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SURGITE - Gacetilla Semanal de Revista Cristiandad.org   SURGITE - Gacetilla Semanal de Revista Cristiandad.org

+ Ejus in obitu nro praesentia muniamus

  Edici�n N�mero 3 - A�o I

Sante Michael Archangele, defende nos in proelio; contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium. Imperet illi Deus;supplices deprecamur: tuque, Princeps militiae coelestis, Satanam aliosque spiritus malignos, qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo, divina virtute in infernum detrude. Amen.  GACETA  

  SEMANAL

Martes, 26 de Agosto de 2003 | Todas las semanas, los d�as martes, Revista Cristiandad.org prepara para usted una cuidadosa selecci�n de material de formaci�n general,

pensado en forma de contenidos breves y de sana doctrina. Surgite! y Revista Cristiandad.org son publicaciones fieles al magisterio tradicional de la Iglesia.

 

 

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CONTENIDO DE ESTA EDICI�N

 

 

Nota de la editora

� El centro de nuestro amor

 

Milagro de la semana

� El don de comunicarse

 

Diccionario cat�lico

� Altar privilegiado

 

Santo de la semana

� San Agust�n de Hipona

 

Cr�tica de Arte

� La Dama y el Duque

 

Advocaci�n Mariana

� Ntra. Se�ora de las tres manos

 

Herej�a explicada

� El Modalismo

 

Santos desconocidos

� Santa Austreberta de Pavilly

 

Conocer para opinar

� �Un Papa negro?

 

Calendario devocional

� Oraci�n a San Juan Bautista

 

Palabra de Santo

� El alimento doctrinario

 

Origen de una Orden

� La Orden de las Ursulinas

 

Breves de actualidad

� La especulaci�n financiera

  

Santuarios

� El Cristo de Chalma

 

Meditaci�n sugerida

 

Gacetillas anteriores
� N�mero 1: Martes 12/08/2003

� N�mero 2: Martes 19/08/2003

� N�mero 3: Martes 26/08/2003

� N�mero 4: Martes 02/09/2003


� Copyright 2003 por Revista Cristiandad.org. Todos los derechos reservados. Se autoriza la reproducci�n total o parcial de los contenidos de este bolet�n solicit�ndolo por e-mail y citando la fuente.

 

 

 
   

 

 

DOS SON LAS MIRADAS POSIBLES para la contemplaci�n: desde uno mismo o desde "lo otro". Apreciar desde la mirada interna, con el eje puesto en nosotros es colocar nuestro propio yo como centro de gravedad. Contemplar desde afuera es descentrarnos, es hacer que lo importante, lo radical, lo que cuenta no pase por nosotros. Esta alternativa plantea diversos grados, conforme se ascienda o descienda por la escala al Cielo. Podemos hacer que lo central sea el pr�jimo. En este caso lo que nos afectar�a e importar�a ser�a el bien del pr�jimo.

 

Podr�a ser una noble causa, como la patria, y ser�a el bien com�n, la grandeza de la patria lo que nos importar�a. La patria ser�a el centro de nuestras preocupaciones y la justificaci�n de nuestros esfuerzos. O bien - apur�ndonos en el camino - el centro podr�a ser Dios mismo, ser�a la causa y fin de todo lo creado. Bajo tal presupuesto, nada importar�a m�s que el amor de Dios, lo que nos pondr�a alegres o tristes, lo que justificar�a cualquier acci�n. Sus alegr�as ser�an las nuestras como sus penas las nuestras, nos indignar�amos con lo que a �l le indigne y nos congratular�amos con todo cuanto Le agrade.

 

Dios ser�a el centro de todos nuestros amores y odios. Cualquier otra consideraci�n ser�a vana o est�pida.

 

En SURGITE! - como en cualquier obra de esp�ritu cat�lico - no existen m�s que estas �ltimas consideraciones. Y por amor de Dios, vienen luego todas las otras, desde las superiores hasta las m�s inmediatas. Esto, que muchas veces choca a las mentalidades mundanas, es la causa de los rechazos e incomprensiones hacia la Iglesia. Porque mientras m�s bajos y oscuros son los centros - hasta terminar en el ego�smo individualista m�s extremo - m�s contrasta con las miras puestas en las regiones luminosas del Sol de Verdad.

 

Esta edici�n de nuestra gacetilla semanal quiere reflejar este esp�ritu, buscando tambi�n retribuir sus apoyos. Dios mediante, en algunas semanas estaremos al aire con nuestra Revista completa, publicaciones y apostolados. Rogamos a ustedes sus oraciones y toda la ayuda que puedan prestarnos.

 

Dios les bendiga y retribuya abundantemente,

 

Cynthia Caden
Editora General | Revista Cristiandad.org
e-mail:

 

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� EL DON DE COMUNICARSE | Santa Catalina de Ricci y San Felipe de Neri
   
   

LA ESTIGMATIZADA SANTA CATALINA DE RICCI (+1590), tuvo muchos regalos m�sticos, especialmente uno que es raramente mencionado en las vidas de los Santos. El don consist�a en el privilegio de conversar frecuentemente con San Felipe de Neri mientras �l estaba en Roma y ella en su convento en Prato. Aunque intercambiaron algunas cartas, los dos santos nunca se encontraron personalmente, excepto a trav�s de sus visitas m�sticas. San Felipe de Neri admiti� en varias oportunidades que estas conversaciones ten�an lugar. Adicionalmente, cinco personas reputadas juraron haber sido testigos de algunas de esas comunicaciones.

Santa Catalina vivi� entre los a�os 1522 y 1590. San Felipe, por su parte, vivi� entre 1515 y 1595.

 

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� ALTAR PRIVILEGIADO | Definici�n
   
   

Se dice que un altar es privilegiado cuando, junto a los frutos ordinarios del Sacrificio Eucar�stico, tambi�n adquiere indulgencia plenaria al celebrarse all� la Santa Misa. La indulgencia debe ser aplicada a la o las almas del purgatorio por las cuales se ofrece la Misa.

El altar privilegiado debe ser un altar fijo, o inamovible. Debe ser estacionario o permanente, sea construido en una fundaci�n s�lida o unido a la pared o columna, incluso aunque no sea consagrado, sino que sea meramente una piedra consagrada (altar port�til) insertada en esta mesa. El privilegio es anexado no a la piedra del altar, sino a la estructura misma, por raz�n del t�tulo que posee, es decir, del misterio o santo a quien est� dedicado. Por lo tanto si el material del altar se cambia, si el altar es transferido a otro lugar, si otro altar es sustituido por este en la misma iglesia, e incluso si el altar es desacralizado o profanado, el privilegio es preservado. Para ganar la indulgencia, la Misa debe ser una Misa de R�quiem, cuando las r�bricas lo permitan. Si, con motivo del rito superior de la fiesta del d�a, o debido a la Exposici�n del Sant�simo Sacramento, o por otras razones, una Misa de R�quiem no puede ser celebrada, puede ganarse la indulgencia celebrando otra Misa (S.C. Indulg., 11 de abril de 1864). Este privilegio es de dos tipos, local o real y personal. Es local o real cuando est� anexado al altar como hemos descrito. As�, quienquiera sea el sacerdote que celebre Misa en tal altar, se gana la indulgencia. Es personal cuando es inherente al sacerdote, y en este caso no depende del altar, sino del sacerdote que celebra. En tal caso, en cualquier altar que celebre, sea fijo o port�til, y en cualquier iglesia que celebre, el altar que use para esa ocasi�n ser� un altar privilegiado. El 2 de noviembre todo altar es privilegiado.

 

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� San AGUST�N DE HIPONA | 28 de agosto
   
   

San Agust�n naci� el 13 de noviembre del a�o 354 en Tagaste, Numidia, en �frica del Norte (Souk-Ahras, Algeria) como Aurelio Agust�n. Su padre era un pagano que se convirti� reci�n en el lecho de muerte; su madre era Santa M�nica, una devota cristiana.

Criado en el cristianismo, perdi� su fe en la juventud y llev� una vida disoluta. Vivi� con una mujer cartaginesa desde los quince hasta los treinta a�os. Tuvo un hijo a quien llam� Adeodato. Se dedico a ense�ar ret�rica en C�rtago y Mil�n. Tras investigar y experimentar varias filosof�as, se hizo maniqueo por muchos a�os.

Finalmente, Agust�n rompi� con el manique�smo, al encontrar muchos errores y pocas respuestas, y fue convertido por las oraciones de su madre, y la ayuda de San Ambrosio de Mil�n, quien finalmente lo bautiz�. Al morir su madre �l regres� a �frica, vendi� su propiedad, dio sus bienes a los pobres y fund� un monasterio. Fue monje, sacerdote, predicador y finalmente Obispo de Hipona, en el a�o 396. Fund� comunidades religiosas. Luch� contra el manique�smo, el donatismo, el pelagianismo y otras herej�as, contra los que escribi� irrefutables tratados y cartas. Supervis� su iglesia y su sede durante la ca�da del Imperio Romano a mano de los V�ndalos, hasta que al fin entreg� su alma al Se�or el 28 de agosto del a�o 430, en Hipona. Se le ha nombrado Doctor de la Iglesia.

 

Es patrono de los cerveceros, de los impresores, de los te�logos y de la di�cesis de Bridgeport, en Connecticut, de la di�cesis de Kalamazoo, en Michigan, de la di�cesis de San Agust�n, en Florida, de la di�cesis de Superior, en Wisconsin y de la di�cesis de Tucson, en Arizona.

 

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� LA DAMA Y EL DUQUE | "L�Anglaise et le Duc", Francia, 2001 - 125 min.
   
   

EL ESP�RITU CAT�LICO Y MONARQUISTA que despliega Eric Rohner en una de sus producciones m�s pol�micas, desat� apasionados debates en el p�blico culto franc�s. Calificada como "contrarevolucionaria" por la 'inteligenzia' art�stica europea y americana, "L�Anglaise et le Duc" ofrece al espectador un despliegue de recursos est�ticos de gran fuerza ret�rica y dram�tica belleza. La fotograf�a cuidada, la ambientaci�n fiel a la �poca y los di�logos elegantes convierten a 'La Dama y El Duque' en una joya cinematogr�fica. Basta tener una mediana sensibilidad est�tica para coincidir con que obras as� hacen al cine merecedor del t�tulo de 's�ptimo arte'.

Esta rareza cinematogr�fica atrajo a la cr�tica por remar a contracorriente de la estereotipada visi�n �nica de los horribles acontecimientos revolucionarios franceses. Por fin el espectador no est� forzado a asistir a un espect�culo que alaba o aprueba la funesta rebeli�n.

Basada en las memorias de la noble escocesa Grace Elliot, la narraci�n cinematogr�fica presenta una Revoluci�n Francesa desde la visi�n de una arist�crata. Su antiguo amante, el Duque de Orleans (Jean-Claude Dreyfus), ha apostatado de su sangre real y se ha hecho revolucionario. Madame Elliot (Lucy Russell), por el contrario, ha permanecido fiel a su sangre y se duele de la calamidad que azota a Francia. En una escena de memorable dramatismo, ella y su criada contemplan el Par�s del Terror en los momentos en que el rey es decapitado. La criada observa con binoculares el regicidio y Mme. Elliot da vuelta la cabeza, con una mirada trist�sima. Desde ese d�a, y a riesgo de su vida, adoptar� el luto por color en sus vestidos.

Ser�a injusto para Rohner resumir su magistral propuesta mon�rquica en esta sola escena. Toda su obra est� entretejida por grandes y peque�os recursos simb�licos. Mencionemos algunas delicadezas para el espectador: los fondos por el que se mueven los personajes no son reales, sino cuadros de la �poca trabajados electr�nicamente para aparentar escenarios v�vidos e hiperrealistas. A los actores se les exigi� - adem�s de un gui�n dif�cil - que interpretaran su drama contra un fondo azul (croma-key). Luego se proces� electr�nicamente la escenograf�a, logrando un acabado efecto dif�cil de olvidar, sobretodo por la armon�a crom�tica y la delicadeza de los movimientos.

Otro detalle es la figura siempre presente del Rey, al que sin embargo no se ve en momento alguno. Ocupa el primer lugar psicol�gico en los sucesos que se desarrollan con tiempos muy distintos a los que nos tiene acostumbrados el Hollywood comercial. Debe mencionarse, sin duda, el contraste ret�rico de las im�genes. Todo lo que es belleza y armon�a en la vida de Mme. Elliot, es fealdad, violencia, bajeza y ruindad en la turba rebelada. Un estado de esp�ritu revolucionario que horroriza a Mme. Elliot y que act�a como trasfondo amenazante para ella, su servidumbre y sus nobles amistades. Rohner no teme romper con las etiquetas impuestas por los directores pro-revolucionarios que pintan los cuadros - sin que nadie se escandalice o proteste - con los colores opuestos y en negativo.

No dudamos en recomendar "L�Anglaise et le Duc". Una pel�cula elegante, inteligente y apasionada, cargada de dramatismo y de s�mbolos que no pasar�n desapercibidos para ning�n esp�ritu sensible a la belleza y a la altura de miras.

 

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� nuestra se�ora de lAS TRES MANOS | El milagro de San Juan Damasceno
   
   

Se trata del icono m�s famoso del Monasterio Serbio Hilandar, en el Monte Athos, Grecia. La historia nos relata la relaci�n de este icono con San Juan Damasceno, quien fuera criado en Damasco, Siria. Resulta que el Santo sirvi� en el castillo del Califa de ese pa�s - capital del mundo isl�mico - y fue acusado como un enemigo de estado. El motivo se debi� a que durante ese tiempo, San Juan escribi� convincentemente contra los iconoclastas, Leo el Armenio y los musulmanes. Us� efectivamente argumentos deductivos, historia y par�bolas de los santos. Contra los iconoclastas, arguy� que si las sombras y pa�os de los ap�stoles curaban a los enfermos, por qu� no habr�a de ser apropiado venerar sus �conos. Sus cartas circulaban para fortalecer y preparar a la gente a responder a los ataques de los herejes. Viendo esto, el emperador escribi� una carta en la mano de San Juan que lo condenaba al califa para quien trabajaba. El califa tom� su mano y la cort� y colg� en el mercado, como castigo.

�l era un hombre de gran fe y amor por la Madre de Dios. Pidi� al Califa que le devolviera su mano cortada, y esa noche rez� frente a este icono de la Virgen, prometiendo que escribir�a himnos de Ortodoxia si era curado. Se fue a dormir, y Ella le dijo que hab�a sido curado y deb�a escribir. Al despertar se encontr� con su mano restaurada, cual si jam�s hubiese sido amputada. El califa lo liber�, y �l se convirti� en un humilde monje.

Adem�s de escribir lo prometido y muchas otras piezas de la oratoria cristiana, en agradecimiento, y como testimonio de lo ocurrido, hizo una mano derecha de plata y la puso en el icono como un s�mbolo de su curaci�n milagrosa. As� le dio a esta imagen el nombre con que hoy se la conoce.

 

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� EL MODALISMO | Siglo III

   
   

Herej�a del siglo III, seg�n la cual en Dios s�lo hay una persona como una es tambi�n su naturaleza: los nombres de Padre, Hijo y Esp�ritu Santo no son otra cosa sino aspectos diversos del Dios �nico, esto es, son modos de considerar a Dios en sus operaciones ad extra: como la creaci�n, la encarnaci�n, la efusi�n de la gracia. No existe, por tanto, Trinidad en Dios sino "monarqu�a" (de donde se le da tambi�n el nombre de monarquismo); y cuando decimos que el Hijo de Dios se encarn� y que sufri� pasi�n y muerte, es una simple manera de hablar, puesto que, en realidad, fue el mismo Padre quien sufri� y se encarn� y muri� en la cruz (de donde tambi�n se les da el nombre de patripasianos). Los primeros padres de esta herej�a parece ser que fueron Praxeas y Noeto, de primeros del siglo III, contra los que escribieron Tertuliano (Adversus PraxeamI e Hip�lito romano (Contra Noetum); otros defensores de la herej�a fueron, en Roma, Ep�gono, Cleomedes y Sabelio; del nombre de este �ltimo se llam� sabeliana a la secta modalista y dur� hasta el siglo V combatida por Eusebio de Cesarea (Contra Marcellum y De ecclesiastica theologia) y por San Hilario de Poitiers (De Trinitate).

 

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� SANTA AUSTREBERTA DE PAVILLY | Abadesa
   
   

Naci� en el a�o 630 en Therouanne, Artois, Francia. Era hija de Santa Framechilda y del Conde Palatino Badefrido. Se le arregl� un matrimonio por razones pol�ticas, pero ella deseaba la vida religiosa. Recibi� el velo de manos de San Omer en Abbeville (Port-sur-Somme), donde se hizo monja benedictina y luego fue abadesa. Despu�s dej� ese convento para dirigir y reformar un convento en Pavily, con 25 monjas que estaban llevando una vida relajada. Era taumaturga y ten�a frecuentes visiones.


Falleci� en el a�o 704 en Pavilly, Normand�a, Francia.

Su festividad se celebra el 10 de febrero.

 

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� �Un Papa negro? | De los Archivos de Revista Cristiandad.org
   
   

Posiblemente el lector haya topado con una curiosa creencia general: que el d�a en que la Iglesia elija un Papa Negro se acabar� el mundo, o la Iglesia. Dejemos aparte patra�as como la falsedad de esa profec�a atribuida a San Malaqu�as o el absurdo del fin de la Iglesia. El mito del eventual "Papa negro" afirma impl�citamente que ser�a de tal suerte extra�o a la Iglesia escoger a un sucesor de San Pedro de raza negra que se despu�s de eso s�lo se esperar�a un cataclismo.

 

Como en mucho, nadie se preocupa de investigar, de conocer. Este mito se repite en tono de revelaci�n bajo secreto. Pero la verdad es que la Iglesia ya ha tenido tres Papas negros, y probablemente tendr� m�s en su historia. Tres Papas negros y santos. Para que tampoco se critique a la Iglesia de racismo o segregaci�n.

El Papa San V�ctor fue elegido en el a�o 189. Era di�cono cuando se hizo Papa. Estableci� una fecha fija anual para la celebraci�n de Pascua. Muri� m�rtir de la fe en el a�o 199.

El Papa San Militiades rein� como Papa desde el 311 al 314. Firm� el famoso edicto de Mil�n del emperador Constantino en el a�o 313, terminando las persecuciones y haciendo al cristianismo la religi�n establecida del Imperio. Fue considerado un Papa excelente, "un hijo de la paz y padre de los cristianos" seg�n San Agust�n.

Y el Papa San Gelasio, quien rein� desde el 492 hasta el 496. Naci� en Roma, y fue renombrado por su santidad, gentileza y erudici�n. Salv� a Roma del hambre, compuso un libro de himnos para uso de la Iglesia, y fue renombrado por su preocupaci�n por los pobres y por aclarar la ense�anza de la Iglesia respecto a la Eucarist�a.

 

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� ORACI�N A SAN JUAN BAUTISTA | 29 de agosto (Pasi�n de San Juan Bautista)
   
   

Sagrado precursor de Cristo, que santificado en el vientre de vuestra madre, fuiste la admiraci�n del mundo en el ejercicio de las virtudes y en los privilegios con que te enriqueci� Dios. �ngel en la castidad, ap�stol en el celo y predicaci�n, y m�rtir en la constancia con que por reprender al incestuoso Herodes ofrecisteis la cabeza al cuchillo, y en las luces sobrenaturales de que te dot� el cielo, profeta del que lleg� a decir el mismo Cristo: "Entre los nacidos de las mujeres ninguno mayor que Juan Bautista"; suplica al Se�or que:

por tu penitencia me haga mortificado,
por tu soledad, recogido,
por tu silencio, callado,
casto por tu virginidad,
espiritual por tu contemplaci�n,
e invencible a mis pasiones por la victoria que tu alcanzaste de tus enemigos,

para que logre verte en la patria eterna.

Am�n.

 

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� EL ALIMENTO DOCTRINARIO | Formaci�n doctrinaria
   
    "Nos enga�amos groseramente al no otorgar m�s tiempo al estudio de las verdades divinas. No es suficiente con s�lo creerlas, y posar nuestros pensamientos de vez en cuando sobre ellas: esa falta de conocimiento del cielo, no nos traer� a la posesi�n de �l, y merecer� castigos, no premios, si permanece ligero, d�bil, y superficial. Mediante la meditaci�n seria y frecuente debe ser preparado, digerido y convertido en el alimento de nuestros afectos, antes de que pueda ser suficientemente poderoso y operativo para cambiarlos, y producir el fruto necesario en nuestras vidas. Para esto todos los santos usaron de la soledad y del retiro del ruido y la prisa del mundo, tanto como sus circunstancias se los permitieron".

San Apolinario fue un Obispo del s. II en Hier�polis, Frigia. Fue tenido en alta estima incluso por San Jer�nimo. Prol�fico escritor, una de sus obras m�s valiosas fue la defensa de la fe hecha al emperador Marcos Aurelio. Trabaj� y escribi� contra todas las herej�as principales de su �poca. Falleci� hacia el a�o 175.
 

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� LA ORDEN DE LAS URSULINAS | Fundada por Santa �ngela de Merici, a�o 1516
   
   

Hacia el a�o 1470, nac�a en Venecia Santa �ngela de Merici. Es en 1516 cuando decide fundar una familia religiosa con el fin primordial de educar y formar a las ni�as en el cristianismo y tambi�n de hacer misiones para alcanzar almas para la Iglesia, en una �poca en que la paganizaci�n de costumbres destru�a las bases morales de la sociedad.

As� surgi� la primera orden de ense�anza formada por mujeres establecida en la Iglesia, y hasta la fecha actual ha adherido estrictamente al trabajo de su instituto.

Aunque Santa �ngela estaba convencida de su misi�n divinamente asignada de echar los cimientos de una orden educativa, durante diecisiete a�os no pudo hacer m�s que dirigir a un grupo de j�venes que eran conocidas como "La Compa��a de Santa Ursula", pero que continuaban viviendo en el seno de sus propias familias, y se reun�an en per�odos establecidos para escuchar conferencias y realizar ejercicios devocionales.

Las muchas dificultades que entorpec�an la formaci�n del nuevo instituto cedieron al fin, y en 1535, se reunieron doce miembros en una congregaci�n con aprobaci�n episcopal, y con Santa �ngela de Merici como superiora. El movimiento fue acogido con gran entusiasmo y se difundi� r�pidamente en Italia, Alemania y Francia. En pocos a�os la compa��a contaba con numerosas casas, todas independientes. Las constituciones apropiadas a la labor del instituto se llevaron a cabo y se completaron poco tiempo despu�s de la muerte de la fundadora en 1540.

En 1544 se recibi� la primera aprobaci�n de Pablo III, y se adopt� la regla de San Agust�n. Muchos detalles importantes se dejaron sin determinar en ese momento, y, como resultado, se desarrollaron diversas congregaciones, todas bajo el nombre de Ursulinas, pero con amplias diferencias en la vestimenta y en las costumbres. Las m�s grandes e influyentes eran la Congregaci�n de Par�s y la Congregaci�n de Burdeos. En 1572 San Carlos Borromeo, Cardenal Arzobispo de Mil�n, obtuvo para la nueva congregaci�n el status de una orden mon�stica con clausura. En algunos de los conventos m�s antiguos de Europa, en Canad� y en Cuba, aun se observa una clausura estricta; en otras secciones, aunque no abolida enteramente en ning�n caso, la clausura se ha modificado para responder a las condiciones locales. Una Bula de aprobaci�n final fue concedida en 1618 por Pablo V.

 

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� LA ESPECULACI�N FINANCIERA Y LA ANTIGLOBALIZACI�N | Econom�a
   
   

Corr�a septiembre de 1997. Cinco a�os antes de que las Torres Gemelas cayesen derrumbadas por el criminal atentado terrorista del 11-S, un golpe estrepitoso estuvo a punto de golpear con tanta fuerza que habr�a barrido el sistema bancario internacional.

 

La planificaci�n de mayor calamidad econ�mica de la historia requiri� de muchos menos recursos que los desplegados por Al-Qaeda. Desde su oficina en Connecticut, John Meriwether, con la ayuda de algunos ordenadores y la complicidad de dos premios N�bel de econom�a, puso en peligro mortal al sistema financiero mundial.

 

Acaso el lector nunca lleg� a enterarse de una amenaza de semejante calibre, pero si busca en el Libro Guinness, encontrar� bajo �el mayor pr�stamo privado de todos los tiempos� el guarismo de casi cuatro mil quinientos millones de d�lares. Tan inesperada generosidad  fue aportada a su fondo de inversi�n (LTCM, Long Term Capital Management) tras una decisi�n al borde del colapso tomada por la Reserva Federal norteamericana y catorce bancos privados.

 

Quiz� se pueda pensar que la jugada fue fruto de una broma de aficionados o planificada por perversas mentes terroristas. Sin embargo, la realidad es diferente.

 

Apenas un a�o antes, Robert Merton y Myron Acholes � los ac�litos de Meriwether � hab�an recibido el prestigioso premio N�bel por su �aportaci�n a la manera en que los complejos instrumentos denominados derivados pueden ser utilizados por los inversores globales para disminuir los riesgos�. El rey de Suecia estaba feliz y los mercados festejaron sus mentes brillantes: por fin se encontraba la f�rmula para controlar las huidas de capitales electr�nicos.

 

Poco dur� el festejo. La prolongada crisis rusa dio un espasmo con repercusiones internacionales. La cuesti�n de la deuda de la ex URSS tir� al piso, de paso, el fraude de ambos premios n�beles con su pretendida �gesti�n matem�tica de la ingenier�a financiera�. Una ilusi�n que cost� demasiado caro a la banca mundial. Por citar un ejemplo, confiar sin cr�tica en la teor�a de Meriwether y amigos signific� a la Uni�n de Bancos Suizos la p�rdida de unos 850 millones de d�lares.

 

Por evitar fatigas al lector, simplificaremos el fondo del asunto. Quiz�s el t�rmino �reba�o electr�nico� le sea familiar. Se trata del fen�meno financiero nacido con Internet, tras la ca�da del muro de Berl�n. Est� conformada por la mezcla de especuladores particulares, bancos, fondos de inversi�n y compa��as de seguros de todo el planeta, unidos entre s� por la red. Pasan las 24 horas del d�a observ�ndose atentamente, a la espera de cualquier movimiento para intuir los pasos a dar. En cifras globales, mueve tal cantidad de dinero que forma el principal fen�meno financiero del momento. El punto est� en que mueve mucho m�s dinero del que tiene en sus arcas. Por cada d�lar que poseen pueden echar mano a cien que no son suyos.

 

Y no les va mal. Siguiendo a las cabezas del reba�o (hedge funds), un paso bien dado significa fortunas inimaginables para la l�gica del comercio tradicional. Un incremento de apenas un uno por ciento en el valor de sus activos puede significarles duplicar el capital de los especuladores. �ste es el secreto de George Soros � ahora en la movida antiamericana - y sus seguidores. Un par de conocimientos de finanzas, estad�stica y macroeconom�a, m�s algunos datos estrat�gicos soplados al o�do por alg�n �hermano de causa� son la clave de sus operaciones que claman por enormes ganancias en el menor tiempo y al m�nimo costo. Y sin importar las consecuencias. O al menos sin verlas, porque desde la pantalla de una computadora no se aprecian las consecuencias en el mundo real.

 

�El mecanismo? Es relativamente sencillo. Se basa en conseguir que muchos propietarios de peque�os activos (capitales) los presten (alquilen) al �fondo� por un tiempo determinado. A cambio ofrecen la utilidad y se respaldan con que el fondo pagar� el precio de mercado en la fecha prometida. Una vez recibido el fondo, las cabezas del ganado lo venden. Aqu� se abre la apuesta. Si el d�a en que lo tienen que recomprar para devolverlo a sus due�os, baj� el precio, ganan cuantiosas sumas. Pero si acaso ese d�a su precio es m�s alto, pierden proporcionalmente. Las ganancias obtenidas se reinvierten una vez m�s, y as� se amasan las fortunas. Todo es cuesti�n de alza o baja de precios: si los activos a devolver bajan el precio o si sube el de los que los compr�, se canta victoria.

 

Contrariamente al mito popular, semejante operaciones no son �caracter�sticas� de los llamados �neoliberales�. Aliado de los l�deres antiglobalizaci�n, de guerrilleros terroristas como el llamado �comandante Marcos�, apadrinador del s�mbolo de la nueva izquierda Jos� Bov�, Georges Soros es la cabeza pensante � y presumiblemente financista - de sus compa�eros de ruta. De los mismos que dirigen campa�as medi�ticas que abierta o encubiertamente atacan a la Iglesia y a los fundamentos de la Ley natural.

 

Esta cabeza de ganado no juega de forma extra�a a sus cong�neres. El neoliberalismo en su forma de macrocapitalismo no es muy distinto a las formas econ�micas del socialismo m�s extremo. Georges Soros fund� en 1969 el Quantum Fund y desde entonces no han cesado sus operaciones especulativas a gran escala. Y las consecuencias de sus maniobras son proporcionales. Como cuando a principios de los �90 decidi� devaluar la libra. Para hacer tambalear el sistema econ�mico ingl�s se sirvi� de una t�cnica pueril. Pidi� prestados quince mil millones de libras, y cambi� un alto porcentaje por d�lares y corri� voces alarmantes � publicitando en prensa estas ventas de moneda inglesa a cambio de monedas norteamericanas - para provocar una estampida. Y profetiz� p�blicamente el derrumbe de la libra.

 

El Banco de Inglaterra gast� cincuenta mil millones de d�lares para tratar de frenar la ca�da de la moneda, pero fracas�. John Major recibi� el torpedazo en medio de su buque. La libra cay� un quince por ciento y se estabilizo en esa nueva l�nea. Soros gan� nada menos que mil millones de d�lares con su manipulaci�n. Claro est� que, es de justicia reconocerlo, su jugarreta benefici� a los ingleses, por forzar a un tipo de cambio m�s razonable y a intereses m�s bajos. Y comenzaron a salir de la recesi�n, pese a los diversos dramas sociales que supuso.

 

Ahora bien, esto no significa que la eficiencia de las econom�as dependa de especuladores como Soros, sino todo lo contrario. No significa que las p�rdidas producidas por estas operaciones se deban al sistema financiero globalizado, sino lo contrario. Lo que hace Soros y compa��a es beneficiarse aplicando tecnolog�as y conocimientos en tanto que asumen altos riesgos. Su �nica ciencia consiste en apostar a qu� direcci�n se mover�n las econom�as. O en contar con informaci�n anticipatoria.

 

En el fondo, el riesgo de colapso no se produce por los mecanismos de libre iniciativa, libre empresa y propiedad privada. Se produce por la falta de aplicaci�n de los principios de la ley natural. Los especuladores lucran con los sistemas econ�micos intervenidos y estatistas, cuyo principal ejemplo es la econom�a asi�tica, principal fuente de multimillonarias operaciones lucrativas y pobrezas inauditas. Y es que las econom�as protegidas ofrecen a los especuladores garant�as a todo evento. Son el para�so de las especulaciones riesgosas, porque nada puede salir mal. Si apostaban bien, ganaban. Si apostaban mal, tambi�n ganaban, porque el desplome de las econom�as ser�a compensado por el FMI con el dinero de todos los contribuyentes, como ha venido ocurriendo hasta hoy.

 

Como sus compa�eros de viaje, Soros no asume ning�n riesgo y recoge solo las utilidades. Los comandantes terroristas no van a enfrentar a los ej�rcitos, porque mandan a sus ind�genas o al lumpen armado mientras ellos dan conferencias de prensa o escriben para los medios internacionales. Bov� con sus antiglobalistas de toda raza, como los l�deres ecoterroristas y neo-pacifistas, tampoco arriesgan el cuello por sus causas luchando por otros intereses fuera de los de ellos mismos. Soros y su clan de multimillonarios gracias a las causas que �l ataca � como la globalizaci�n � no es muy distinto. Exige detenerla y modificarla desangrando a�n m�s los bolsillos de los contribuyentes en lugar de clamar por reformas en los sistemas y gobiernos corruptos, que impiden el surgimiento de las naciones menos desarrolladas.

 

A fin de cuentas, todo este clan de moda vive y lucra gracias a una sola garant�a: la antiglobalizaci�n. Porque sus reparos no son virtuosos, sino viciosos. Olvidan que como en todo lo que no tiene virtud, hay vicios, es predecible aquello de las Sagradas Escrituras: Peccati stipendium mors est (Rom. VI, 23), "el premio del pecado es la muerte".

 

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� EL CRISTO DE CHALMA | M�xico
   
   

SI M�XICO ES TIERRA CAT�LICA, en Chalma brota una de las devociones de piedad m�s arraigada. Su historia hunde sus ra�ces de la conquista, cuando en 1537 los frailes Sebasti�n de Tolentino y Nicol�s Perea, recoletos Agustinos, evangelizaban la regi�n de Malinalco y Ocuil�n. Sabiendo del culto diab�lico que se practicaba al "dios" azteca Oxtot�otl, los santos varones encaminaron sus pasos a riesgo de martirio. Hombres de caridad ardiente, no dudaron ante aquello de las Sagradas Escrituras "Omnes dii gentium Daemonia" (Psalm. XCV, 5), y ante el macabro espect�culo de sacrificios humanos contemplaron la verdad de aquello que cre�an por fe: que "todos los dioses paganos son demonios". Basta recordar que s�lo en M�xico - por a�o - entre 150.000 y 250.000 personas eran asesinadas y devoradas por los sacerdotes paganos seg�n los caprichos de sus dioses.

Los ind�genas condujeron a los religiosos hasta Oxtot�otl (el dios de la cueva), donde predicaron y exhortaron a derribar al infame �dolo. Al tercer d�a regresaron hasta el siniestro lugar, encontrando para maravilla y consuelo, la milagrosa imagen de Nuestro Se�or Jesucristo en el lugar que antes ocupaba la infamia. La preciosa pieza est� hecha de pasta de ma�z.

Con el paso de los a�os, el fervor popular y las gracias concedidas hicieron tal popularidad que los frailes construyeron un convento en el lugar para dar acogida a los peregrinos. El tiempo vio florecer nuevos edificios hasta que en 1783 S.M. Carlos III le otorga el t�tulo de Real Convento y Santuario de Nuestro Se�or Jesucristo y San Miguel de las Cuevas de Chalma. Sus fiestas principales son el primer Viernes de cuaresma, Pentecost�s y Navidad. Acuden personas tanto de M�xico como del extranjero.

Los festejos mantienen el sabor tradicional de lo criollo, combinando el esp�ritu religioso ind�gena sublimado con la visi�n cristiana de las cosas. La riqueza de danzas congrega a millares de peregrinos. Tal fama goza el Santuario que cuando se piden imposibles es dicho popular decir que el milagro no llegar� "ni yendo a bailar a Chalma". El conjunto de trajes y las ceremonias combinan a la perfecci�n con el estilo del edificio de estilo neocl�sico que tambi�n alberga al Santo Ni�o del Consuelo, representaci�n del Divino Infante reci�n nacido, venerado para Navidad y Reyes con juguetes como ofrendas.

 

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� LA PROVIDENCIA DE DIOS | �Por qu� no ha de faltarnos?
   
   

CONSIDERA QUE LA PROVIDENCIA es una disposici�n  y orden de todos los medios que tiene Dios para salir con sus intentos, y de todos los medios de que provee a sus criaturas para que alcancen los fines para que fueron criadas. En lo cual he de ponderar tres cualidades principales de la maravillosa providencia de Dios: la primera, que Dios Nuestro Se�or, desde la eternidad, conoce todos los fines que pueden tener y pretender sus criaturas, y todos los medios necesarios y convenientes que hay puede haber para conseguir estos fines, y todos los estorbos que pueden suceder, y los medios que hay para atajar estos impedimentos, de modo que, con efecto, salga el mismo Dios con su intento y las criaturas alcancen su fin en el modo y forma que quisiere. De donde se sigue, que por ignorancia no puede la providencia de Dios ser falta y defectuosa, como lo es la providencia de los hombres, porque con nuestra poca ciencia dudamos si es verdadero o falso lo que pensamos, y si ser� bueno o malo, seguro o peligroso lo que proveemos.

 

La segunda cosa es que Dios, con su infinita bondad y caridad, de todos los fines y medios quiso y escogi� los m�s proporcionados a sus criaturas, conforme a la naturaleza y capacidad de cada una. As�, primeramente quiso ordenarlas todas a s� mismo para su gloria y para manifestaci�n de su bondad y perfecci�n, que es el supremo fin que puede haber. Dem�s de esto, a cada criatura quiso dar su propio fin y medios proporcionados para alcanzarle; pero sobre todas quiso levantar a los �ngeles y a los hombres al m�s alto y soberano fin que era posible, incomparablemente mayor de lo que su naturaleza ped�a, que es para ser bienaventurados como el mismo Dios lo es, vi�ndole claramente, am�ndole y goz�ndose con �l en su gloria.

 

La tercera cosa es que Dios Nuestro Se�or, con su divina omnipotencia, desde el principio del mundo comenz� a poner por obra los medios que hab�a escogido, y con la misma va prosiguiendo y proseguir� siempre, sin que su providencia pueda ser defectuosa por falta de poder, como lo es la nuestra. De donde consta que la providencia de Dios principalmente estriba en estos tres atributos de la sabidur�a, bondad y omnipotencia, que son fuente de los divinos beneficios.

 

Estas tres consideraciones he de aplicar a la providencia que Dios tiene conmigo, ponderando c�mo sabe todas mis necesidades y miserias, todos los medios que hay para librarme de los males y darme los bienes, y puede ejecutarlos y ponerlos por obra como quisiere, por ser Todopoderoso, y por ser sumamente bueno y amoroso padre, quiere y pretende que alcance mi �ltimo fin. Luego ciert�simo puedo estar de que nada que realmente me sea necesario me ha de faltar de tal providencia.

 

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