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SURGITE - Gacetilla Semanal de Revista Cristiandad.org   SURGITE - Gacetilla Semanal de Revista Cristiandad.org

+ Ejus in obitu nro praesentia muniamus

  Edici�n N�mero 5 - A�o I

Sante Michael Archangele, defende nos in proelio; contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium. Imperet illi Deus;supplices deprecamur: tuque, Princeps militiae coelestis, Satanam aliosque spiritus malignos, qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo, divina virtute in infernum detrude. Amen.  GACETA  

  SEMANAL

Martes, 9 de Septiembre de 2003 | Todas las semanas, los d�as martes, Revista Cristiandad.org prepara para usted una cuidadosa selecci�n de material de formaci�n general,

pensado en forma de contenidos breves y de sana doctrina. Surgite! y Revista Cristiandad.org son publicaciones fieles al magisterio tradicional de la Iglesia.

 

 

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CONTENIDO DE ESTA EDICI�N

 

 

Nota de la editora

� Creer en Dios y vivir en Su Presencia

 

Milagro de la semana

� El Manantial de la Cartuja

 

Diccionario cat�lico

� Adjuraci�n

 

Santo de la semana

� San Nicol�s de Tolentino

 

Cr�tica de Arte

� La fiesta de Babette

 

Advocaci�n Mariana

� Nuestra Se�ora de Lavang

 

Herej�a explicada

� El Molinosismo

 

Santos desconocidos

� Santa Helena de Cavalcanti

 

Conocer para opinar

� Poligamia y Cristianismo

 

Calendario devocional

� Letan�a de la Santa Cruz

 

Palabra de Santo

� La caridad nos hace perfectos

  

Origen de una Orden

� La Orden Benedictina

 

Breves de actualidad

� Triste a�o para Latinoam�rica

  

Santuarios

� Nuestra Se�ora de la Cabeza

 

Meditaci�n sugerida

 

Gacetillas anteriores
� N�mero 1: Martes 12/08/2003

� N�mero 2: Martes 19/08/2003

� N�mero 3: Martes 26/08/2003

� N�mero 4: Martes 02/09/2003

� N�mero 5: Martes 09/09/2003


� Copyright 2003 por Revista Cristiandad.org. Todos los derechos reservados. Se autoriza la reproducci�n total o parcial de los contenidos de este bolet�n solicit�ndolo por e-mail y citando la fuente.

 

 

 
   

 

 

CON NOTAS AMPLIAS Y DESARROLLADAS FUE RESPONDIDA nuestra editorial anterior. Al parecer, para ciertos sectores intra y extra eclesiales, la proclamaci�n de la necesidad de acrecentar la formaci�n espiritual y el �nfasis en la vida sobrenatural, sobretodo la familiar convivencia con los santos, los �ngeles y Mar�a Sant�sima, es materia de esc�ndalo.


No es tiempo ni espacio para polemizar, pero vale siempre una reflexi�n: si acaso los Evangelistas y los santos hicieron ese �nfasis que hoy se contrar�a por considerar que se opone a la "liberaci�n integral del hombre", entonces se afirma impl�citamente que err� la Iglesia por dos mil a�os y desde sus mismos comienzos. Luego, se contradice el Credo al afirmar que se cree en la Iglesia "Una, Santa, Cat�lica y Apost�lica", porque no ser�a santa, y pens�ndolo bien, tampoco apost�lica.
 

La Edad Media, que hizo brotar santos en cantidades impensables para la sociedad moderna, se caracterizaba precisamente por esa familiaridad con los santos. Se ten�a un santo para proteger o auxiliar cada actividad humana, elevando el pensamiento y la mirada por sobre esa realidad inmediata y material para ponerla en las perfecciones de santidad que ese santo demostr� en tal oficio. A tal santo se deseaba ardientemente imitar. Cada acci�n del hombre "requer�a" la compa��a y la venia de los santos y de los �ngeles de modo tal que el pecado quedaba como manifiesta rebeli�n contra los mandatos divinos y como un apartamiento de la convivencia del Cielo ya desde la tierra. No se contaba con el apoyo y el favor del Cielo en cualquier caso y ocasi�n. Por el contrario, se comprend�a la ira divina en tanto que se ofend�a su Justicia. De modo contrario, se gozaba del favor del Cielo para las obras que tend�an hacia el mismo Cielo.
 

El �nfasis en los milagros - contra lo que se nos acusa - tiene un fin apolog�tico. S�lo en la Iglesia se obran verdaderos y aut�nticos milagros. �stos, a su vez, no s�lo consuelan a los hombres en cuanto intervenci�n inmediata, sino que por sobretodo confirman el favor de Dios para con Su Iglesia. Los prodigios de los demonios fuera de la Iglesia imitan estos milagros, pero siempre delatan su falla y veneno al acercarles la Luz de la Verdad.
En tanto podamos seguir sirviendo a la Iglesia desde nuestra publicaci�n, continuaremos haciendo �nfasis en los santos, en los milagros y en la vida sobrenatural. Proclamaremos las verdades del Infierno, el Cielo y el Purgatorio. Recordaremos el Juicio postrero y la necesidad y auxilio de los sacramentos. Lucharemos la batalla de San Pablo: "Quia non est nobis conluctatio adversus carnem et sanguinem sed adversus principes et potestates adversus mundi rectores tenebrarum harum contra spiritalia nequitiae in caelestibus" (Eph. 6,12), "Que no es nuestra lucha contra la sangre y la carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los esp�ritus malos de los aires". No seremos nosotros quienes despreciemos aquellos medios que Nuestro Se�or instituy� para nuestra formaci�n, protecci�n y relaci�n hacia el Cielo.
 

Defender el acento en la sobrenaturalidad, recalcar la visi�n del Cielo, promover la ense�anza de la religi�n y el respeto a los mandamientos no nos hace "dogm�ticos" (aunque recibir�amos a mucha honra el t�tulo si declarase nuestra fidelidad irrestricta a los Dogmas de la Iglesia) ni mucho menos "opios del pueblo". Esto ser�a pensar que la Iglesia tiene su raz�n de ser en motivaciones pol�ticas o econ�micas, en lugar del prop�sito divino de la salvaci�n de las almas. Por el contrario, entonces, ese acento nos hace cat�licos, apost�licos y romanos, con fidelidad a dos mil a�os de Magisterio y santidad.


Nos encomendamos en sus oraciones y les ofrecemos las nuestras y el recuerdo en la Santa Misa.


Fraternamente en Jes�s y en Mar�a
 

 

Cynthia Caden
Editora General | Revista Cristiandad.org
e-mail:

 

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� EL MANANTIAL DE LA CARTUJA | San Hugo de Grenoble y San Bruno
   
   

En el mes de junio del a�o 1084, unos d�as antes de la fiesta de San Juan Bautista, San Hugo, obispo de Grenoble, conduc�a a San Bruno y sus compa�eros al desierto paraje de la cartuja. Miraron por �ltima vez los valles que dejaban atr�s y se adentraron en la soledad del lugar, buscando el sitio apropiado para establecerse.

Tras cuatro horas de marcha llegaron a un lugar completamente desolado, donde no hab�a ni agua. Entonces San Hugo golpe� un pe�asco con su bast�n e inmediatamente brot� una fuente de la roca, que fue conocida como la fuente de San Bruno. All� construyeron unas celdas a modo de chozas; la de San Bruno estaba situada sobre la fuente milagrosa.

San Bruno vivi� entre los a�os 1035 y 1101. Es el fundador de la Orden de los Cartujos.

San Hugo de Grenoble, Obispo, vivi� entre los a�os 1053 y 1132. Entreg� a San Bruno el terreno para su fundaci�n.

 

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� ADJURACI�N | Definici�n
   
   

Si se toma propiamente, es un acto de la Religi�n; porque por ella se da honor a Dios, vali�ndonos de su nombre para pedir o mandar lo que deseamos se haga. Se distingue del Juramento; porque en �ste nos valemos del nombre de Dios para confirmar la verdad, mas en la adjuraci�n usamos de �l como objeto de amor o de temor. Tambi�n se distingue de la oraci�n, porque en esta nada se manda, y en la adjuraci�n puede mandarse en nombre de Dios. No se da especial precepto de adjurar, aunque en los Ministros de la Iglesia puede haberlo por raz�n de su oficio, especialmente en orden a conjurar los demonios.

La adjuraci�n se divide en deprecativa, e imperativa; en privada, y solemne; en propia, e impropia. Deprecativa es cuando pedimos a Dios alguna cosa por su misericordia, o por los m�ritos de Jesucristo, de Mar�a Sant�sima o de los Santos. Imperativa es cuando se manda a los inferiores en el nombre de Dios. Solemne es la que se hace en la forma prescripta por la Iglesia, y por los Ministros que est�n capacitados para ello. La privada es la que cualquiera puede hacer por s� mismo. Propia es en la que se invoca a Dios, o los Santos, en cuanto en ellos resplandece Dios. Impropia es; en la que se invocan los Santos seg�n su propia y peculiar excelencia. Aquella es acto de latr�a, y �sta de hiperdul�a o dul�a.

Se hace uso de la adjuraci�n para que sean l�citas las mismas condiciones que el juramento, por ser cierta especie de �l.

Se puede aplicar a las criaturas racionales, porque solo ellas pueden percibir la adjuraci�n. En cambio, las nubes, tempestades, y animales irracionales s�lo pueden ser indirectamente adjurados, dirigiendo la adjuraci�n directamente a los demonios, que por su medio intentan nuestro da�o.

Finalmente, con adjuraci�n privada cualquiera puede adjurar, mas con la solemne s�lo los Ministros de la Iglesia ordenados y destinados para ello. Tales son los exorcistas, que en su ordenaci�n reciben la potestad para conjurar a los demonios y tempestades. Esta potestad de orden es en todos igual, as� como lo es la potestad de consagrar en los Presb�teros; pues no depende de los m�ritos del que la confiere, o de aquel a quien se confiere, sino de la virtud divina.

 

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� San NICOL�S DE TOLENTINO | 10 de septiembre
   
   

Naci� en 1235 en la aldea de San Angelo en Marca de Ancona, siendo el primog�nito de la familia.
Siendo ni�o se une a los eremitas agustinos. Fue ordenado sacerdote.


Vive la caridad para con los pobres intensamente, visita enfermos, consuela afligidos, reconcilia a los discordes, libra a los cautivos.

 

Estando de visita en Tolentino, fue a la capilla, donde oy� una voz que le dec�a que en esa ciudad perseverar�a. En esa circunstancia hist�rica la ciudad estaba enfrentada por luchas entre dos partidos: los guelfos y los gibelinos. San Nicol�s comenz� a predicar y a hacer milagros, y logr� que la ciudad de Tolentino recuperara la paz.


Tras 30 a�os de vida religiosa, mor�a el 10 de septiembre de 1305. Sobre su tumba se erigi� una bas�lica donde se siguieron realizando milagros.


Fue canonizado en 1446. Es Patrono de las benditas almas del Purgatorio, de los beb�s, de los animales, de los moribundos, de los marineros y de animales enfermos.

Oraci�n: �Oh glorioso Taumaturgo y Protector de las almas del purgatorio, San Nicol�s de Tolentino! Con todo el afecto de mi alma te ruego que interpongas tu poderosa intercesi�n en favor de esas almas benditas, consiguiendo de la divina clemencia la condonaci�n de todos sus delitos y sus penas, para que saliendo de aquella tenebrosa c�rcel de dolores, vayan a gozar en el cielo de la visi�n beat�fica de Dios. Y a mi, tu devoto siervo, alc�nzame, �oh gran santo!, la m�s viva compasi�n y la m�s ardiente caridad hacia aquellas almas queridas. Am�n

 

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� LA FIESTA DE BABETTE | "Babettes Gaestebud", Dinamarca, 1987 - 102 min.
   
   

POCAS VECES SE RETRAT� MEJOR LA DIFERENCIA de psicolog�a entre el catolicismo y el protestantismo que en esta pel�cula inolvidable. La producci�n de Gabriel Axel - ganadora del Oscar a la "Mejor pel�cula en idioma extranjero" - goza de esa rara peculiaridad de combinar la excelencia est�tica con la calidad narrativa.

Huyendo del Terror de la Comuna de Par�s de 1871, una refugiada francesa llega a las fr�as costas de la Dinamarca del siglo XIX. All� pide refugio en un inh�spito pueblecito costero, formado de familias resecadas por el protestantismo luterano. La buena mujer se ofrece humildemente como ama de llaves y cocinera en la casa de un pastor protestante, fallecido, que dejara la vivienda a sus dos hijas, ya ancianas.

El juego de matices y el choque de mentalidades van dando sabor al contrastar dos mentalidades y dos concepciones opuestas sobre la vida y la Creaci�n.

Al cumplirse el 100� aniversario del difunto padre, las hijas deciden organizar una cena, pero confiesan desconfiar enormemente de las disposiciones que dicta la criada cat�lica, que ha recibido un premio y decide con una conmovedora generosidad traer algo de alegr�a a sus benefactoras. Este agasajo, bellamente narrado, cambiar� para siempre la vida de las hermanas y de todo el villorrio del sur de Jutlandia.

M�s all� de las bondades art�sticas, la producci�n que recomendamos esta semana sirve para remarcar un punto raramente destacado por los formadores espirituales y apologetas cat�licos. Es la �ntima relaci�n entre el efervecer de la vida con la uni�n con Dios. S�lo y exclusivamente dentro de la cultura cat�lica florece la vida en todas sus dimensiones, de forma recta y pr�spera.

Y aplicada esta consecuencia natural al respeto de los mandamientos, captamos la esencia de las culturas. Los pa�ses fieles a su fundamento cat�lico produjeron, en materia de cocina y arte, numerosos y abundantes buenos frutos. En los pa�ses protestantes por el contrario, la belleza y el gusto han sido erradicados. He aqu� el contraste que narra bellamente el film que presentamos, y que si bien tiene un ritmo algo m�s lento del habitual de Hollywood, es altamente recomendable para toda la familia, aunque sobretodo podr�n disfrutarlo los adultos que pueden discernir la sutilidad y dulzura de esta historia.

 

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� nuestra se�ora de LAVANG | Protectora celestial de un pueblo perseguido
   
   

La primera aparici�n de la Se�ora de Lavang se vi� en 1798, cuando empez� la persecuci�n de los vietnamitas cat�licos. Muchos cat�licos del pueblo cercano de Quang Tri se refugiaban en el bosque de Lavang, sufriendo las inclemencias del tiempo, las bestias salvajes, enfermedades de la selva y hambre. A la noche, muchas veces se reun�an en peque�os grupos para decir el rosario y rezar. Sin esperarlo, una noche fueron visitados; por la aparici�n de una dama bell�sima en una capa larga, teniendo a un ni�o en sus brazos, con dos �ngeles a su lado. La gente la reconoci� como Nuestra Madre Bendita. Ella los consol� y les dijo que hirvieran las hojas de los �rboles cercanos y las usaran como medicina. Tambi�n les dijo que desde ese d�a en adelante, todas las personas que rezaran en ese lugar se les escuchar�an y contestar�an los rezos. Esto pas� en la parte de c�sped, cerca del gran �rbol viejo de "banyan", donde los refugiados rezaban. Todos los presentes testimoniaron el milagro.

Despu�s de la primera aparici�n, la Madre Bendita continu� apareci�ndose para la gente en el mismo lugar por casi 100 a�os de persecuci�n religiosa. Entre muchos de los grupos de Vietnamitas Cat�licos; que fueron quemados vivos debido a su fe, hab�a un grupo de 30 personas que fueron secuestrados; despu�s de salir de su escondite en el bosque de Lavang. A su pedido, fueron llevados a la capillita de Lavang donde fueron sacrificados.
Desde la primera aparici�n de Nuestra Se�ora de Lavang, la gente que all� se refugiaba, construyeron una capilla peque�a y desolada en su honor. Durante los a�os siguientes, su nombre fue derramado entre las gentes de la regi�n hacia otros lugares. Aunque el lugar era aislado entre las altas monta�as, la gente encontraba la forma de penetrar la selva peligrosa, para rezarle a la Se�ora de Lavang. Gradualmente, los peregrinos que ven�an con hachas, lanzas, bastones y tambores para asustar a las bestias salvajes, fueron reemplazados por peregrinos con banderas, flores y rosarios. La peregrinaci�n continuaba cada a�o, aunque la campa�a de persecuci�n continuaba.

Despu�s de que la persecuci�n oficialmente termin�, el Obispo Gaspar orden� la construcci�n de una iglesia en honor a la Se�ora de Lavang. Debido al lugar precario y a la falta de fondos, la iglesia tard� 15 a�os en completarse. Fue inaugurada por el Obispo Gaspar en una solemne ceremonia, en la que 12,000 personas participaron, y dur� desde el 6 al 8 de Agosto de 1901. El Obispo proclam� la Se�ora de Lavang como protectora de los Cat�licos. En 1928, se construy� una iglesia mas grande para acomodar el aumento en el n�mero de peregrinos. Esta iglesia fue destruida en 1972 durante la guerra con Vietnam.

La historia de la Se�ora de Lavang contin�a ganando significado, mientras mas promesas son hechas realidad. En Abril de 1961, el Consejo Vietnamita de Obispos seleccion� la iglesia sagrada de Lavang como Centro Sagrado Nacional Mariano. En Agosto de 1962, el Papa Juan XXIII elev� la iglesia de Lavang a Bas�lica de Lavang. El 19 de Junio de 1988, el Papa Juan Pablo II en una ceremonia, canoniz� a 117 m�rtires vietnamitas, y p�blica y repetidamente reconoci� la importancia y significado de la Se�ora de Lavang, y expres� el deseo de reconstruir 1a Basilica de Lavang para conmemorar el 200 aniversario de la primera aparici�n de la Se�ora de Lavang en Agosto de 1998.

 

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� MoLINOSISmo | Siglo XVII

   
   

Forma de quietismo sustentada en la doctrina her�tica de Miguel de Molinos, sacerdote espa�ol que vivi� en el siglo XVII. El Molinosismo, condenado por Inocencio XI en 1688, proclamaba que el hombre debe aniquilar todas sus potencias y abandonarse, como un cuerpo sin alma, en manos de Dios; obrar activamente era ofenderle porque Dios quiere ser el �nico agente. Rechazaba el sacramento de la penitencia y los actos de adoraci�n.

 

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� Santa Helena de Cavalcanti (O DE UDINE) | Virgen
   
   

Naci� en Udine, Italia. Se cas� a los 15 a�os con un caballero llamado Antonio de Cavalcanti, con quien vivi� felizmente por 25 a�os, y fue madre de varios hijos. Despu�s enviud�.


Se hizo agustina terciaria, y es reconocida por su caridad y austeridad. Tom� un voto de silencio que le permit�a hablar solo en la noche de Navidad. Tuvo una continua lucha contra la tentaci�n del mundo, y era dada a los trances ext�ticos. Ten�a el don de curaci�n. Pas� sus �ltimos tres a�os postrada, y utilizaba piedras y paja en lugar de una cama.


Falleci� el 23 de abril de 1458 de causas naturales. S.S. P�o IX confirm� su culto en el a�o 1848. Su festividad se celebra el 23 de abril.
 

Es Patrona de las viudas y Protectora contra las tentaciones.

V: Santa Helena de Cavalcanti
R: Ruega por nosotros.

Ave Mar�a

 

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� POLIGAMIA Y CRISTIANISMO | De los Archivos de Revista Cristiandad.org
   
   

EN TIEMPOS DEL NACIMIENTO DE LA CRISTIANDAD, cerca del 70% de la humanidad practicaba la poligamia. El divorcio era mucho m�s extensivo a�n. La situaci�n de la mujer y de los hijos era humillante. La noticia evang�lica corr�a por boca de pocos valientes que enfrentaban todos los usos y costumbres sociales. La idea de la monogamia elevada a grado sacramental chocaba con el gusto, las pasiones y la conveniencia de las gentes de la �poca.


La Iglesia luch� con valent�a contra las pr�cticas aberrantes contrarias a la familia y a la dignidad. Desde su nacimiento y hasta hoy, el cristianismo innov� en la visi�n del mundo. Introdujo el concepto de persona y sacramentaliz� la uni�n conyugal ante la mirada at�nita e inc�moda del mundo de entonces. Con el triunfo de la Iglesia la familia se robusteci� y dio base al surgimiento de la civilizaci�n cristiana. Reci�n sobre esta base el hombre pudo prosperar y perfeccionarse aut�nticamente.


Los intentos neo-paganos de despenalizar el adulterio y de suponer la animalidad irracional de las personas para poder justificar que son incapaces de suscribir compromisos de por vida y con independencia de sus sentimientos mutables, no es m�s que un ominoso retroceso en la historia, y no un avance de la modernidad.


Contrariamente a lo que se pretende hacer creer, lo moderno es la postura de la Iglesia, con la indisolubiidad del matrimonio y el respeto de la vida. Lo oscurantista y retr�grado es defender el divorcio, el aborto y el adulterio, aberraciones escandalosas propias de b�rbaros incivilizados y demon�latras.

 

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� LETAN�A DE LA SANTA CRUZ  | 14 de septiembre, Exaltaci�n de la Santa Cruz
   
   

La cruz es la esperanza de los cristianos, Gracias te damos, Padre celestial, por la Santa Cruz.
la cruz es la resurrecci�n de los muertos, (repetir, Gracias te damos...)
la cruz es camino de los extraviados,
la cruz es la salvaci�n de los perdidos,
la cruz es la muleta de los cojos,
la cruz es la gu�a de los ciegos,
la cruz es la fuerza de los d�biles,
la cruz es el remedio de los enfermos,
la cruz es el fin de los sacerdotes
la cruz es la esperanza de los desesperados,
la cruz es la libertad de los esclavos,
la cruz es el poder de los reyes,
la cruz es el agua de las semillas,
la cruz es el consuelo de los sufrientes,
la cruz es la fuente de aqu�llos que buscan agua,
la cruz es la ropa de los desnudos.

 

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� LA CARIDAD NOS HACE PERFECTOS | San Clemente I, Papa
   
   

"La caridad nos une a Dios. No hay nada malo en la caridad, nada arrogante. La caridad no conoce cismas, no se rebela, hace todas las cosas en concordia. En la caridad todos los elegidos de Dios han sido hechos perfectos".

San Clemente I fue el cuarto Papa de la Iglesia. Fue martirizado en el a�o 101, durante las persecuciones de Trajano. Es Patrono de remeros, marmoleros y marineros y Protector de los ni�os enfermos. Su festividad se celebra el 23 de noviembre.

 

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� LA ORDEN BENEDICTINA | Fundada por San Benito de Nursia, a�o 529
   
   

San Benito fue un joven romano que generosamente sigui� la llamada de Dios a vivir en la soledad con �l. Despu�s de un modesto ensayo mon�stico efectuado en Subiaco, al norte de Roma, hacia el a�o 529, en que se inicia en la vida erem�tica, se establece en Montecasino (N�poles). Este monasterio se convertir�a en la casa matriz Benedictina, y aunque varias veces en la historia haya sido arrasada y destruida, siempre ha renacido m�s poderoso de sus cenizas. En �l fue donde San Benito escribi� su Regla.

Esta regla que dio a sus monjes vino a convertirse en el marco referencial de la vida mon�stica occidental.

A las tradiciones del monaquismo antiguo uni� nuevas normas disciplinares; lo m�s caracter�stico de la orden benedictina fue la importancia concedida al trabajo manual, equiparable a la oraci�n como instrumento para alcanzar la santificaci�n personal.

San Benito dividi� el tiempo entre los siete oficios divinos y la obligaci�n de desarrollar un trabajo, f�sico o intelectual, durante varias horas al d�a, adoptando la m�xima de �ora et labora�: "reza y trabaja".

Los monasterios deb�an ser aut�nomos en la cobertura de sus necesidades, convirti�ndose as� en factor�as de los art�culos de consumo derivados del ejercicio de la agricultura, la ganader�a y viticultura.

Construidos en el campo, los monasterios se convirtieron en centros de evangelizaci�n, en granjas altamente productivas y en los centros culturales de la �poca.

Cuando llegaron los tiempos de crisis, durante el siglo X, los monasterios fueron el refugio de salvaci�n de la vida feudal. Adem�s los monasterios ten�an el cometido de atender las necesidades espirituales y culturales, como ya dijimos, de los monjes y feligreses.

La ense�anza fue una de las tareas m�s importantes desempe�ada por los monjes benedictinos. Por ello los monasterios se convirtieron en centros de cultura donde se estudiaba y conservaba la historia y la literatura antiguas, se redactaban cr�nicas y se copiaban textos.

Las bibliotecas de los monasterios recogieron los pocos manuscritos que quedaban de la cultura romana, los cuales fueron copiados detallada y minuciosamente por los monjes en los �scriptoria�.

La Regla de San Benito de Nursia se difundi� por toda Europa, sobre todo despu�s de que, gracias a la protecci�n de San Gregorio Magno y de Carlomagno, se declarar� obligatoria dicha regla benedictina en todos los monasterios del reino franco.

San Benito y su hijos han tenido una gran influencia en la historia, ya que contribuyeron a salvar la cultura grecorromana y a transformar la faz de Europa, tanto en el aspecto religioso como en el cultural, arquitect�nico y agr�cola. Por todo ello, el Papa Pablo VI le otorg� a San Benito el nombramiento de Patrono de Europa en 1964.

La Familia mon�stica benedictina fue el tronco espiritual que a trav�s de los siglos se extendi� en diversas ramas, entre las que �sta y es una de las principales la rama Cisterciense (v�nculo) ya que tambi�n fue origen y art�fice del espl�ndido renacimiento cultural que recorr�a Europa en el medioevo.

 

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� TRISTE A�O PARA LATINOAM�RICA | Panorama regional
   
   

CON TODA PROBABILIDAD PODREMOS DECLARAR al 2003 como "annus horribilis" para Latinoam�rica. El aumento de la violencia y de la delincuencia junto con medidas econ�micas desastrosas acumulan oscuros nubarrones sobre los horizontes americanos. Desde el M�xico de Fox a la Argentina de Kirchner, los pron�sticos son desalentadores.


La ruina argentina agravada por los intentos de tiran�a legal de N�stor Kirchner con el apoyo de Castro, Lula y Ch�vez sienta el peor de los antecedentes en la zona. Castro, a su vez, es recibido con aplausos y abrazos de sus c�mplices continentales, entre los que se pasea impune y vestido de dem�crata. Ch�vez (Venezuela) y Guti�rrez (Ecuador), por su parte, cohersionan la libertad y amenazan con imponer sus tr�gicos planes a la fuerza.


El caos brasile�o sin duda resulta el paradigm�ticoo a no ser que por el contraste con la destrucci�n de la vecina argentina aparenta ser una simple pulmon�a fulminante. Desde un an�lisis sereno, la gesti�n de Lula pareciera estar concentrada no s�lo en hacer el mal sino tambi�n en impedir cualquier forma de bien o de progreso. Y con tintas mas suaves, se escriben las mismas consignas entre pares.


Chile, pese a la conducci�n gubernamental de la izquierda pol�tica moderada, ha logrado sostener las l�neas econ�micas de Pinochet, lo que le ha significado prosperidad material y le ha valido elogios de los organismos internacionales. Sin embargo ese exitismo material ha dormido a la sociedad respecto a temas mucho m�s importantes como son la defensa de la vida y de la familia, en las que el orden natural ha sufrido graves agresiones que m�s tarde o m�s temprano redundar�n en la ruina integral de la naci�n.


Guatemala tiembla ante la amenaza de R�os Montt en la presidencia junto con el vecino El Salvador que ve aparecer al sandinismo marxista reclamando el poder. M�xico no va mejor. Fox ha desilusionado a la ciudadan�a con una pol�tica tibia y concesiva a los enemigos de la naci�n. El centrismo y la continuaci�n de las pol�ticas de Canciller�a del PRI han conseguido agravar a�n m�s los escenarios futuros de la naci�n mexicana.


La tragedia cubana prolongada por d�cadas no tiene visos de salida. Para desesperaci�n del pueblo de la isla-prisi�n, los movimientos internacionales y las actuaciones de los grandes poderes mundiales no parecen estar interesados en instaurar la democracia y el respeto a los derechos humanos en la Isla. Por el contrario, ante los ojos at�nitos de una comunidad tan castigada y reprimida, el Verdugo cosecha aplausos, simpat�as y apoyo.


Por contraste destaca el caso colombiano. Con el mundo en contra gracias a las concertaciones de la prensa y de los organismos creadores de opini�n p�blica, Uribe ha declarado la guerra al terrorismo criminal y a su industria de drogas y secuestros. Fiel a su programa y a sus promesas, el amenazado presidente de Colombia contin�a su heroica lucha en defensa de la dignidad nacional y de los derechos de la ciudadan�a.


Quiera Dios inflamar el coraz�n de los l�deres americanos con una fidelidad a los rectos principios de la raz�n y de la moral, para sacar a sus naciones del abismo al que los devaneos socialistas y sus legislaciones anticristianas llevaron con seductores c�nticos populistas.

 

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� NUESTRA SE�ORA DE LA CABEZA | Ja�n, Espa�a
   
   

Un pastor de Colomera (Granada), llamado Juan Alonso Rivas, apacentaba su ganado, cabras y ovejas, en las alturas de Sierra Morena junto a la cumbre del Cabezo. Era cristiano sencillo y fervoroso, quiz� algo entrado en a�os y estaba aquejado de una anquilosis o paralizaci�n total en el brazo izquierdo.

Empezaron a llamar su atenci�n las luminarias que divisaba por las noches sobre el monte cercano a donde ten�a su hato y a las que se sumaba el ta�ido de una campana. Finalmente quiso salir de duda y en la noche del 11 al 12 de agosto del a�o 1.227 resolvi� llegar a la cumbre.

A su natural temor sucedi� una expresi�n de asombro y gozo, porque en el hueco formado por dos enormes bloques de granito, encontr� una imagen peque�a de la Virgen, ante cuya presencia se arrodill� el pastor y or� en voz alta entablando un di�logo con la Se�ora.

La Sant�sima Imagen le expres� su deseo de que all� se levantara un templo, envi�ndolo a la ciudad, para que anunciara el acontecimiento y mostrara a todos la recuperaci�n del movimiento en su brazo y de esta forma, dieran cr�dito a sus palabras. Baj� a la ciudad y anunci� el suceso que todos creyeron ante le testimonio evidente de su brazo curado.

Las obras de construcci�n del santuario comenzaron en 1287. En 1949 el entonces Obispo de Ja�n, D. Rafael Garc�a y Garc�a de Castro, declar� parroquia al Real Santuario de la Virgen de la Cabeza.

El siglo XX contempl� uno de los hechos de armas m�s significativos de su historia. En 1936 un grupo de espa�oles - soldados y civiles - se refugiaron en el Santuario a causa del ba�o de sangre con que los rojos quer�an ahogar a Espa�a. Comandados por el gallardo capit�n D. Santiago Cort�s Gonz�lez, durante ocho meses resistieron con hero�smo un cruento asedio. El balance de la escalada criminal de los republicanos - talibanes de la �poca - es tr�gico: m�s de cien muertos, la destrucci�n del sagrado recinto y la p�rdida de la preciosa imagen milagrosa de Nuestra Se�ora.

Restaurado el orden, se procedi� a reparar el sacrilegio y se mand� reconstruir e Santuario y reponer la bendita  imagen, talla fiel a la original. Los padres trinitarios agregaron un museo mariano, que contiene numerosos enseres que testimonian el culto nacional a Nuestra Se�ora de la Cabeza.

Entre sus ilustres visitantes figuran Da. Carmen Polo, esposa de entonces jefe de Estado D. Francisco Franco, que peregrinara para la recoronaci�n de la Sant�sima Virgen. Tambi�n figuran Sus Majestades Don Juan Carlos I y su se�ora esposa la Reina Da. Sof�a y el actual presidente de Espa�a, D. Jos� Mar�a Aznar, p�blico devoto de la sagrada imagen, que ha acudido reiteradas veces al Santuario desde que asumiera el mando de la Naci�n.

La fiesta de abril congrega una de las fiestas m�s bellas y piadosas de Espa�a. Desde todos los puntos del pa�s acuden m�s de 60 romer�as, acompa�ando la m�sica y exclamaciones de j�bilo con verdaderos monumentos florales. A pie y a caballo, los peregrinos festejan a su Se�ora con un afecto filial inalterable a trav�s de los siglos.

 

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� La Eucarist�a, compendio de las grandezas de la divinidad | La vida sacramental, prenda de salvaci�n
   
   

Considera c�mo este Sant�simo Sacramento es un dechado de las grandezas maravillosas de la divinidad que en �l est�n encerradas. Porque lo primero, aqu� est� la persona del Verbo divino, unida con su sacrat�sima humanidad, en quien, como dice San Pablo, mora la plenitud de la divinidad corporalmente. Y por consiguiente, est� en su compa��a la Sant�sima Trinidad, porque no es posible apartarse una persona de otra, por ser todas un mismo Dios. Y como Dios en todas partes es infinitamente activo, aqu� tambi�n ejerce su infinita actividad. Aqu� el Padre comunica al Hijo su substancia y vida; aqu� el Padre ama al Hijo, y el Hijo al Padre, y de este amor mutuo resulta el Esp�ritu Santo. As� en el Sant�simo Sacramento ejercita la Sant�sima Trinidad sus obras ad intra, y del mismo modo ejercitan las acciones que por apropiaci�n se atribuyen a cada una de las Personas divinas. Desde este Sacramento, como desde el cielo, el Padre crea, conserva y gobierna el mundo; desde este admirable Sacramento, el Verbo se ocupa especialmente en las obras de la gracia, purificando nuestras almas del pecado y preserv�ndolas tambi�n de toda falta, y el Esp�ritu Santo nos santifica, ilumin�ndonos, moviendo nuestras almas a la m�s alta virtud y, en fin, todos juntos nos santifican.


Y aunque todas las obras que en este Sacramento hace el Hijo a �l especialmente se atribuyan, son tambi�n de toda la Sant�sima Trinidad, con quien es una sola cosa por naturaleza. �Oh Trinidad beat�sima, �nico Dios verdadero! infinitas alabanzas os sean dadas por todas estas operaciones; hacedlas todas en m� y reinad en m� para siempre. Am�n.

 

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