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SURGITE - Gacetilla Semanal de Revista Cristiandad.org

 

SURGITE - Gacetilla Semanal de Revista Cristiandad.org

+ Ejus in obitu nro praesentia muniamus

  Edici�n N�mero 8 - A�o I

Sante Michael Archangele, defende nos in proelio; contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium. Imperet illi Deus;supplices deprecamur: tuque, Princeps militiae coelestis, Satanam aliosque spiritus malignos, qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo, divina virtute in infernum detrude. Amen.  GACETA  

  SEMANAL

Martes, 30 de septiembre de 2003 | Todas las semanas, los d�as martes, Revista Cristiandad.org prepara para usted una cuidadosa selecci�n de material de formaci�n general,

pensado en forma de contenidos breves y de sana doctrina. Surgite! y Revista Cristiandad.org son publicaciones fieles al magisterio tradicional de la Iglesia.

 

 

 

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CONTENIDO DE ESTA EDICI�N

 

 

Nota de la editora

� La dicha de ser hijos de la Iglesia

 

Milagro de la semana

� El Tsunami detenido

 

Diccionario cat�lico

� Reglas de Conciencia

 

Santo de la semana

� Santa Teresa del Ni�o Jes�s, O.C.D.

 

Cr�tica de Arte

� Garras, donde comienza la leyenda

 

Advocaci�n Mariana

� Nuestra Se�ora de las Angustias

 

Herej�a explicada

� El Modernismo

 

Santos desconocidos

� San Druix

 

Conocer para opinar

� �No le temes a Dios, me temes a mi�

 

Calendario devocional

� Letan�a de los Santos �ngeles

 

Palabra de Santo

� Por las penas nos alegramos

  

Origen de una Orden

� Misioneros de �frica (Padres blancos)

 

Breves de actualidad

� El rostro oculto de Arafat

  

Santuarios

� Nuestra Se�ora de Bego�a

 

Meditaci�n sugerida

 

Gacetillas anteriores
� N�mero 1: Martes 12/08/2003

� N�mero 2: Martes 19/08/2003

� N�mero 3: Martes 26/08/2003

� N�mero 4: Martes 02/09/2003

� N�mero 5: Martes 09/09/2003


� Copyright 2003 por Revista Cristiandad.org. Todos los derechos reservados. Se autoriza la reproducci�n total o parcial de los contenidos de este bolet�n solicit�ndolo por e-mail y citando la fuente.

 

 

 

 ï¿½ NOTA EDITORIAL | �La dicha de ser hijos de la Iglesia�

 

 

 

 

LOS CR�MENES Y PECADOS MODERNOS HAN LLEGADO, por extensi�n y gravedad, a l�mites inauditos. Nunca, como ahora, las ofensas a Dios hab�an alcanzado tal n�mero y maldad. En el pasado siempre hubo santos y pueblos virtuosos, de manera tal que Dios contaba con alguna porci�n de la tierra que le consolase y le honrara como es debido.

 

La apostas�a generalizada, la p�rdida del sentido de pecado, la creciente paganizaci�n de las ideas y los ambientes, el materialismo, la confusi�n y la infestaci�n de ideolog�as perversas suben hasta el Cielo clamando por la Justicia Divina, cuando no llaman abiertamente a su c�lera. Todas esas ofensas suben hasta el trono del Alt�simo desde una tierra regada y lavada con Su Preciosa Sangre.

 

Ante el panorama desolador, podemos decir aquello que Santa Maravillas de Jes�s, O.C.D. la segunda reformadora del Carmelo, escrib�a a sus hijas: ��Que ser�a de nosotros si no tuvi�semos la inmensa dicha de ser suyas, de poder consolarle; y que tonter�a tan inmensa, que no nos dejemos hacer santas por �l, para ayudarle de veras en la salvaci�n de las almas! �Cu�nto podr� para esto un alma santa y cu�nto desear� �l tener muchas!�

 

Nosotros tenemos la dicha de ser hijos de la Iglesia. Hemos sido rescatados al precio infinito de la Sangre de Nuestro Se�or Jesucristo. Ser�a una gran blasfemia pretender que la muchedumbre de pecados y aberraciones queden impunes eternamente. Para ello la Sant�sima Virgen en F�tima nos invita a la conversi�n, penitencia y reparaci�n.

 

Pidamos con fervor la gracia de la fidelidad y, por medio de Su sant�sima esposa, roguemos al Esp�ritu Santo con la sagrada impetraci�n con que cada d�a cerramos la Letan�a al Esp�ritu Santo:� �Enviad, Se�or, vuestro Esp�ritu y todo ser� creado, y renovar�is la faz de la tierra�

 

Que Nuestra Se�ora bendiga a cada uno de nuestros queridos lectores, benefactores, amigos y cooperadores. 

 

Cynthia Caden
Editora General | Revista Cristiandad.org
e-mail:

 

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� EL TSUNAMI DETENIDO | San Hilari�n

 

 

 

 

CUANDO SAN HILARI�N (+371) FUE A EPIDAURUS, en Dalmacia, para alcanzar aislamiento, pensaba que pasar�a desapercibido, pero la reputaci�n de milagros lo sigui�.

 

Ocurri� que un violento terremoto sacudi� Epidaurus. La gente estaba temerosa de que un sunami destruyera la ciudad, y fueron en busca del Santo. Al encontarlo, lo llevaron a la costa, pidi�ndole que ofreciera una oraci�n contra la devastadora fuerza de la naturaleza.

 

El Santo mir� el mar embravecido, y luego se arrodill� en la arena e hizo tres cruces. Una inmensa ola se hab�a levantado y se dirig�a r�pidamente hacia ellos cuando el Santo se puso en pie y elev� los brazos, orden�ndole que no siguiera avanzando. Entonces, la gran ola fren� su avance, se debilit� y desapareci� en la superficie del mar.

 

Esta historia se encuentra en la Biograf�a de San Hilari�n, escrita por San Jer�nimo.

 

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� REGLAS DE CONCIENCIA | Definici�n

 

 

 

 

NORMAS PARA DECIDIR EL PROPIO CURSO DE ACCI�N o aconsejar a otros en c�mo seguir la conciencia recta. Hay tres normas habituales en la teolog�a moral cat�lica:�

�

1) "Estamos obligados a usar todo cuidado para tener una conciencia recta cuando enfrentamos las decisiones morales". La conciencia es la norma inmediata de moralidad mediante la cual una persona ha de guiar su vida entera y alcanzar el destino eterno. Es indispensable que esta norma sea entrenada para reunir la variedad de circunstancias que requieren la evaluaci�n moral. El conocimiento leg�timo de las leyes divinas y eclesi�sticas es el m�s sabio y primordial consejo de que se debe disponer con prontitud, seguido de la humildad de coraz�n y el dolor sincero, que� son necesarios para eliminar los obst�culos principales hacia una conciencia recta, a saber, el orgullo y el pecado impenitente. La oraci�n frecuente es necesaria para obtener la luz de la gracia de Dios.�

�

2) "Siempre debemos actuar en el orden de una conciencia cierta si �sta ordena o prohibe alguna acci�n, no s�lo cuando es verdadera sino tambi�n cuando est� en el error invencible". Las palabras "orden" y "prohibe" necesitan �nfasis porque si la conciencia permite o meramente aconseja alguna l�nea de acci�n no hay ninguna obligaci�n estricta para seguirla. Es obvio por qu� una verdadera conciencia debe seguirse. Pero incluso una� conciencia err�nea debe ser obedececida, porque fallar en hacerlo as� significar�a que la persona estaba actuando en contra a la norma subjetiva de moralidad y estaba por consiguiente cometiendo un pecado. Por lo tanto, una persona que es convencida de que debe robar o debe decir mentiras para salvar a un amigo de un peligro grave no tiene culpa si lo hace. El t�rmino cr�tico es "ignorancia invencible" que significa que se trata de una falta de conocimiento por la cual la persona no es moralmente responsable. Si bien cada quien tiene la responsabilidad de conocer, en toda la medida de sus posibilidades, los preceptos morales. Ser�a "vencible" (eliminable) la ignorancia si pudiera ser eliminada por el uso l�gico y cuidado razonable que una persona prudente y sincera usar�a en circunstancias similares.�

�

3) "Nunca es permisible actuar con una conciencia dudosa". As�, una acci�n que la conciencia no pronuncia definitivamente como pecaminosa no debe ser realizada. La raz�n es que el que act�a desde la duda mientras su acci�n es contraria o no a la ley, impl�citamente act�a pecaminosamente, dado que no sabe si su acto es bueno o malo. Esta persona est� diciendo: "Esta acci�n puede tal vez ser ofensiva a Dios, pero igualmente voy a hacerla", escogiendo libre e imprudentemente actuar desde una actitud de indiferencia hacia la voluntad de Dios.

 

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� SANTA TERESA DEL NI�O JES�S, O.C.D. | 1 de octubre

 

 

 

 

NACI� EN UNA FAMILIA FRANCESA DE CLASE MEDIA, el 2 de enero de 1873, en Alcon, Normand�a. Su padre, Louis, era relojero, y su madre muri� de c�ncer cuando Teresita ten�a cuatro a�os, era un fabricante de cordones, y ambos han sido declarados Venerables por la Iglesia. Fue curada milagrosamente de una enfermedad a la edad ocho a�os, cuando una imagen de la Sant�sima Virgen le sonri�.

 

Se hizo monja Carmelita a los quince a�os, tras un largo tiempo de desear fervientemente profesar como religiosa. Defini� su camino a Dios y de santidad como "La Peque�a V�a" consistente en el amor y la confianza en Dios como si fu�semos ni�os en Sus brazos. A la orden de su director espiritual, y contra sus deseos, ella dict� su afamada autobiograf�a, llamada 'Historia de un alma'.

 

Ten�a un gran dolor en la espalda debido a un enorme tumor, que la oblig� a mantenerse mucho tiempo en cama, aunque finalmente falleci� el 30 de septiembre de 1897 en Lisieux, de tuberculosis. Muchos milagros le fueron atribuidos, y fue canonizada el 17 de mayo de 1925, por el Papa P�o XI. Luego fue declarada Doctora de la Iglesiaen 997 por S.S. Juan Pablo II.

 

Es patrona de las misiones africanas, enfermos de SIDA, tripulaciones a�reas, pilotos del avi�n, Australia, de los aviadores, las tripulaciones a�reas belgas y espa�olas, las misiones negras, las di�cesis de Fairbanks y Juneau, en Alaska, la di�cesis de Fresno, en California, la di�cesis de Pueblo Colorado, de los floricultores, de las misiones extranjeras, de Francia, de la enfermedad, la p�rdida de los padres, los misioneros, las misiones de la parroquia, la restauraci�n de libertad religiosa en Rusia, de Rusia, de las personas enfermas y la tuberculosis.

 

Oraci�n a Santa Teresita por las misiones: Oh Santa Teresita del Ni�o Jes�s, que has sido justamente proclamada Patrona de las Misiones de todo el mundo: acu�rdate de los ardent�simos deseos que mostraste, cuando viv�as en la tierra, de querer plantar la Cruz de Jesucristo en todas las naciones, y anunciar el Evangelio hasta la consumaci�n de los siglos. Te suplicamos que ayudes, seg�n tu promesa, a los sacerdotes, a los misioneros y a toda la Iglesia. As� sea.

 

Santa Teresita del Ni�o Jes�s �Ruega por nosotros

 

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� GARRAS, DONDE COMIENZA LA LEYENDA | �The Ghost and the Darkness�, EE.UU., 1996 � 108 min.

 

 

 

 

CUANDO EL ESP�RITU SE AVENTURA SE APAGABA POR LA COMEDIA de aventuras, �Garras� apareci� como una verdadera declaraci�n de principios.

 

Basada en un hecho real, la superproducci�n dirigida por el controvertido Stephen Hopkins, cuenta con tres elementos que la convierten en una gran pel�cula: un magn�fico gui�n (William Goldman), una poderosa banda sonora (Jerry Goldsmith) y una fotograf�a impecable (Vilmos Zsigmond). Pese a las pocas l�neas dedicadas a �Garras�, posiblemente sea una de las mejores pel�culas de aventuras de la d�cada de los noventa.

 

El factor de la calidad de actuaci�n no es menos determinante, agregando credibilidad y suspenso al relato cinematogr�fico. De entrada se nos coloca en su contexto hist�rico: ebajo el auge del mito del progreso irrefrenable de la Revoluci�n Industrial, la expansi�n del imperio Brit�nico llevaba orden y civilizaci�n hasta los rincones m�s apartados del planeta. A esta �frica misteriosa y salvaje, la Inglaterra victoriana quiere llevar los beneficios de la tecnolog�a, construyendo una monumental obra ferroviaria.

 

Pero los problemas de tiempos y metas complican el panorama. John Patterson (Val Kilmer), un ingeniero brillante y con esp�ritu de aventura es designado para ejecutar la construcci�n de un estrat�gico puente en Tzavo. Cuenta con cinco meses para realizarlo, tiempo ajustado pero que le permitir� regresar a Inglaterra para el nacimiento del hijo que espera su joven esposa al partir.

 

Con esp�ritu rom�ntico se dirige al �frica que ama antes de conocerla. Es recibido por, Mahina el aborigen y fiel capataz (Henry Cele), quien ser� el narrador de la historia a la que asistiremos. Casi inmediatamente se gana la admiraci�n y el respeto de los trabajadores cuando mata a un le�n de un solo disparo. Pero al poco tiempo la suerte cambia para Patterson: dos leones voraces, de una fuerza y crueldad inexplicables en su raza, amenazan y asolan a la cosmopolita poblaci�n de trabajadores ferroviarios.

Los acontecimientos se precipitan hasta que la estaci�n de trabajo queda pr�cticamente abandonada. Entonces es solicitada la intervenci�n Remington (Michael Douglas), el m�s famoso cazador africano, que acude en su ayuda junto a la tribu Masai, los mejores y m�s valientes del �frica subsahariana. Pero todo fracasa. Los leones superan todas las trampas y se burlan destroz�ndolo todo a su paso. Comienza entonces una riesgosa cacer�a a cargo de Patterson Y Remington que mantiene al espectador en suspenso. La emocionante conclusi�n del drama, las tomas impecables y el ritmo perfecto dejan un sabor a aventura de calidad que muy pocas otras pel�culas del g�nero alcanzan.

 

Lo m�s recomendable de esta producci�n es la combinaci�n de una gran calidad est�tica con una narraci�n que permite al espectador descansar de los temores a discursos ecologistas, socialistas, anticolonialistas o sentimentales. �Garras, donde comienza la leyenda� goza de esa rareza art�stica de pertenecer a una �poca sin polic�a ideol�gica que fiscalizara la inclusi�n de lugares comunes cargados afines a cuanta ideolog�a se oponga al esp�ritu cristiano y a la ley natural.

 

Proponemos esta pel�cula apta ara mayores de 13 a�os por el contenido violento, si bien la c�mara se cuida muy bien de explicitar innecesariamente, prefiriendo siempre sugerir lo que ocurre. Como pel�cula de acci�n ofrece una entretenci�n segura y de buena doctrina, a la vez que un deleite al esp�ritu aventurero de los espectadores.

 

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� NUESTRA SE�ORA DE LAS ANGUSTIAS DE GRANADA | Consoladora de los Afligidos

 

 

 

 

POR MANDATO DE DO�A ISABEL LA CAT�LICA, SE CONSTRUY� en las afueras de Granada, una capilla a Nuestra Se�ora de las Angustias

 

Estando muy avanzado el trabajo, el ermita�o vio llegar a la iglesia a una se�ora y dos j�venes que se pusieron a rezar.

 

Como se iba haciendo tarde y los dos forasteros no se iban, el padre fue a la iglesia a decirles que la capilla se iba a cerrar, pro estaba solamente la se�ora en actitud de oraci�n. Se acerc� a ella y en vez de encontrar a una mujer, hab�a una hermosa imagen de Mar�a de los Dolores, con Nuestro Se�or muerto, en los brazos. Su semblante tiene una expresi�n tan intensa de sufrimiento, que verdaderamente conmueve el contemplarla. �C�mo lleg� esta imagen al templo? �Qui�nes eran esos misteriosos visitantes? S�lo Dios lo sabe... Lo �nico que el hombre sabe, es que cuanto artista ha querido imitar esta obra sobrenatural, y arte divino, ninguno ha conseguido hacerlo.

 

Este santuario es muy reverenciado en Espa�a por los portentos obrados por Nuestra Se�ora de las Angustias. Los Sumos Pont�fices lo han enriquecido con importantes indulgencias.

 

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� el modernismo | Siglo XIX

 

 

 

 

HUBO ENTRE FINALES DEL SIGLO XIX Y PRINCIPIOS DEL XX una tentativa de adaptar la inmutabilidad del dogma cat�lico al esp�ritu racionalista de los tiempos. Sus mayores y m�s importantes primeros representantes fueron el abate Alfredo Loisy en Francia, el ex jesuita Tyrrell en Ingraterra, H. Schell en Alemania y R�mulo Murri y Ernesto Buonaiuti en Italia.

 

A la oportuna condena de las sesenta y cinco proposiciones modernistas con el decreto Lamentabili del a�o 1907, sigui� en el mismo a�o la enc�clica Pascendi (8 de septiembre), la cual arrostraba de frente al modernismo con una tan clara y sistem�tica exposici�n de sus errores que maravill� a los mismos modernistas. Sin dar ni revelar ning�n nombre, la enc�clica retrataba perfectamente al modernista considerado como fil�sofo, como creyente, como te�logo, como cr�tico, como apologista y como reformador. Como fil�sofo, el modernista parte del agnosticismo kantiano y positivista; no sabemos nada de Dios, de su existencia ni de sus atributos, cualquier cosa que de �l conozcamos s�lo la podemos saber a trav�s de la religi�n que es la revelaci�n de Dios en lo �ntimo de los corazones, sentimiento instintivo del alma que tiene necesidad de un ideal para vivir. Como creyente el modernista se acoge a Dios, que se revela en lo �ntimo de la conciencia y del que tiene una experiencia interior (inmanentismo); por tanto, la religi�n es un hecho puramente subjetivo. Como te�logo, el modernista describe la propia fe, la fe subjetiva, recurriendo a los ideales de su tiempo, inventando f�rmulas que se transmiten de unos a otros y que llegan as� a convertirse en "tradicionales" pero que no responden a la verdadera tradici�n eclesi�stica; son, por tanto, mudables y cambiantes como cambiantes y mudables son las ideas de los tiempos. Como historiador el modernista, aunque da un valor a los textos, los interpreta y manipula seg�n previos conceptos filos�ficos y teol�gicos (cuando no pol�ticos); declara, por tanto, imposible el milagro y expurga los textos de todo aquello que tiene visos de sobrenatural; o sea, hace una historia cr�tica y cientificista. Con esta historia cr�tica y cientificista, el modernista cree ser un apologista de la religi�n, conciliando el cristianismo con el esp�ritu "moderno", e intenta una reforma de la Iglesia, en sus dogmas, sin salirse de la Iglesia. Aparte de las airadas reacciones de los modernistas de la �poca, el decreto de San P�o X ech� por tierra las formas m�s "duras" con que se manifestaba la herej�a de la �poca, haci�ndola retroceder en forma y conteniendo por mucho tiempo m�s una de las herej�as de las m�s peligrosas de la historia de la Iglesia.

 

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� SANTA druix | Ermita�o

 

 

 

 

NACI� EN FLANDES EN EL A�O 1105 EN EL SENO DE UNA FAMILIA NOBLE. Su madre muri� al darlo a luz, hecho que lo golpe� muy fuertemente al saberlo cuando contaba 10 a�os de edad, porque se imagin� responsable de su muerte. Qued� hu�rfano siendo a�n muy joven. A los 18 a�os, dispuso de toda su propiedad y se volvi� peregrino penitente, haciendo 9 viajes a Roma. Fue pastor por seis a�os en Sebourg, cerca de Valencienne, Francia, trabajando para Elizabet de la Haire. Le reverenciaban por su santidad. Ten�a el don de la bilocaci�n, y hubo testigos que le vieron simult�neamente trabajando en los campos y asistiendo a Misa. Fue herido con una fea aflicci�n corporal durante una peregrinaci�n, y se hizo ermita�o en Sebourg, en Hainault, sobreviviendo por 40 a�os con cebada, agua y la Eucarist�a.

 

Falleci� hacia 1186 en Seboug, Francia. Su festividad se celebra el 16 de abril. Es patrono de Baume-les-Messieurs, enfermedades f�sicas, huesos rotos, ganado, due�os y empleados de casas de caf�, sordos, sordera, Fleury-sur-Loire, piedras de bilis, hernias, enfermedades mentales, parteras, mudos, mutismo, hu�rfanos, rupturas y ovejas.

 

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� �NO LE TEMES A DIOS, ME TEMES A MI� �| De los Archivos de Revista Cristiandad.org

 

 

 

 

�NO LE TEMES A DIOS, ME TEMES A MI, CAMARADA SERGUY�, ironiz� Stalin dirigi�ndose a obispo ortodoxo de Mosc�. A la selecta reuni�n del 4 de septiembre de 1943 asistieron, adem�s del genocida y el metropolitano moscovita, los obispos de Leningrado (Alexy) y de Kiev (Nikolay). La tr�ada hab�a sido llevada por orden expresa del dictador y ejecutada por el coronel Georgi Karpov, encargado de seguridad de Estado.

 

La estrategia del tirano era simple: resucitar la religi�n ortodoxa como tradicional instrumento de gobierno ruso. Durante m�s de medio siglo la Iglesia Ortodoxa Rusa hab�a estado sepultada por la proscripci�n de las religiones tan querida por los comunistas del mundo entero. Y como siempre, visto el fracaso en tales intentos, intent� lo mismo que otros: utilizar la estructura religiosa para manipular el fervor popular a favor de su perversa ideolog�a. De paso, el enemigo se ver�a complacido por su aparente apertura y quitar�a a los disidentes materia de denuncia cre�ble para los optimistas.

 

Tal era el caso de los tres invitados de Stalin. Serguy, Alexy y Nikolay eran lo suficientemente favorables a la obra genocida del tirano rojo como para no haber sido perseguidos, encarcelados o silenciados. Todos los que bajo alguna forma resistieron o enfrentaron al comunismo estaba presos, encarcelados o murieron en las purgas de las d�cadas del veinte y treinta.

 

Esa noche los jerarcas religiosos recibieron una orden en nombre y por amor al Partido: convocar a la Conferencia Episcopal cism�tica para reestablecer el patriarcado moscovita. La fidelidad de Serguy a la causa comunista ser�a premiada al ser designado por el ateo Stalin como jefe de los ortodoxos. Un a�o antes - en noviembre del 42 -, sin temor a la verg�enza ni la menor traza de conciencia recta, el obispo metropolitano de Mosc� hab�a proclamado al genocida perseguidor de la religi�n como �caudillo elegido por Dios�. Stalin puso en marcha su maquinaria y dio la orden de liberar a los prisioneros susceptibles de cooperar y trasladarlos en aviones militares para celebrar la farsa electiva. Muchos estaban a miles de kil�metros de distancia, sufriendo la suerte de todos los que tuvieron la osad�a de no concordar con el crimen rojo.

 

Los jerarcas llamaron p�blicamente a los fieles a sacrificarse en la �sagrada lucha por la patria bolchevique� al tiempo que agradecieron la �constante preocupaci�n paternal� del �padre� Stalin por la iglesia cism�tica. Stalin recompens� ampliamente la colaboraci�n eclesi�stica con el comunismo: les regal� el palacio de la embajada alemana confiscado en nombre del proletariado, cre� seminarios, f�bricas de velas, imprentas religiosas y financi� los �cursillos� para formar sacerdotes fieles al r�gimen comunista. Los religiosos secuaces comenzaron a recibir todos los beneficios que gozaban los jefes-verdugos de la c�rcel continental: autos de lujo, comida sin racionamientos ni vulgaridad y todos los productos importados vedados al pueblo.

 

Reforzando el plan, el coronel Karpov fue ascendido a general y jefe del reci�n inaugurado aparato de censura y vigilancia de actividades religiosas. A su cargo quedaba procesar la informaci�n de espionaje, revisi�n de ordenaciones sacerdotales y ascensos, as� como los detallados informes que los religiosos enviaban de los pensamientos de los fieles y sus reportes de contactos y actividades cuando viajaban al extranjero.

 

Stalin se burl� del Metropolitano de Mosc� por asistir a la reuni�n vestido de civil, renegando de su consagraci�n a Dios expresada en el h�bito religioso. �No le temes a Dios, me temes a m�, camarada Serguy�, dijo mostrando con un dedo el cielo. Sab�a que el deseo de agradar al poder y su simpat�a por el comunismo equival�an a un buen cooperador con su campa�a criminal, pero esa misma infidelidad a su vocaci�n le hac�a desconfiar de la fidelidad al partido.

 

La Iglesia Cat�lica, en tanto, fue perseguida, silenciada y martirizada, por manos del aparataje carcelario comunista y por incitaci�n y cooperaci�n de la Iglesia cism�tica fiel al partido La exigencia apost�lica impide por simple consecuencia, convivir con una ideolog�a y sistema de cosas que niega las verdades y principios fundamentales de la fe. Pensar en que la Iglesia pueda llegar a un acuerdo y callar la ense�anza de los mandamientos � como los relativos a la propiedad privada, la desigualdad, la existencia de un �nico y verdadero Dios, la condena a la mentira o al divorcio, etc. � es tan impensable que ha sido la causa de los millones de martirios que honran a la Iglesia a lo largo de siglos.

 

En tanto, este sistema de convivencia y servil cooperaci�n con el mal dura desde entonces hasta nuestros d�as. Hoy mismo esta sumisi�n al poder silencia a los ortodoxos frente a los abusos y corrupci�n de los continuadores del r�gimen estalinista. Michael Gorvachev, Boris Yeltsin y Vladimir Putin han gozado de este apoyo, influencia popular y complicidad.

 

Ara la conciencia cat�lica, es causa de dolor considerar el estado de las almas pastoreadas por semejantes lobos, y la soberbia con que el patriarca de Mosc� arremete contra Roma, humillando tanto cuanto puede al Santo Padre, abusando de las caritativas consideraciones que el sucesor de pedro tiene para con estas ovejas perdidas.

 

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� LETAN�A DE LOS SANTOS �NGELES | 1 de octubre

 

 

 

 

-Se�or, ten piedad de nosotros.

-Cristo, ten piedad de nosotros.

-Se�or, ten piedad de nosotros.

-Cristo, �yenos.

-Cristo, esc�chanos.

 

-Dios Padre, Creador de los �ngeles,� ���������������

-Dios Hijo, Se�or de los �ngeles,�

-Dios Esp�ritu Santo, Vida de los �ngeles,

-Sant�sima Trinidad, delicia de todos los �ngeles,

 

-Santa Mar�a,

-Reina de todos los �ngeles,�����������������������������

 

-Santos Querubines, �ngeles de la Palabra,

-Santos Tronos, �ngeles de la Vida,

-Santos �ngeles de la Adoraci�n,

-Santas Dominaciones,

-Santas Potestades,

-Santos Principados del Cielo,

-Santas Virtudes,

 

-San Miguel Arc�ngel,

-Vencedor de Lucifer,

-�ngel de la fe y de la humildad,

-Preservador de la santa unci�n,

-Patrono de los moribundos,

-Pr�ncipe de los ej�rcitos celestes,

-Compa�ero de las almas de los difuntos,

-San Gabriel Arc�ngel,

-Santo �ngel de la Encarnaci�n,

-Fiel mensajero de Dios,�

-�ngel de la esperanza y de la paz,�

-Protector de todos los siervos y siervas de Dios,

-Guardi�n del santo Bautismo,�

-Patrono de los Sacerdotes,

-San Rafael, Arc�ngel,

-�ngel del Amor divino,

-Vencedor del enemigo malo,

-Auxiliador en la gran necesidad,

-�ngel del dolor y de la curaci�n,

-Patrono de los m�dicos, de los caminantes y de los viajeros,

 

-Grandes Arc�ngeles Santos,

-�ngeles del servicio ante el trono de Dios,

-�ngeles del servicio para los hombres,

-Santos �ngeles Custodios,

-Auxiliadores en nuestras necesidades,

-Luz en nuestra oscuridad,

-Apoyo en todo peligro,

-Exhortadores de nuestra conciencia,

�-Intercesores ante el trono de Dios,

-Escudo de defensa contra el enemigo maligno,

-Constantes compa�eros nuestros,

-Segur�simos conductores nuestros,

-Fidel�simos amigos nuestros,

-Sabios consejeros nuestros,

-Ejemplos de nuestra obediencia,

-Consoladores en el abandono,

-Espejo de humildad y de pureza,

-�ngeles de nuestras familias,

-�ngeles de nuestros Sacerdotes y pastores...

-�ngeles de nuestros ni�os,

-�ngeles de nuestra tierra y Patria,

-�ngeles de la Santa Iglesia,

�-Todos los Santos �ngeles,

 

-Asistidnos en la vida.

-Asistidnos en la muerte.

-En el Cielo os lo agradeceremos.

 

-Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, Perd�nanos, Se�or.

-Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, Esc�chanos, Se�or.

-Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, Ten piedad de nosotros.

 

V. Dios mand� a sus �ngeles que cuiden de ti.

R. Los cuales te guardar�n en todos tus caminos

 

(se repite cada vez)

 

 

 

 

 

(Ten piedad de nosotros)

 

 

 

 

(Ruega por nosotros)

 

(Ruega por nosotros)

 

 

 

 

 

 

 

(Ruega por nosotros)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(Rogad por nosotros)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(Se repite)

 

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� POR LAS PENAS NOS ALEGRAMOS | Santa Maravillas de Jes�s, O.C.D.

 

 

 

 

�LAS PENILLAS QUE �L TAN AMOROSAMENTE NOS ENV�A no son parte para quitarnos nuestra alegr�a, sino m�s bien de aumentarla, puesto que nos acercan a �l.

 

En darse a Dios por entero y cumplir su voluntad sant�sima, est� la verdadera y �nica felicidad, aun en la tierra".

 

Mar�a de las Maravillas de Jes�s Pidal y Chico de Guzm�n, O.C.D., naci� en el seno de una familia noble, en Madrid el 4 de noviembre de 1891. Viviendo una infancia impregnada de esp�ritu religioso tradicional, se sinti� atra�da por la espiritualidad de Santa Teresa de Jes�s y de San Juan de la Cruz. El 12 de octubre de 1919, por amor a Nuestra Se�ora, ingres� en el Carmelo de El Escorial

 

En 1924 fund� el monasterio de Carmelitas Descalzas del Cerro de los �ngeles, junto al monumento del Coraz�n de Jes�s, como lugar de oraci�n y de inmolaci�n por la Iglesia y por Espa�a. Durante los tristes a�os de la persecuci�n religiosa comunista, la Madre Maravillas brill� por su esp�ritu de reparaci�n, fortaleza, serenidad y confianza en el Se�or. Ardiendo de celo por restaurar la vida conventual en la m�s estricta ortodoxia frente al relajamiento en que se hab�a ca�do, fund� otros diez Carmelos, recuperando as� lugares de tradici�n teresiano-sanjuanista. Fue Priora durante largos a�os, ense�ando a sus hermanas con el testimonio de sus virtudes. Se distingui� por su vida m�stica, ardor apost�lico y por la bondad unida a la firmeza ante quienes la ten�an por verdadera madre. Muri� en el Carmelo de La Aldehuela, el 11 de diciembre de 1974, expresando ��Qu� felicidad morir Carmelita!�. Fue canonizada por S.S. Juan Pablo II el 10 de mayo de 1998.

 

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� MISIONEROS DE �FRICA (Padres Blancos) | Fundados por Mons. Carlos Lavigerie, 1868

 

 

 

 

EL MARTIRIO Y SU VOTO DE AMOR POR �FRICA MARCARON el carisma fundacional de los �Padres blancos�, aquella formidable civilizadora y evangelizadora que bordeara los tintes de leyenda �pica.

 

Fundados por Mons. Carlos Lavigerie, Arzobispo de Argelia, en 1868, tuvieron como carisma fundacional el llevar a �frica la fe y beneficios de la civilizaci�n cristiana. Para tales efectos, Mons. Laviger�a propuso un voto extraordinario de consagrar sus vidas por el continente. El voto, pronunciado tras seis o siete a�os de formaci�n, dice as�: �En presencia de mis hermanos aqu� reunidos y ante Ud. Yo�., juro sobre los Evangelios consagrarme, desde ahora y hasta la muerte a la misi�n de la Iglesia en �frica, seg�n las Constituciones de la Sociedad de los Misioneros de �frica, puesta bajo la protecci�n de Mar�a Inmaculada, Reina de �frica. En consecuencia, Prometo y Juro al Superior General de la Sociedad, fidelidad y obediencia para todo lo que concierne la pr�ctica de la Caridad Apost�lica y de la vida en com�n. Adem�s Prometo y Juro observar el celibato a causa del Reino de Dios.�

 

Su espiritualidad es intensa y vital para la misi�n evangelizadora. Cuentan para ello con la oraci�n, la vida en comunidad y el desarrollo cultural.

 

El origen de la orden es altamente revelador del celo y amor de Dios del fundador y sus hijos. Del noviciado fundado en 1868, los 3 primeros misioneros parten en 1876 en una caravana rumbo a Tombuct� (Mali), adentr�ndose al mismo coraz�n del Sahara. Los santos varones conocen el riesgo de internarse en las tierras salvajes, pero su amor por la salvaci�n de las almas y el deseo firme de llevar a Cristos esos pobres paganos, esclavizados de tantas formas partiendo por la misma demonolatr�a de sus supersticiones, les anima a marchar con el semblante sereno.

 

Asaltados por los n�madas del desierto, los tres misioneros son brutalmente asesinados. El ejemplo de su martirio resuena con fuerza en el Viejo Continente y enfervoriza a sus hermanos de Orden. Poco despu�s, Mons. Laviegerie despide una segunda caravana de Padres Blancos, como se les conoci� cari�osamente. Esta caravana corre igual suerte que la primera, regando generosamente su sangre m�rtir para hacerla germinar en la conversi�n y salvaci�n de esos pueblos, tan horriblemente dominados por el vicio y el error.

 

La dificultad de la empresa no hac�a sino animas a�n m�s a los otros padres blancos y los novicios. En s�lo dos a�os se form� una tercera caravana. Esta vez marchar�an hacia el este de �frica. Ir�an a Mombasa (Kenya). Los heroicos ap�stoles llegaron hasta el lago Victoria y se establecieron en Uganda, donde en 1886, tras haber hecho el mejor apostolado el la casa real y el pueblo, fueron perseguidos y 26 hijos de la Iglesia fueron martirizados por �rdenes del cruel rey Muanga, indignado por la condena de la Iglesia al horrible pecado de la homosexualidad.

 

El amor de Dios de los padres blancos, su celo apost�lico, su fervor y esp�ritu civilizador cosecharon generosos frutos entre los pueblos que bendijeron con su presencia. A la muerte de Mons. Lavigerie (1892) su obra se extend�a por Argelia, T�nez, Tanzania, Congo y Zambia, bajo la acci�n de 278 misioneros. Hoy en d�a la orden ha sufrido cambios, avances y retrocesos, pero se encuentra en 23 pa�ses y cuentan con 1.837 misioneros, entre los cuales se cuentan 7 mexicanos y 99 espa�oles.

 

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� EL ROSTRO OCULTO DE ARAFAT | Crisis de Medio Oriente

 

 

 

 

AMPARADO EN LA COMPASI�N INTERNACIONAL POR EL ESTADO del pueblo palestino ante las pol�ticas israel�es, Yasser Arafat manipula a su antojo los intereses y sufrimientos de la poblaci�n que dice representar.

 

Su juego es simple y se basa en sofismas. Se trata de identificar las leg�timas reivindicaciones del pueblo palestino con los intereses de la OLP, de manera tal que o se apoya en todo a la OLP o se es c�mplice de una represi�n israel� que jam�s se termina de explicar en sus motivaciones. De tal suerte es conducido este sofisma que se llega a justificar incluso los actos terroristas y los supuestos ideol�gicos antiamericanos, anticapitalistas y favorables al antisemitismo socialista.

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Sin caer en la falacia ad hominem, por la cual se descalifica una idea desaprobando al que la expone, creemos que es importante desmitificar Arafat porque en s� mismo se ha convertido en un mito y en un talism�n capaz de justificarlo todo, incluso el sacrificio de su pueblo si acaso favorece sus intereses particulares. Esta situaci�n privilegiada viene siendo, sin embargo, desarticulada a trav�s de recientes denuncias en su contra.

 

Tal es el caso del testimonio de Ion Mihai Pacepa, el oficial de inteligencia sovi�tica de mayor grado que haya desertado autor de �Red Horizons�, quien actualmente escribe un libro sobre los or�genes del actual antiamericanismo. Su art�culo del 22 de septiembre de 2003 en el Wall Street Journal est� dando mucho que hablar.

 

El disidente sovi�tico desenmascara al dirigente palestino dejando caer su fachada humanitaria: fue Mihai Pacepa quien como jefe de la inteligencia rumana era responsable de lavar y enviar a Arafat cerca de US$ 200.000 mensuales. En efecto, el candidato al Nobel de la Paz era un terrorista de carrera, armado y financiado por la Uni�n Sovi�tica y sus pa�ses sat�lites, gestando en medio oriente un polvor�n antioccidental manipulando la cuesti�n �rabe-israel�. Y a tal punto llegaba esta cooperaci�n terrorista, que semanalmente Rumania despachaba para la OLP dos aviones de carga - con destino a Beirut - cargados de uniformes y equipamiento militar. Y Rumania no era la �nica naci�n comunista que cooperaba militarmente y econ�micamente con Arafat. No en vano, seg�n la �ltima medici�n de revista Forbes, la fortuna personal de Arafat lo sit�a como el sexto gobernante m�s rico del mundo, con m�s de 300 millones de d�lares en sus cuentas en Suiza.

 

El historial de Arafat es sorprendente. "Fui yo quien invent� el secuestro [de aviones de pasajeros]", presumi� el l�der de la OLP en su primer encuentro con el oficial de inteligencia rumano la primera vez que se reunieron, a comienzos de los a�os 70, mientras le ense�aba en la pared un mapa mundial con banderitas rojas desplegadas en diversos puntos del planeta. �[ Los secuestros de aviones] Est�n todos aqu�, afirm� orgulloso atribuy�ndose la invenci�n de la KGB iniciada en los a�os 60 con el secuestro de un avi�n norteamericano desvi�ndolo hasta la isla-prisi�n de su amigo Fidel Castro.� Lo que Arafat invent�, eso s�, fue el concepto de hombres-bomba, que junto con el secuestro de aviones llegara al paroxismo el 11 de septiembre de 2003.

 

La dedicaci�n del alumno de la KGB le situaba, en 1972 en el lo alto del ranking del prioridades de inteligencia terrorista del Kremlin. Para tales efectos Ion Mihai Pacepa es la m�xima autoridad en la materia, pues era el oficial encargado de crear una imagen positiva de Arafat en la Casa Blanca y la opini�n p�blica mundial, aprovechando el �xito de su campa�a a favor de Nicolai Ceausescu, el tirano rumano presentado a la prensa y la izquierda universitaria como una suerte de comunista moderado similar a la imagen que se quer�a dar de Josip Broz Tito, el dictador yugoslavo.

 

Ese febrero de 1972 Yuri Andropov, jefe de la KGB, encomend� a Pacepa el caso Arafat. Seg�n las previsiones comunistas, el optimismo norteamericano � atemorizados por la campa�a antiamericana lanzada por la izquierda mundial a ra�z del apoyo americano al pueblo vietnamita frente a la invasi�n roja desde el norte� - ser�a el factor determinante en transformar al un terrorista en una promesa vida de paz en Oriente Medio.

 

Arafat era el cl�sico egipcio burgu�s embebido de la �causa �rabe� a la manera presentada por la Rusia en la zona. Reclutado por la KGB, Arafat fue entrenado en la Escuela de Operaciones Especiales de Balashikha, al este de Mosc�, adiestr�ndolo en terrorismo, sabotaje y otras �operaciones especiales� necesarias para crear un futuro l�der palestino. Sus documentos de nacimiento fueron destruidos y reemplazados por papeles falsos que acreditaban su nacimiento en Jerusal�n y le convert�an en palestino.

 

La Inteligencia rusa transform� un panfleto de Arafat - de cuatro paginas � llamado �Falastinuna� (Nuestra Palestina) en una lujosa revista mensual de 48 p�ginas al servicio y promoci�n de la organizaci�n terrorista Al-Fatah, dirigida por Arafat desde 1957. �stas y otras publicaciones de fachada eran distribuidas por el mundo occidental con el apoyo de organizaciones al servicio de la KGB como el Consejo Mundial de la Paz y La Federaci�n Sindical Mundial, en tanto que la experiencia en crear una ideolog�a e imagen apropiadas para los dirigentes de tales organismos internacionales tambi�n fue aprovechada para Arafat.

 

Clave fundamental del discurso populista de la OLP fue resucitar el sentimiento antisionista af�n a la ideolog�a anticapitalista sovi�tica. Echaron mano a la imagen del l�der musulm�n Mufti Haj Amin al-Husseini, famoso por haber visitado Auschwitz al final de los a�os 30 y recriminar a los nazis no estar matando suficientes jud�os. En 1985 Arafat visitaba la tumba de Al-Husseini diciendo que sent�a un "orgullo infinito" por estar siguiendo sus pasos.

 

Librada la Guerra de los Seis D�as, la KGB instal� a Arafat como presidente de la OLP con la ayuda del presidente egipcio - t�tere de Mosc� - Gamal Abdel Nasser. Aprovechando los altavoces de la primera reuni�n de la Internacional Terrorista Negra � financiada por la KGB y por el dictador libio Muammar Khadafi � Arafat procedi� a cumplir las �rdenes de la KGB: declar� la guerra al �sionismo imperialista�, manuipulando el odio ideol�gico con el racial a favor de un sentimiento antioccidental. Tal fue el �xito Arafat que fue conducido a Rumania para recibir las instrucciones finales antes de ser presentado a Washington. �Usted simplemente tiene que continuar fingiendo que va a acabar con el terrorismo y que reconocer� a Israel�, le repiti� el dictador Ceasescu (el m�s policialesco y represivo de la Europa Oriental), entusiasmado con la posibilidad para ambos de ganar el N�bel de la Paz.

 

Desde entonces y hasta ahora los hechos desmienten las palabras, Desde la firma de los acuerdos de paz de Oslo, los israel�es asesinados por los terroristas palestinos aumentaron en un 73%. Pese a ello, los l�deres occidentales contin�an con un optimismo ciego y peligroso, que agrava la citaci�n ca�tica de Medio Oriente.

 

El centro de la cuesti�n nunca es abordado. Condenar el terrorismo criminal palestino no significa legitimar las injustas pretensiones geopol�ticas israel�es. Repudiar las manipulaciones detr�s del problema palestino no significa aprobar ni apoyar las metodolog�as nazi-facistas del gobierno israel�. Comprender las medidas de seguridad israel� ante los atentados terroristas no significa apoyar su plan de invasi�n territorial.

 

Y estado de la cuesti�n es complejo: al presente el gobierno norteamericano se ha comprendido el trasfondo del problema, pero la imagen y apoyo internacional de la OLP hace insostenible exigir la expulsi�n inmediata de las intereses terroristas para favorecer una verdadera negociaci�n de paz. Entretanto los tent�culos rojos mantienen el poder pese a los cambios de maquillaje que no loran ocultar la voz cantante y decisiva en las jugadas de la regi�n. Que no hay voluntad de paz, a�na� costa de sacrificar al pueblo que dice representar, no hay duda posible. Salvo para los interesados y los tontos �tiles de siempre.

 

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� NUESTRA SE�ORA DE BEGO�A | Bilbao, Espa�a

 

 

 

 

EN LA COLINA DE ARLAG�N, CERCA DE BILBAO, se alza el Santuario de Nuestra Se�ora de Bego�a.

 

La imagen que le dio el nombre fue encontrada en un bosque. La llevaron la ciudad y la guardaron en casa de uno de sus principales vecinos, mientras se le hac�a una capilla. Mas a la ma�ana siguiente, se not� que la imagen hab�a desaparecido. Volvieron al bosque, y la encontraron en el mismo sitio donde se la hab�a hallado, hermosamente resplandeciente, y le oyeron estas palabras: Bego�a (estese el pie firme). Esto hizo comprender que la voluntad divina era de que se honrase a la Virgen en ese mismo sitio, y as� se cumpli�, levantando all� mismo una ermita, que hoy es una magn�fica bas�lica construida en 1588, que fuera trazada por Sancho Mart�nez de Arego, quien fue tambi�n aparejador responsable de la obra de San Ant�n.

 

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� EL AMOR A LOS SUFRIMIENTOS  | Ascesis

 

 

 

 

CONSIDERA, PARA CONOCER TUS ADELANTAMIENTOS EN LA PERFECCI�N a que est�s obligado, si has hecho buen uso de las cosas que sirven para crucificar y dar muerte a nuestro amor propio. �Qu� provecho has sacado de las injurias del tiempo, de las enfermedades, trabajos y escaseces, de los defectos de nuestros pr�jimos, de las ignominias y desprecios inmerecidos, de las tribulaciones con que el Se�or se ha servido visitarte?

 

El amor a los sufrimientos puede ser de tres grados: Soportarlos con resignaci�n y paciencia y sin protesta de nuestro coraz�n. Aceptarlos de buena voluntad, agradeciendo a Dios Nuestro Se�or el que nos los env�e. Llevarlos con alegr�a por haber sido juzgados dignos de padecer algo por Dios Nuestro Se�or y de imitar a Cristo, var�n de dolores y Rey divino que tiene por trono una cruz.

 

En los sufrimientos que experimentamos por medio de nuestros pr�jimos no debemos mirar qui�n es el que nos ofende, sino mirar siempre a Dios en sus criaturas, de las cuales se vale el Se�or para mortificarnos y darnos ocasi�n de merecimientos. Tampoco debemos conservar ninguna acritud o movimiento de c�lera o de venganza contra quien nos mortifique, antes por el contrario, debemos amarle bien y manifestar este amor por medio de beneficios.

 

Entremos dentro de nuestro coraz�n y veamos c�mo nos conducimos con Dios en nuestras penas y tribulaciones, si las sobrellevamos con valor, si le damos gracias en nuestras adversidades, si tenemos el valor de pedirle que las aumente, y si nos humillamos cuando no sentimos ese deseo.

 

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+ Crux Sacra Sit Mihi Lux + Non Draco Sit Mihi Dux +

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+ Salve Crux, Spes �nica!

+ In Hoc Signus Vincit!

 

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