.  

 

La muerte prematura del Santo supuso para la Compa��a un momento de crisis: seguir adelante y pilotar la barca o volver cada uno por donde hab�a venido (hab�a, entre sus seguidores, laicos, sacerdotes diocesanos e incluso religiosos). La crisis pudo superarse gracias a la aprobaci�n diocesana concedida en 1538, por el entonces obispo de B�rgamo.

 

Ante las dificultades concretas para trabajar en algunas ciudades, Pablo III concedi�, en 1540, la aprobaci�n apost�lica, que les permit�a nombrar superiores y redactar unas constituciones.

 

En sus primeros a�os, la Congregaci�n se dedic� casi exclusivamente al cuidado de los hu�rfanos, alcanzando en este campo una verdadera especializaci�n. Del 1547 al 1555, dado que no se resolv�an algunos problemas jur�dicos, los servidores se unieron a los Teatinos, aunque, contempor�neamente, los primeros compa�eros de San Jer�nimo -Lanzi, Carpani, los dos Gambarana...- no desistieron en ning�n momento en su empe�o por desarrollar una ingente labor de promoci�n de la Compa��a. Y entonces entendieron que para tener continuidad era necesario pasar de cofrad�a preconciliar a congregaci�n religiosa. Fue San P�o V quien concedi� a los pobres de Somasca el rango de Orden Religiosa, el 6 de diciembre de 1568.

 

Esta nueva situaci�n jur�dica trajo a la Congregaci�n un considerable desarrollo: surgieron las obras de Piacenza, Siena, Alessandria, Napoli, Macerata y Lodi.

 

Adem�s, la experiencia de los Somascos en el campo de la formaci�n hizo que se les encomendara la gesti�n de los nuevos Seminarios, recientemente instituidos por el Concilio de Trento, y ayudaron a muchos obispos a poner en marcha estas instituciones (por ejemplo en Venecia, el seminario patriarcal en 1579 y el ducal en 1590...). Despu�s vinieron los colegios: el Colegio Gallio, de Como, en 1583 (hoy el colegio religioso m�s antiguo de Europa), y el famoso Colegio Clementino de Roma, para nobles, en 1595.

 

Y a pesar de cierta oposici�n, se abrieron tambi�n algunas escuelas p�blicas. La actividad docente signific� un hito importante para la Congregaci�n durante todo el 1600, llegando a ocuparse de ella casi la mitad de las casas. En 1650 los Somascos eran 486, de los cuales 147 hermanos legos y 41 agregados; �stos emit�an votos privados y viv�an en comunidad, exactamente igual que los religiosos. En esa misma fecha, los Somascos ejerc�an tambi�n la cura de almas y el ministerio pastoral en once parroquias. Y a pesar de ser relativamente pocos los sacerdote, doce de ellos fueron consagrados obispos.

 

Durante el per�odo iluminista, la Congregaci�n (que estaba dividida en tres Provincias: lombarda, v�neta y romana), sufri� frecuentes ataques, que culminaron en 1768 con la separaci�n de la Provincia V�neta de la Congregaci�n. Adem�s, se cerraron varias casas y hubo que admitir p�rrocos procedentes del clero secular en algunas parroquias. En 1783, el gobierno austr�aco decret� la separaci�n de la Provincia Lombarda del resto de la Orden, y en 1784 se cre� la Provincia de G�nova, con el colegio de Novi Ligure y las casas de la Maddalena y Santo Spirito, de la capital ligur. Con la llegada de Napole�n, la Orden fue reducida pr�cticamente a cero; en 1802 desapareci� la Provincia Piamontesa; se cerraron los colegios Capece, Caracciolo y Macedonio, de N�poles; en Roma, tras el destierro de P�o VI, se cierra el Clementino.

 

En 1815, bajo el dominio austr�aco, se form� en Lombrad�a la Provincia Lombardo v�neta y se abrieron nuevas instituciones.

 

Con la unificaci�n italiana, debido a las leyes anticlericales, se cerraron 18 casas, se incautaron los bienes y se oblig� a los religiosos a disolverse. La Orden se pudo salvar porque algunos de estos religiosos se unieron formando sociedades privadas para as� rescatar su carisma. La primera guerra mundial signific� un nuevo y dur�simo golpe, pues muchos religiosos fueron llamados a las armas.

 

Con la apertura de la primera misi�n en El Salvador, de la mano de P. Brunetti, que all� llegaba el 5 de octubre de 1921, la Congregaci�n empez� de nuevo a respirar; a ello contribuy� tambi�n el impulso dado por los Padres Turco y Ceriani con la creaci�n de seminarios y casas de formaci�n.

 

^ subir

 
� IS, PT Y NUEVOS "PARADIGMAS" SOCIALISTAS: �QU� SON Y A D�NDE CONDUCEN? | Agencia CubDest
   
   

Destaque Internacional | Informes de Coyuntura | A�o V - No. 115
Responsable: Javier Gonz�lez - Buenos Aires/Madrid, Nov. 1o., 2003

 

1. En el reciente congreso mundial de la Internacional Socialista (IS), efectuado en la ciudad de S�o Paulo, Brasil (27-29 de noviembre de 2003), las m�s altas autoridades de ese pa�s, pertenecientes al Partido de los Trabajadores (PT), se hicieron presentes manifestando euforia y locuacidad ante el reciente avance electoral de las izquierdas en Am�rica del Sur.

 

Sin embargo, se mostraron parcos y ambiguos en la hora de definir en qu� consistir�a la "reconstrucci�n" de los paradigmas del "socialismo democr�tico" que dicen propiciar y cu�les ser�an las diferencias con los anteriores. Ambig�edad significativa, porque esos viejos paradigmas socialistas contribuyeron a dejar una herencia de injusticia, miseria y sangre, con m�s de 100 millones de muertos y un triste legado que contin�a pesando en pa�ses como China, Cuba, Vietnam y Corea del Norte.

 

2. Esa ambig�edad sobre los pregonados nuevos paradigmas, el tipo de sociedad a que conducir�an y aquello que los diferenciar�a de los paradigmas socialistas del pasado, caracteriz� las declaraciones del presidente de Brasil y presidente de honra del PT, Sr. Lula da Silva; de la alcaldesa de S�o Paulo y vicepresidenta del PT, Marta Suplicy; de Marco Aurelio Garc�a, alto asesor del presidente Lula para asuntos internacionales; de Jos� Genoino, presidente del PT; de Luis Favre, asesor del PT y uno de los articuladores de los contactos con la IS, as� como de otros personeros petistas.

 

Dicha ambig�edad talvez sea hoy el tal�n de Aquiles publicitario de los neoizquierdistas en Am�rica Latina. Por ello, quienes desconf�an de esas izquierdas, as� como de los planos que tienen entre manos, precisan solicitarles definiciones, de manera civilizada, pero firme, y proponerles debates p�blicos a ese respecto.

 

En ning�n momento de sus intervenciones y declaraciones durante el congreso de la IS, los miembros del PT reconocieron que es en la propia esencia del "sue�o" socialista del pasado donde est�n los g�rmenes de las atrocidades que de �l surgieron. �C�mo de un �rbol malo, que ya dio abundantes frutos malos, podr�an nacer hoy frutos buenos? Esa es una delicada interrogaci�n que enfrentan los actuales l�deres neosocialistas. Lo m�ximo que critican es el "dogmatismo" del socialismo del pasado; pero, como ya se resalt�, ni por asomo se habla de los cr�menes que costaron 100 millones de muertos. En una �poca en que, desde tiendas neosocialistas, se resalta la "reflexi�n cr�tica" como una virtud indispensable, se deber�a abordar sinceramente el significado de haber adherido a ese socialismo real, respecto de lo cual no se puede simplemente hacer borr�n y cuenta nueva.

 

3. Citemos como ejemplo caracter�stico de lo anterior algunas frases del importante discurso del Sr. Lula da Silva, cuyo texto �ntegro ofrecemos a los lectores interesados. Lula destac� que "no desconocemos las herencias del socialismo del siglo XX", y que "sobre todo no olvidamos sus sue�os, el sacrificio de tantos, las esperanzas que fueron capaces de despertar"; que "reflexionamos cr�ticamente sobre muchos paradigmas te�ricos que recibimos y -sin caer en el pragmatismo- tratamos de crear un movimiento que fuera capaz de enfrentar, de manera creativa, no dogm�tica, los grandes desaf�os de nuestro pa�s"; que "las profundas transformaciones por las cuales pas� el mundo en las �ltimas d�cadas debilitaron muchas certezas y afectaron en parte paradigmas socialistas del pasado"; que "el pasado del socialismo nos dej� algunas lecciones"; que "importantes alternativas pol�ticas se construyen sin dogmatismo, de manera plural, en el respeto a las diferencias"; que "la esencia del socialismo" ser�a "un mundo m�s libre y justo"; y que es preciso contribuir para "la reconstrucci�n del proyecto socialista".

 

4. Ser�a simplista afirmar que los alegados nuevos paradigmas socialistas sean id�nticos a los viejos. Pero cabe preguntar si dosis importantes de la substancia no continuar�n estando presentes, quedando las diferencias m�s importantes para los accidentes y, especialmente, para las nuevas estrategias que est�n siendo aplicadas con vistas a alcanzar metas comuno-an�rquico-autogestionarias similares.

 

Es sintom�tico que el presidente Lula, al final de su discurso, en un momento improvisado, despu�s de afirmar que "lo b�sico de la democracia es la convivencia en la diversidad", citara como ejemplo de tal "diversidad" al Foro de S�o Paulo, creado en 1990 por �l y por el dictador Fidel Castro, en el cual coexisten arm�nicamente desde socialistas moderados, pasando por narco-guerrilleros colombianos, hasta los comunistas cubanos.

 

5. Pobre Am�rica Latina y el futuro que le espera, si la t�nica de la "democracia" neosocialista estuviera dada por esa sui generis "diversidad" presentada por Lula como ejemplo.

 

Esta preocupaci�n sobre el significado de la "diversidad" neosocialista no es en vano, si se considera que varios de los presentes en el congreso de la IS, como la alcaldesa de S�o Paulo en su discurso de bienvenida, destacaron el papel orientador del Foro Social Mundial. En �l, como diversos especialistas ya notaron en su oportunidad, se propone un "mundo nuevo" construido sobre una "diversidad" que haga de la relativizaci�n de toda verdad una especie de valor absoluto; "diversidad" que, bajo la apariencia de una democracia irrestricta, podr�a contener en su seno un peligroso y nuevo totalitarismo excluyente, discriminatorio, neoinquisitorial y "transversal", que asfixiar�a a quienes defiendan los principios de la civilizaci�n cristiana (cf. "Foro Social Mundial, 'diversidad' y nuevos totalitarismos", CubDest, Febr. 14, 2003).

 

6. Ser�a un error subestimar la fuerza actual de petistas, socialistas y miembros del Foro Social Mundial, as� como su capacidad de articulaci�n internacional, alegando pasados fracasos o ambig�edades presentes. Los antecedentes expuestos justifican las aprensiones. El tiempo dir� en qu� medida �stas se concretan o no.

 

 

^ subir

 
� SANTUARIO DE LA SANTA DUDA DE IVORRA | Catalu�a, Espa�a
   
   

EL SANTUARIO DE SANTA MAR�A DE IVORRA SE LEVANTABA A ESCASOS MIL METROS DE LA VILLA. En �l, el a�o 1010, el sacerdote Don Bernat Oliver celebraba la Santa Misa. Al momento de la consagraci�n, el piadoso var�n tuvo el asalto de una terrible duda sobre la presencia real de Jesucristo en la Santa Eucarist�a.

 

Ante los presentes se produce un prodigio sin parang�n: el c�liz con vino ve transformar tal materia en sangre, que crece en volumen hasta rebasar el vaso y derramarse sobre el mantel hasta tocar el suelo. Un grupo de piadosas mujeres recogi� la sagrada reliquia y con las humildes estopas que tej�an a la puerta del santuario, recaban el precioso elemento.

 

Por aquellos d�as el se�or Obispo de la provincia era San Armengol, Obispo de Urgell. Enterado de la noticia, cruz� de Guissona hasta Ivorra. Al llegar, tom� las sagradas reliquias y parti� a Roma, donde fue recibido por el Papa Eugenio IV, quien tras oir el relato, dict� una bula pontificia certificando la veracidad del suceso sobrenatural. Acto seguido guard� consigo el c�liz milagroso y regal� a Ivorra los pa�os con la Preciosa Sangre, dotando a la Cofrad�a de Santa Mar�a de Ivorra � que el mismo San Armengol hab�a fundado � peculiares privilegios.

 

Tales reliquias, junto con el mantel, fueron llevadas y colocadas en el altar de la Iglesia parroquial dedicada a Sant Cugat, inaugurada en 1055 por el se�or Obispo, Don Guilermo de Urgell.

 

Hacia el siglo XVI es reencontrada la bula papal y las reliquias. Por orden del Nuncio Papal, tras ser analizadas, es confirmada su autenticidad y por mandato del rey Alfonso el magn�nimo, la Cofrad�a de Ivorra es autorizadaza predicar el prodigio por todo el reino. Autoriza, adem�s, una colecta para mandar a hacer un relicario a la altura de las reliquias, donde se encuentran hasta hoy, junto con las reliquias donadas por el papa Sergio IV a San Armengol: un cabello de la Sant�sima Virgen, una espina de la Santa Corona de Cristo, un fragmento de piedra del Santo Sepulcro y otras reliquias de santos.

 

La gran cantidad de peregrinos que visitaban la Santa Duda demand� la construcci�n de un nuevo templo, inaugurado en 1663, datando su fachada de 1762. El precioso altar de estilo barroco fue destruido por los comunistas bajo la Guerra Civil de 1936. El Museo Diocesano y Comarcal de Solsona conserva un retablo g�tico del siglo XV.

 

Para la Santa Duda se mantienen tres fechas de festejos: la fiesta principal de la Santa Duda el domingo segundo de Pascua o "Diumenge de Pasq�etes", con una romer�a en la que participan los pueblos de los alrededores, la fiesta de Santa Mar�a de Ivorra el d�a 15 de agosto y la Fiesta de la Candelaria, el d�a 2 de febrero.

 

^ subir

 
� EL USO DE NUESTRA LENGUA | Ascesis
   
   

CONSIDEREMOS QUE EL SILENCIO ES EL SUSTITUTO DE LA SOLEDAD, y no menos que �sta es medicina general para las pasiones y vicios de nuestra alma. Porque no refrenamos la lengua ni amamos el silencio interior ni exterior, sino que hablamos mucho, con frivolidad y poca caridad, dando p�bulo a la envidia, a la murmuraci�n, a la lisonja, a la vanidad y a mil pecados que tienen en la lengua su asiento y su ra�z, por eso, dice el Ap�stol Santiago, ofrendemos en muchas cosas; pero si se hallare alguno que no ofenda en las palabras, este es, sin duda, var�n perfecto, porque siendo se�or de su lengua, lo es tambi�n de todas sus acciones, y gobernando su lengua como con un freno, gobernar� tambi�n todo su cuerpo. Y si no, miremos lo que pasa con los caballos, que poni�ndoles un freno en la boca los tiramos a nuestra voluntad por donde queremos; y lo que es m�s, las naves, siendo tan grandes y movidas de vientos tan poderosos, con todo eso son llevadas de una parte a otra con un peque�o gobernalle o tim�n, d�nde y c�mo quiere el que las gobierna; as� tambi�n la lengua, aunque es en s� misma un miembro peque�o del cuerpo, no son peque�os, sino grandes, los efectos que hace. �Qu� cosa se pod�a decir m�s a prop�sito para probar que de s�lo el gobierno de la lengua depende el gobierno de todas las acciones, y que s�lo con poner freno en la lengua se refrenan todas las pasiones para obedecer a la raz�n? Y, por el contrario, el desorden de la lengua levanta una llama dentro de nosotros que dificultosamente se puede apagar. �No ves, dice el Ap�stol Santiago, c�mo un peque�ito fuego es bastante para abrasar una grande selva? Pues nuestra lengua es fuego que, aunque en la cantidad es peque�o, en la fuerza y eficacia contiene en s� todas las maldades y todos los pecados.

 

Miremos y espant�monos de los horrores que con la lengua causan los hombres, ofendiendo con ella m�s que con venenos y pu�ales a ausentes y presentes, a muertos y a vivos; con blasfemias a Dios Nuestro Se�or; con calumnias, sarcasmos, iron�as y toda clase de desprecios, a la caridad; con deshonestidades a la pureza; con perjurios, a la justicia; con mentiras a la verdad; en una palabra: no hay virtud en el cielo ni en la tierra que una mala lengua no ultraje y no manche y deshonre. Tomemos odio a los infinitos vicios y pecados de la lengua, dominemos la nuestra, hablando siempre con n�mero, peso y medida, y evitaremos muchedumbre de faltas y empezaremos a ser personas s�lidamente devotas y recogidas.

 

^ subir

+ Crux Sacra Sit Mihi Lux + Non Draco Sit Mihi Dux +

� Regresar a INICIO 

 

 

 

+ Salve Crux, Spes �nica!

+ In Hoc Signus Vincit!

� Copyright 2003. Todos los derechos reservados. Surgite! es

una publicaci�n semanal de Revista Cristiandad.org

Se autoriza la reproducci�n total o parcial de los contenidos de este bolet�n

solicit�ndolo por e-mail y citando la fuente.

 

C�MO CONTACTARNOS

Para suscripciones:

Cartas al Director:

Comentarios o sugerencias:

Cooperaciones, donaciones y aportes: