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� NOTA EDITORIAL | �Las puertas del infierno no prevalecer�n�
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LA IGLESIA PUEDE COMPARARSE CON UN FARO SOBRENATURAL en medio de las tormentas del mar, que tradicionalmente representa al mundo. Un mundo que viene y va, que se agita y se calma, que pasa por eras de d�a y otras de noches.
Dos notas particulares de este faro celestial son su elevada posici�n, muy por encima de los movimientos de las olas, muy por sobre los horizontes de los barcos y transe�ntes. La segunda nota se realiza en la inamovilidad del faro. Un faro que se adaptase a las circunstancias, que fuese variable en su posici�n, ser�a inservible. Tal faro se constituir�a en un peligro para los viajeros.
La Iglesia es as� de superior sobre las contingencias mundanas, pero no por una distancia hier�tica e indiferente, sino porque su luminoso papel exige alumbrar los caminos de todos los hombres de todos los tiempos. Sus verdades son eternas y como toda verdad, no est�n sujetas a los caprichos caducos de las modas, gustos, conveniencias o pareceres. Esa superioridad e inalterabilidad de doctrinas, es una garant�a vital para los destinos del hombre.
En medio de la violenta y tormentosa etapa de crisis que vive hoy la humanidad, la Iglesia resalta, �nica, como un faro eterno. Tal eternidad se sustenta en una roca firme e inalterable, como la Divina promesa que reposa sobre Ella. Desde Su fundaci�n hasta nuestros d�as, a trav�s de la l�nea constante de sucesi�n apost�lica que atestigua la autenticidad inimitable de la Iglesia, es tangible la veracidad de las Sagradas Palabras.
El vig�simo quinto aniversario del pontificado de Su Santidad Juan Pablo II se festeja en medio de revoluciones, guerras y desastres. A�n dentro de la misma barca, en su aspecto humano, las divisiones y querellas son espantosas. Se pretende mudar a la Iglesia, adaptarla a caprichos y pasiones vergonzosas, se quiere hasta � en nombre de la aberraci�n filos�fica de convertir a la democracia en un �valor� � destruir la Sagrada Jerarqu�a de la Iglesia y cuestionar su Doctrina bimilenaria heredada de los Padres.
Uni�ndonos a los festejos por el prolongado mandato de Nuestro Papa y Se�or Juan Pablo II � cabeza visible de la monarqu�a m�s antigua y prestigiosa del mundo � nos unimos a las oraciones y misas de todos nuestros cooperadores, socios, amigos y benefactores, quienes en comuni�n de fe con toda la Cristiandad elevan sus preces por la salud espiritual y material de nuestro Augusto Pont�fice, as� como por sus intenciones y necesidades de toda especie.
Elevemos nuestros corazones y miradas hacia la C�tedra de Pedro con la certeza inconmovible que siempre � en tanto cielo y tierra perduren � habr� un Cristo en la tierra. No importa cuan sano o joven, viejo o enfermo. Ni la santidad de la Iglesia, ni la infabilidad pontificia se ver�n comprometidas por las condiciones particulares del Sucesor de Pedro.
En tanto la Iglesia es ese faro sobrenatural � como ninguna otra �iglesia� podr�a aspirar a serlo � se mezcla nuestra alegr�a al vig�simo quinto aniversario del pontificado actual con la serena confianza en el futuro de la Iglesia, no importa cuan fuertes o traicioneros sean las olas que amenacen con destruirla. Eso es imposible, por m�s que los malos sofismen y confundan a los fieles e infieles.
Que Nuestra Se�ora, Madre de la Iglesia, bendiga a todos y cada uno de ustedes
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Cynthia Caden Editora General | Revista Cristiandad.org
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� NECESIDAD DE LLUVIA | San Geriberto
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SAN GERIBERTO (01021) ES RENOMBRADO COMO UNO DE LOS M�S DISTINGUIDOS de los prelados que gobernaron sobre la di�cesis de Colonia. Su generosidad con los pobres y su servicio a los enfermos, as� como su ardiente vida de oraci�n, repletan sus biograf�as. Es en estos libros donde aparece un milagro en relaci�n a la lluvia.
Durante el tiempo de una gran sequ�a, el arzobispo instituy� una procesi�n penitencial desde la iglesia de San Severino hasta la de San Pantale�n. La biograf�a del Santo escrita por Butler relata lo siguiente:
"Con fervientes palabras �l exhort� a la multitud a hacer penitencia y confiar en Dios. Algunos de aquellos presentes declararon que hab�an visto una nube blanca flotando sobre la cabeza del Santo mientras caminaba con la procesi�n. Entrando a la iglesia de San Severino, Geriberto subi� al altar y, hundiendo su cabeza entre sus manos, se entreg� a la oraci�n por su gente. Apenas se hab�a puesto en pie cuando una lluvia torrencial cay� sobre la ciudad y el campo, y la cosecha fue salvada".
El bi�grafo de San Geriberto contin�a: "Desde ese entonces y en adelante, el Santo fue invocado para la lluvia".
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� GRACIA ANTECEDENTE� | Definici�n
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UNA ILUMINACI�N DEL INTELECTO, O UNA INSPIRACI�N DE LA VOLUNTAD, debida parcialmente a las actividades vitales de estas facultades, y en parte a la intervenci�n divina en el proceso natural de la mente. La iluminaci�n y la inspiraci�n trascienden en el valor intr�nseco a los buenos pensamientos y deseos naturales del hombre, debido a la influencia dignificante de la actividad asistente de Dios en el surgimiento del pensamiento o deseo. La antecedencia en cuesti�n es relativa a la deliberaci�n del sujeto. Consecuentemente, la gracia antecedente es el don de Dios, que precede, ennoblece y eleva las acciones mentales del hombre
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� SANTA TERESA DE JES�S, O.C.D. | 15 de octubre
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NACI� EN 1386 EN CAPISTRANO, ITALIA. Era hijo de un antiguo caballero alem�n. Su padre muri� cuando San Juan era todav�a joven. Estudi� leyes en la Universidad de Perugia y ejerci� la abogac�a en N�poles, Italia. Fue gobernador reformador de Perugia bajo el Rey Ladislao de N�poles. Cuando surgi� la guerra entre Perugia y malatesta en 1416, San Juan trat� de conseguir la paz, pero como los enemigos ignoraron la tregua, fue convertido en prisionero de guerra.
Durante su encarcelamiento tom� la decisi�n de cambiar su vocaci�n. Se hab�a casado justo antes de la guerra, pero su matrimonio nunca se consum�, y con el permiso de la novia, fue anulado. Se hizo entonces franciscano en Perugia el 4 de octubre de 1416. Estudi� junto a Santiago de Marches. Fue disc�pulo de San Bernardino de Siena. Era un predicador notable a�n siendo di�cono, comenzando su obra en 1420. Fue sacerdote itinerante a trav�s de Italia, Alemania, Bohemia, Austria, Hungr�a, Polonia y Rusia, predicando a cientos de miles. Estableci� comunidades de renovaci�n franciscana. Curaba en ocasiones a los enfermos al hacerles la se�al de la cruz. Escribi� extensamente, en su mayor parte contra las herej�as de su tiempo.
Tras la ca�da de Constantinopla, predic� la Cruzada contra los turcos musulmanes. A los 70 a�os fue comisionado por el Papa Calixto II para liderarla, y march� a la cabeza de 70.000 soldados cristianos. Gan� la gran batalla de Belgrado en el verano de 1456. Fallec�a en Villach, Hungr�a, de causas naturales, unos pocos meses despu�s, pero su ej�rcito liber� a Europa de los musulmanes.
Fue beatificado en 1694, y canonizado en 1724. Su festividad se celebra el 23 de octubre. Antes era el 28 de marzo. Es Patrono de jueces, juristas y capellanes militares.
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� EL PR�NCIPE DE EGIPTO | �The Prince of Egypt�, E.E.U.U., 1998 � 97 min.
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PESE A NO SER LA PEL�CULA QUE EL P�BLICO ESPERABA, �El Pr�ncipe de Egipto� logra transmitir un cierto misticismo a la narraci�n b�blica en la que se inspira. Por ello lo primero que debemos advertir � tanto al p�blico infantil como al adulto � es que no se trata de una pel�cula fiel a las Sagradas Escrituras. El aviso con que abre la pel�cula no alcanza a dar a entender cu�ntas �licencias� art�sticas se tom� Disney respecto a la historia del �xodo.
Aqu� Mois�s es rescatado por la esposa de Fara�n y por tanto es hermano adoptivo del Rams�s. La madre de Mois�s no es quien lo amamanta y cr�a en la casa real y por tanto hasta que no ocurre un encuentro fortuito con sus hermanos de sangre, Mois�s ignora su origen hebreo. El conflicto se presenta como una dram�tica querella entre hermanos. La dureza del coraz�n de Fara�n se explicar�a por el trauma que tiene con Mois�s por haber recibido desde la infancia reprimendas de su padre por no respetar las �antiguas tradiciones� en tanto que Mois�s es un muchacho despreocupado. Seguir�amos con las alteraciones a la historia veterotestamentaria, pero cualquier espectador medianamente culto en materias religiosas sacar� cuentas por si mismo.
La segunda cr�tica apunta a su nivel t�cnico. Reconociendo que el trabajo musical de Hans Zimmer es sencillamente magistral, que la est�tica y calidad del dibujo y naturalidad del movimiento es incomparable, y que el aspecto de animaci�n computarizada es impresionante (es considerada como un hito en la historia de la animaci�n), es decepcionante el poco cuidado en construir personajes con personalidad y estilo cre�bles, a la par que carece de di�logos profundos y bien logrados. Contribuye, sin duda, la traducci�n. La versi�n para el p�blico espa�ol es considerablemente m�s pobre, monocorde y fr�a. La hispana es mucho m�s rica en matices y calidez, pero ni con tal calidad se eleva el nivel del gui�n.
Sin embargo, toda esta cr�tica no hace de �El Pr�ncipe de Egipto� una mala pel�cula o poco aconsejable. La religiosidad que la impregna, la humanidad de sus escenificaciones, la impresionante majestuosidad de Dios que transmiten los castigos y el milagro del Mar Rojo es algo que la hace sumamente recomendable.
La escena de la zarza ardiente, el vuelo de c�mara en torno a los esclavos, el sue�o de Mois�s de la matanza de los beb�s esclavos � bajo el principio tan moderno de �se estaban reproduciendo demasiado� era preciso matarlos� - la secuencia de los castigos, el paso del �ngel de la muerte, el dramatismo del encuentro de Mois�s con el fara�n ante su primog�nito muerto la noche anterior y el paso por entre las columnas de agua abiertas en medio del Mar son memorables. La m�sica acompa�a magn�ficamente la emoci�n del relato.
Por eso lamentamos el enorme contraste entre la falta de carisma de los personajes y la p�rdida de excelentes oportunidades narrativas con la dignidad y solemne belleza de situaciones puntuales. Con todo, recomendamos esta pel�cula apta para todo espectador, especialmente oportuna para introducir a los m�s peque�os en las lecciones de Historia Sagrada o para disfrutar en gurpos o en la intimidad del hogar.
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� NUESTRA SE�ORA DE LAS NIEVES O DEL PESEBRE | Madre de la convivencia racial
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A MEDIADOS DEL SIGLO IV, SIENDO PAPA SU SANTIDAD LIBORIO, hab�a en Roma un matrimonio muy piadoso y rico, que no ten�a herederos, por cuyo motivo, acordaron instituir como su universal heredera a la Sant�sima Virgen, a quien rogaban en sus oraciones que los inspirara en la forma en que invertir�an su fortuna.
Una noche, ambos c�nyuges tuvieron una misma visi�n, seg�n la cual la Virgen los conduc�a a que edificaran una iglesia en el Esquilino, en cuya cima encontrar�an trazado el plano en la nieve.
El matrimonio fue a poner en conocimiento de Su santidad, la revelaci�n que hab�an tenido en la noche y supieron que tambi�n el Santo Padre hab�a tenido la misma revelaci�n.
Su Santidad, acompa�ado del clero, de los esposos y de una muchedumbre de fieles, subieron al Esquilino, y a pesar de ser pleno verano, encontraron la cumbre cubierta de nieve y dibujado el plano de la iglesia.
Este templo se denomin� primeramente Bas�lica de Liborio, despu�s Iglesia de Santa Mar�a de las Nieves. Actualmente es Santa Mar�a la Mayor, porue es el mayor de los templos dedicados a Mar�a en Roma.
En ese templo se venera el Santo Pesebre, donde naci� Jes�s en Bel�n.Tambi�n hay en ella una imagen de Mar�a, esculpida en Cedro y que se cree es obra de San Lucas.
Entre los grandes milagros que se han realizado en este Santuario, citaremos el siguiente: en el a�o 653, el Emperador Constante mand� al exarta de Ravena a asesinar al Sumo Pont�fice Mart�n, incansable perseguidor de la herej�a.
Entr� el asesino a la iglesia de Santa Mar�a la Mayor, en el momento en que Su Santidad estaba celebrando la Santa Misa en ella. En cuanto puso los pies en el templo, qued� ciego...
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� LOS EUQUITAS O MESALIANOS | Siglo XVII
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ESTA SECTA HERETICA ORIGINARIA DE MESOPOTAMIA EN EL SIGLO IV, se extendi� a Siria, Egipto y Asia Menor.
Los mesalianos obviaban la vida sacramental y viv�an en cualquier lugar, sobre todo por las calles. Defend�an la uni�n personal del demonio con el pecador y la de Dios con el justo, en una especie de pante�smo, aunque incluso afirmaban que todo hombre, hasta Cristo, est� sujeto a la posesi�n de los demonios. El nombre viene de una palabra aramea que significa �gente que ora�, y sus seguidores se llamaban as� porque utilizaban la plegaria para expulsar a los demonios y unirse hipost�ticamente con Dios. Fueron condenados con duras represalias; as� en el s�nodo de Sido del a�o 390 y en el concilio de �feso del a�o 431. Tambi�n se les acus� de inmoralidad. Desaparecieron gradualmente. Se se�ala que de ellos pueden proceder los Bogomillos.
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� SAN ASTRICO (O ATANASIO) DE PANNONHALMA | Obispo
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NACI� EN BOHEMIA COMO RADLA. Se hizo monje en Roma, tomando el nombre Astrico. Fue amigo de San Adalberto de Praga, y lo asisti� en su trabajo misional en Bohemia. Fue el primer abad de Brevnov. Debido a las persecuciones en la regi�n, tuvo que huir a Hungr�a. Trabaj� como misionero de los Magyars.
Fue maestro espiritual de la esposa del Duque Geza, y la madre de San Esteban de Hungr�a, en el a�o 997. Fue tambi�n el primer abad del monasterio de San Mart�n en Pannonhalma, el primer monasterio en Hungr�a, una casa fundada por el Duque Geza. Cuando San Esteban sucedi� a su padre Geza como duque, Astrico renov� su trabajo evangelizador con los Magyars.
Fue el primer arzobispo de la Iglesia H�ngara con su sede probablemente en Kalocsa. Fue enviado como embajador a Roma, y negoci� en reconocimiento del Papa Silvestre II del nuevo reino de Hungr�a. Transport� la corona que el Papa le dio para que Esteban fuese coronado como Rey de los H�ngaros por el Emperador Otto III en el a�o 1001. Fue consejero de San Esteban en materias espirituales y de estado hasta la muerte del Rey. �l lo sobrevivi� por dos a�os, y los pas� en oraci�n.
Falleci� hacia el 1035 de causas naturales. Su festividad se celebra el 12 de noviembre. Es Patrono de Hungr�a
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� EL ORIGEN DE �CAPILLA� | De los Archivos de Revista Cristiandad.org
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DURANTE UN G�LIDO INVIERNO, SAN MART�N DE TOURS, un soldado estacionado en Amiens (Francia), se encontr� con un mendigo que se estaba congelando a la intemperie. Como no ten�a nada para dar al pobre hombre excepto sus propias ropas, sac� su espada y dividi� con �sta su capa, d�ndole la mitad para que se abrigara.
La noche siguiente, San Mart�n vio en sue�os a Nuestro Se�or, que le dec�a a los �ngeles que le acompa�aban: "Mart�n, todav�a catec�meno, me ha cubierto con su capa".
El bi�grafo de San Mart�n, Sulpicio Severo, cuenta que como resultado de esta visi�n, el Santo "vol� a ser bautizado".
San Mart�n renunci� al ej�rcito, se hizo sacerdote, estableci� monasterios, trabaj� como misionero y gan� la reputaci�n de taumaturgo. Luego fue elevado al obispado de Tours. M�s tarde ser�a martirizado en el Circo, en el a�o 400.
La parte de la capa que �l retuvo fue luego puesta como reliquia en un oratorio privado, m�s adelante propiedad del mismo Carlomagno, que la llevaba consigo a todos sus viajes. La misma fue guardada en una urna y se le construy� un peque�o santuario. La palabra "capa" es latina y "media capa" en lat�n es "capella", o capilla en espa�ol, por lo que la gente dec�a: "Vamos a rezar donde est� la capilla". Y de ah� viene este nombre, que se da a los peque�os lugares dedicados a la oraci�n. Por el mismo motivo, a los sacerdotes custodios se les di� el nombre de "capellani", o capellanes.
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� NOVENA A SAN JUDAS TADEO | Comienza el 20 de octubre
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AP�STOL SAN JUDAS TADEO
Patr�n de los fieles en los casos desesperados
BUENOS AIRES 21 de Junio de 1916
PERAZO
Vicario General
�Concedemos 100 d�as de indulgencia por cada uno de estos ejercicios piadosos�
MONSE�OR MARIANO ANTONIO
Arzobispo de Buenos Aires
ORACI�N PREPARATORIA: Benign�simo Ap�stol San Judas Tadeo, que debiste a Nuestro Se�or Jesucristo la singular gracia de formar parte en el Sagrado Colegio, con privilegio envidiable de gozar diariamente de su Divina Compa��a y Conversaci�n y alcanzaste de su infinita misericordia, gracia para conmover los corazones con tu predicaci�n asombrosa y poder contra las potestades diab�licas acepta esta visita, que confiando en tu intercesi�n vengo a hacerte, para obtener por mediaci�n tuya gracia para huir del mal, dones espirituales y corporales, perseverancia en el Divino servicio y la dicha final de acompa�arte por siempre en el cielo. As� sea.
ORACI�N A SAN JUDAS TADEO: Glorioso Ap�stol de Jes�s, San Judas Tadeo, mi poderoso
protector, y abogado, heme aqu� postrado a tus pies para exponerte mis necesidades espirituales y temporales. D�gnate arrojar tu mirada de bondad sobre mi atribulado coraz�n y experimente mi alma los sentimientos de tu ternura y misericordia, y favorecido por las gracias que prodigaste a tus devotos, en las horas de dolor, obtenga de tu piedad, ayuda y protecci�n en la presente necesidad (�). Deposito toda mi confianza en tu poder, consu�lame y lib�rame de tantas penas que sufro. Haz que me resigne siempre a la voluntad de Dios, que no me queje nunca de la tribulaci�n y corresponda con m�s fidelidad al amor de mi dulc�simo Jes�s. Am�n.
(Despu�s de la oraci�n que corresponde a cada d�a se rezan 3 credos y se concluye con la siguiente oraci�n)
ORACI�N FINAL: Oh Ap�stol caritativo de Jesucristo, San Judas Tadeo, imitando tu amor para todos, te rogamos, que experimenten los efectos de tu misericordia los justos perfeccion�ndose cada d�a mas y mas, los pecadores, arrepinti�ndose y enmend�ndose de sus culpas, los herejes e infieles, ingresando en el seno de la Iglesia Cat�lica, y las �nimas benditas del Purgatorio, entrando tu ruego en la morada celestial, donde un d�a te acompa�aremos todos, por los siglos de los siglos, Am�n.
D�A PRIMERO: Juez bondadoso, puesto por el Se�or, para sentenciar las 12 tribus de Israel, alc�nzanos de Tu Divino Maestro el apartarnos de cuanto Hasta ahora nos ha distra�do del saludable recuerdo de los nov�simos, y la gracia que en esta novena te pedimos, si es para la salvaci�n de nuestras almas, Am�n.
D�A SEGUNDO: Ungido por el Divino Rey, como Sacerdote Sumo de su plebe santa, ens��anos a respetar el Templo del Se�or y las Sagradas Im�genes de sus servidores, para que mereciendo de este modo la protecci�n del Alt�simo consigamos la gracia que tan confiadamente solicitamos de tu patrocinio y merezcamos la dicha de ser un d�a moradores de la celestial Jerusal�n, Am�n.
D�A TERCERO: Dign�simo primo del Se�or, que mereciste la singular distinci�n de estar unido a El por los lazos de la carne y sangre, haz que cumpliendo religiosamente nuestros deberes de familia, obtengamos la gracia que pedimos en esta vida y el poder ser enumerados en la venidera entre los fieles hijos del Eterno Padre, Am�n.
D�A CUARTO: Ap�stol esforzado de Cristo, que predicaste la sumisi�n a las autoridades constituidas, alc�nzanos del Divino Jes�s, manso y humilde de coraz�n, el desprecio de las vanidades de este mundo, para que, siendo en el imitadores de tu humildad, merezcamos participar en el cielo, de tu gloria, Am�n.
D�A QUINTO: Santo insigne, que mereciste de Jesucristo la clara manifestaci�n de su persona, por el amor que le tuviste, y la fidelidad con que practicaste su doctrina, ruega al Se�or, para
que apart�ndonos de los errores, que ha extraviado a tantos infelices hermanos nuestros, obtengamos la gracia que pedimos, y perseverando en el Temor de Dios, conservemos valerosamente la Fe que nos legaste, Am�n.
D�A SEXTO: Testigo familiar de la acendrada compasi�n de Jes�s por los desheredados de la fortuna, alc�nzanos el desprecio de los bienes de este mundo y la conformidad con la voluntad Divina en todas nuestras tribulaciones, Am�n.
D�A S�PTIMO: �gata preciosa que vio el Evangelista San Juan en su Apocalipsis como fundamento y una de las puertas de la Celestial Mansi�n, conc�denos a los que participamos de la Comuni�n de los Santos en la militante Iglesia un amor acendrado a nuestro pr�jimo, y que conservemos la paz que el Se�or nos dej� en ella por herencia, Am�n.
D�A OCTAVO: Disc�pulo elegido de la Suma Pureza Cristo Jes�s, te suplicamos humildemente, que nos impetres Del Se�or el aborrecimiento a los placeres de este mundo y un coraz�n puro y casto, para que siendo as� digno de alcanzar las promesas de tu Divino Maestro, merezcamos la gracia, que esperamos alcanzar en esta novena, y despu�s la gloria sempiterna en compa��a de los Santos y Esp�ritus celestiales, Am�n.
D�A NOVENO: Ejemplar de todas las virtudes, particularmente de la humildad, que ejercitaste en tan alto grado, ambicionando el �ltimo puesto en el Apostolado, alc�nzanos del Se�or una humildad s�lida, y que siendo moderados en nuestro trato y conversaci�n con los dem�s, evitemos toda cr�tica y murmuraci�n, para que imitando tus virtudes en la tierra, podamos contigo gozar de la eterna bienaventuranza en el cielo, Am�n.
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� EL BENEFICIO DE LOS GOLPES IMPREVISTOS | San Claudio de la Colombiere
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DIOS NOS DICE A CADA UNO DE NOSOTROS: �DAME TU CORAZ�N, ESTO ES, TU VOLUNTAD�. Nosotros, por tanto, no podemos ofrecer nada m�s precioso que decir: "Se�or, toma posesi�n de nosotros; te damos toda nuestra voluntad; haznos entender lo que deseas de nosotros, y lo llevaremos a cabo".
Si podemos dar completa satisfacci�n al coraz�n de Dios, debemos llevar nuestra propia voluntad en total conformidad con la suya; y no s�lo en total conformidad, sino tambi�n en uniformidad, como Dios ordena. Conformidad significa la uni�n de nuestra propia voluntad a la voluntad de Dios; pero uniformidad significa, adem�s, hacer de la voluntad divina y la nuestra una sola voluntad, y as� no deseamos sino lo que Dios desea, y su voluntad se vuelve nuestra. Esta es la suma y sustancia de esa perfecci�n a la que todos hemos de aspirar; esto es lo que debe ser la meta de todo lo que hacemos, y de todos nuestros deseos, meditaciones y oraciones. Para eso debemos invocar la asistencia de todos nuestros santos patronos y nuestros �ngeles guardianes y, sobre todo, de nuestra divina Madre Mar�a, quien fue la santa m�s perfecta, porque abraz� con perfecci�n la voluntad divina.
San Alfonso Mar�a Ligorio naci� en 1696 en Marianelli, cerca de N�poles, Italia. Se doctor� en leyes a los 16 a�os en la Universidad de N�poles y ya ten�a su propia pr�ctica a los 21 a�os, y fue pronto uno de los abogados l�deres de su ciudad.
Declin� un matrimonio arreglado, estudi� teolog�a, y fue ordenado a los 29 a�os. Predicador y misionero en los alrededores de N�poles. Escribi� sobre ascetica, teolog�a e historia.
Fund� la Orden femenina de las Redentoristas en Scala, en 1730 y la Congregaci�n del Sant�simo Redentor. Fue nombrado obispo de Santa Agata dei Gotti en 1762.
Sufri� un severo reumatismo que le oblig� a renunciar a su sede en 1775. Falleci� en 1787 en Nocera, y fue canonizado en 1839 por S.S. Gregorio XVI, y proclamado Doctor de la Iglesia por S.S. P�o IX en 1871.
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� LOS PADRES JER�NIMOS | Espa�a, siglo XVII
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PESE A LA CREENCIA GENERAL, LA ORDEN DE LOS JER�NIMOS NO FUE FUNDADA por ese santo monumental de los primeros siglos de la Iglesia. Lo es, sin embargo, en la colosal inspiraci�n que inspira a varones de piedad acendrada que � rechazando las corrupciones que introduce el Renacimiento � decidieron adoptar los ideales monacales que leg� el Santo de la Vulgata.
Casi diez siglos tras la muerte de San Jer�nimo, tales varones de Italia y Espa�a se encontraban diseminados en diversos grupos de ermita�os, volcados al cumplimiento de los ideales de espiritualidad del santo: estudio y penitencia.
Dentro de estos varones destacan Don Pedro Fern�ndez Pecha y Don Fernando Y��ez de Figueroa. Tras a�os de vida probada por la vida erem�tica, se proponen � para mayor provecho de los eremitas disgregados � unirse bajo una regla com�n. El 18 de octubre de 1373, Su Santidad Gregorio XI otorga su gracia d�ndoles la Regla de San Agust�n, pero permiti�ndoles erigir constituciones propias y llamarse Hermanos o Ermita�os de San Jer�nimo. Para 1415, cuando la Orden se une, se cuentan nada menos que veinticinco monasterios. El silgo XVI se alumbra por la fuerza santificadora de la vida monacal de estos varones doctos y mortificados. Para cuando el Maligno levanta � en el siglo XIX - la revoluci�n mas�nico-liberal, los jer�nimos cuentan con cuarenta y ocho monasterios, habitados por mil monjes. Los �amigos de la libertad� los persiguen, maltratan y martirizan en vida. Son expulsados de los monasterios pues no se permite la libertad de decidir el estado de vida. Los monasterios, tan hermosos como austeros, son destruidos o convertidos en cervecer�as, cebaderos de cerdos, fincas de recreo� Unos cuantos son rescatados por la Iglesia o entregados a otras �rdenes.
La situaci�n era delicada: conforme el derecho can�nico, una vez cumplidos cien a�os, ser�a declarada la prescripci�n can�nica y desaparecer�a la orden. Pero la Providencia consinti� que las monjas jer�nimas no fuesen afectadas por la exclaustraci�n y fue su ayuda providencial la que posibilit� que la Santa Sede emitiera - en 1925 - un �rescripto de restauraci�n�, que comienza en Segovia, en el Monasterio de Santa Mar�a del Parral.
Pero a los pocos a�os Espa�a es azotada por la escalada roja. En 1931 el gobierno republicano� y la guerra de Espa�a (1936-1939) amenazan gravemente a la Orden una vez m�s. No es sino hasta 1969 que puede constituirse el gobierno general. Actualmente existen dos comunidades: la de Santa Mar�a del Parral y la de San Jer�nimo de Yuste (C�ceres).
El carisma jer�nimo resplandece por la vida puramente contemplativa, en silencio y soledad, con oraci�n constante y penitencia permanente, enriqueciendo con la gracia toda la acci�n de la Santa Iglesia gracia a la Comuni�n de los Santos. Su vida cotidiana se divide en el equilibrio del trabajo matinal y del estudio vespertino. Santifican el d�a con oraci�n constante, cantando la Liturgia de las Horas y asistiendo a la Santa Misa conventual. Su hospitalidad es el reflejo m�s n�tido de los frutos de vida de los jer�nimos.
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� BOLIVIA: �UNA �REVOLUCI�N FRANCESA� PARA UNA CUBA MEDITERRANEA?| Crisis Latinoamericana
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LA CRUDA ESCENA DE CANIBALISMO SILENCIADA POR LA GRAN PRENSA rememora en mucho a la fat�dica Revoluci�n Francesa. Las v�sceras del polic�a asesinado a manos de una poblada exacerbada por el discurso populista, indigenista, nacionalista y de una izquierda extrema, fueron devoradas ante las c�maras. Se repet�a as�, tres siglos despu�s, las primeras escenas que se libraron en la Revoluci�n Francesa. El 14 de julio de 1789 � invocando los mismos esl�ganes - el pueblo �hambriento�, en lugar de dirigirse al mercado para buscar comida se dirigi� a una c�rcel despoblada y dio muerte a los guardias, destripando y friendo sus v�sceras en medio de una turba enfurecida. El terror se apodera de la poblaci�n y el bloqueo sistem�tico a las ciudades genera una secuela de miedo.
La metodolog�a no fue diferente: la turba enardecida es enervada por medio de esl�ganes emocionales y simplistas dirigidos a trav�s de agitadores profesionales que se mezclan entre la poblaci�n, dando as� la impresi�n, al observador externo, que se trata de un levantamiento aut�nticamente popular.
Por la inestabilidad al poder
Bolivia es el pa�s m�s inestable de Am�rica, pese a poseer riquezas que la posicionan entre los primeros lugares de la regi�n. El problema end�mico de la pobreza no es, por tanto, la causante de la crisis sino la consecuencia del populismo y de econom�as centralizadas.
La rebeli�n contra la exportaci�n de gas � los movimientos radicales exigen que el gas se quede s�lo en Bolivia � ha costado m�s de 70 muertos y la ruptura institucional, con la ca�da del presidente y la toma de poder de un vicepresidente d�bil y amenazado por una tregua precaria de un pu�ado de d�as.
Un punto silenciado por analistas y prensa es la metodolog�a - similar a la Revoluci�n Francesa � con que la izquierda logra hacerse del poder cuando le resulta imposible tomarlo por la v�a democr�tica.
Levantando la bandera de la antiglobalizaci�n bajo la excusa de la no exportaci�n de gas, el Movimiento al Socialismo, la Central Obrera Boliviana y otros grupos de izquierda, reunidos bajo el alero del golpista Estado Mayor del Pueblo, han conseguido derribar la democracia y alcanzar efectivamente en la toma de poder. Silencian que Bolivia posee reservas de 1,55 billones de metros c�bicos de gas natural, las segundas m�s importantes de Sudam�rica, despu�s de Venezuela. El consumo anual boliviano no supera los 1.135 millones de metros c�bicos por lo que � a�n aumentando la poblaci�n - no agotar�a sus actuales reservas hasta dentro de 1.400 a�os. El proyecto que se rechaz� implicaba exportar en los pr�ximos veinte a�os unos 10.000 millones de metros c�bicos anuales, significando durante estos 20 a�os un ingreso fiscal - para un pa�s azotado por la miseria � de entre 5.000 y 9.000 millones de d�lares, destinados a salud, educaci�n y servicios b�sicos. De paso, supon�a la creaci�n de unos 10.000 empleos directos y 30.000 indirectos, paliando significativamente el desempleo nacional.
Pero este golpe de Estado se basa en una colosal estrategia internacional. Desde Europa y Am�rica llegan apoyos y solidaridades a quienes ya forman parte del gabinete del nuevo gobierno, pese a las bajas votaciones obtenidas en elecciones populares. Sin votos, sin respaldo, s�lo por el uso de la violencia y la complicidad de los medios de desinformaci�n, hoy gobierna una mafia narcoterrorista que amenaza con inflamar Am�rica latina.
Concientes de la impopularidad de sus ideas, las izquierdas se apresuran a nuevas estrategias de conquista. Castro y Ch�vez se apresuran a respaldar y promover cualquier intento antidemocr�tico con tal de generar alianzas que les sostengan en el poder. Para ello cuentan con los medios de manipulaci�n social tradicionales y la ineficiencia de muchos mandatarios que por intentar equilibrar intereses opuestos, nunca logran implementar medidas que lleven tranquilidad y prosperidad a sus naciones, dando excusas v�lidas � pero s�lo excusas, no razones � para derrocar a sus gobiernos.
Tras las ca�das es el mismo mecanismo: un nuevo �comandante� asume el poder de transici�n, se excluye a los partidos pol�ticos que representan al electorado, se reforma el estado, se debilita al ej�rcito y a la justicia, se indulta y legitima al terrorismo. Con la excusa de un poder de transici�n, se asimila el �consenso� con la eliminaci�n sistem�tica de toda oposici�n con poder. As� se instaura � como en Argentina � una suerte de dictadura sin etiqueta p�blica.
De Bolivia el modelo castrista-chavista amenaza con inflamar las fronteras. A contramano de los electorados del mundo civilizado y en contra de las preferencias de las poblaciones locales, se van instaurando dictaduras de facto. El caso del vecino Ecuador es elocuente: el militar golpista, coronel Lucio Guti�rrez, se vali� de las banderas multicolores de la antiglobalizaci�n, el indigenismo, la influencia de Estados Unidos, la pobreza, etc. Ch�vez hunde y somete a Venezuela con la misma f�rmula perversa.
Los casos de apariencia democr�tica de Argentina y Brasil sirven de sonrientes respaldos a las neo-dictaduras. La reforma radical � reforma agraria, urbana, industrial y toma de terrenos � de Lula (electo casi ileg�timamente) y el gobierno dictatorial del ex terrorista � durante los 70 junto con su esposa - N�stor Kirchner (18% de los votos), son avales de peso para los experimentos de cubanizaci�n de Am�rica. Y como en Cuba, la poblaci�n emigra y huye de sus pa�ses, alcanzando silenciosa y doloridamente a Europa y Estados Unidos como balsas de sobrevivencia.
Las medidas populistas, socialistas y confiscatorias que asumen los nuevos gobiernos alejan las inversiones internacionales m�s serias y gruesas. Muchas empresas est�n temiendo la p�rdidas de sus inversiones que � qui�rase reconocer o no � han significado mejoras sustanciales en la calidad de vida de la poblaci�n, que contaba hasta antes de la llegada del �neoliberalismo� con servicios p�blicos y privados de p�sima calidad. Las inversiones extranjeras tuvieron el m�rito de rehacer o construir una costosa infraestructura que los estados estaban incapacitados de realizar.
�Hemos de esperar nuevas avalanchas de emigrantes? No lo sabemos. Lo que si es evidente que a semejanza del control terrorista del petr�leo en Medio Oriente por parte de las izquierdas, en Am�rica ellas tambi�n quieren monopolizar las el control de los recursos energ�ticos.
Las banderas indigenistas, anticapitalistas y antioccidentales � bajo el modelo y patrocino cubano � ir�n inflamando a Per� y amenazar�n el valioso ejemplo de Colombia, donde las medidas diametralmente opuestas a las esgrimidas por los neodictadores cuentan con el apoyo mayoritario de una poblaci�n cansada de terrorismo, narcotr�fico y populismo.
Nadie se asusta, curiosamente, con la planificada acci�n terrorista a gran escala. Tras la ca�da del presidente boliviano los indigenistas tomaron su propiedad �en nombre del pueblo� y anunciaron que un sector otorgar� una tregua mientras que otro proclam� la movilizaci�n permanente. �Aunque cueste un r�o de sangre o necesitemos una monta�a de cad�veres, la lucha continuar�, proclamaron con una similitud escalofriante al Terror franc�s que sigui� a la Revoluci�n.
Al gobierno golpista boliviano � demasiado provisorio, pues los revolucionarios no se contentar�n sino hasta haber hecho pasar y agotar a todas las opciones que median entre el centro y ellos - se unir� el de Argentina, Ecuador; Brasil, Venezuela y Cuba. Ya Ch�vez afirm� � sin ser siquiera consultado - que Chile o Per� deben dar salida al mar a Bolivia, ingerencia extranjera que preocup� a la zona. Per� se aproxima a elecciones y es alta la probabilidad de que el izquierdista y ultraindigenista general Ollanta Humala asuma el poder por los mismos mecanismos de terror. Castro, sin duda, sonr�e.
En Am�rica todas las libertades que proclamaron las izquierdas para derrocar a los gobiernos de derecha, ser�n aplastadas por las mismas izquierdas, al parecer due�os �nicos de la verdad, de los derechos y de las libertades.
Lo peor es que los caminos y f�rmulas que aplicar�n han probado durante toda la historia, ser la causa real de la miseria y de la esclavitud.
�Es para el 2000 el movimiento antiglobalizaci�n-ecol�gico-indigenista lo que para los �70 fue el movimiento autogestionario de �Mayo del �68�? Es presumible que este nuevo y macabro �ideal� inspire movimientos radicales y terroristas como el movimiento franc�s inspir� el terrorismo en la d�cada de los �70. Fracasadas todas las experiencias de las izquierdas en el mundo � fiel cumplimiento de las maternas advertencias de Nuestra Se�ora en F�tima � ahora se intenta movilizar a toda la masa hipnotizada con los mismos � pero profundizados � esl�ganes. De cumplirse el sue�o de Castro, Tirofijo, Chavez, Humala, Lula, Kirchner y el nuevo �Che� de Bolivia, la impunidad ser� la nota del d�a y la miseria hundir� a Latinoam�rica irremediablemente.
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� BASILICA SANTA MAR�A LA MAYOR O DE NUESTRA SE�ORA DE LAS NUEVES O DEL PESEBRE | Roma, Italia
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EL 5 DE AGOSTO CELEBRA LA IGLESIA LA FIESTA DE NUESTRA SE�ORA DE LAS NIEVES. En el siglo IV, siendo Papa Su Santidad Liborio, hab�a en Roma un matrimonio muy piadoso y rico, que no ten�a herederos, por cuyo motivo, acordaron instituir como su universal heredera a la Sant�sima Virgen, a quien rogaban en sus oraciones que los inspirara en la forma en que invertir�an su fortuna.
Una noche, ambos c�nyuges tuvieron una misma visi�n, seg�n la cual la Virgen los conduc�a a que edificaran una iglesia en el Esquilino, en cuya cima encontrar�an trazado el plano en la nieve.
El matrimonio fue a poner en conocimiento de Su santidad, la revelaci�n que hab�an tenido en la noche y supieron que tambi�n el Santo Padre hab�a tenido la misma revelaci�n.
Su Santidad, acompa�ado del clero, de los esposos y de una muchedumbre de fieles, subieron al Esquilino, y a pesar de ser pleno verano, encontraron la cumbre cubierta de nieve y dibujado el plano de la iglesia.
Este templo se denomin� primeramente Bas�lica de Liborio, despu�s Iglesia de Santa Mar�a de las Nieves. Actualmente es Santa Mar�a la Mayor, porue es el mayor de los templos dedicados a Mar�a en Roma.
En ese templo se venera el Santo Pesebre, donde naci� Jes�s en Bel�n.Tambi�n hay en ella una imagen de Mar�a, esculpida en Cedro y que se cree es obra de San Lucas.
Entre los grandes milagros que se han realizado en este Santuario, citaremos el siguiente: en el a�o 653, el Emperador Constante mand� al exarta de Ravena a asesinar al Sumo Pont�fice Mart�n, incansable perseguidor de la herej�a.
Entr� el asesino a la iglesia de Santa Mar�a la Mayor, en el momento en que Su Santidad estaba celebrando la Santa Misa en ella. En cuanto puso los pies en el templo, qued� ciego...
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� �Por qu� PERMITE DIOS LAS TENTACIONES? | Ascesis
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LAS TENTACIONES PUEDEN VENIR DE NOSOTROS MISMOS O DEL DEMONIO, o de ambas cosas a la vez. Las que nacen de nuestra propia malicia proceden del desorden de nuestros sentidos, de nuestras pasiones desarregladas, de nuestras malas costumbres o del temperamento o disposici�n de nuestro cuerpo. Los demonios, que conocen nuestra flaqueza, se aprovechan de ella para combatirnos, atacando los puntos flacos de nuestros sentidos y pasiones, y obtener as� el consentimiento de nuestra voluntad. Pero si encuentran, como encontraron en los Santos, un cuerpo mortificado y sujeto al esp�ritu, pasiones dominadas por la penitencia, una imaginaci�n sujeta por el freno del recogimiento y una voluntad firme en el bien por la pr�ctica de las virtudes, se ven forzados a combatir solos, faltos del auxilio que en otro caso encontrar�an en nosotros mismos.
Considera dem�s que el demonio nos combate de tres maneras, a saber: induci�ndonos al mal por medio de objetos exteriores que presenta a nuestros sentidos, excitando violentamente nuestras pasiones o atacando directamente a nuestra imaginaci�n por medio de horribles pensamientos que el esp�ritu humano es incapaz de producir por s� solo. Esto es lo que se llama esp�ritu de blasfemia, de fornicaci�n, de odio, de lo que pedimos ser librados en las oraciones p�blicas de la Iglesia, y son terribles tentaciones con las que, por lo general, s�lo Dios permite que sean probadas las personas de gran virtud y santidad.
�Por qu� Dios Nuestro Se�or, que es tan buen Padre, permite las tentaciones? Para probar nuestra virtud y darnos ocasi�n de merecer, para purificar a las almas de sus secretas aficiones, castigar de ese modo las infidelidades cometidas en su servicio y obligarnos a acudir a �l, dici�ndole, como los Ap�stoles en el d�a de la tormenta: Se�or, salvadnos, que perecemos.
Meditemos y examinemos si esos son los frutos que hemos sacado hasta ahora de las tentaciones, y si no ha sido as�, procuremos que lo sea en lo porvenir, pues esa es la voluntad de Dios.
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