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Edici�n N�mero 6 - A�o I |
GACETA SEMANAL |
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URGITE! |
"QUID DORMITIS? SURGITE, ET ORATE, NE INTRETIS IN TENTATIONEM" (LUC. XXII, 46) "�POR QU� DORM�S? LEVANT�OS Y ORAD, PARA QUE NO CAIG�IS EN TENTACI�N." |
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SUPLEMENTO SEMANAL PUBLICADO POR REVISTA CRISTIANDAD.ORG EDITADO Y REDACTADO EN CONFORMIDAD A LA DOCTRINA TRADICIONAL DE LA IGLESIA |
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Martes, 16 de Septiembre de 2003 | Todas las semanas, los d�as martes, Revista Cristiandad.org prepara para usted una cuidadosa selecci�n de material de formaci�n
general, pensado en forma de contenidos breves y de sana doctrina. Surgite! y Revista Cristiandad.org son publicaciones fieles al magisterio tradicional de la Iglesia.
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� CONTENIDO DE ESTA EDICI�N |
Santos desconocidos |
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Nota de la editora |
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� NOTA DE LA EDITORA | Fidelidad a costo de vida
LA CONOCIDA ADVERTENCIA DE PAUL CLAUDEL �vive como piensas so pena de, mas tarde o m�s temprano, terminar pensando como vives� conserva un valor m�s dram�tico que el que gozaba en su momento.
En una era que se quiere marcar por la �muerte de las ideolog�as� y el �fin de la historia�, cabe m�s que nunca alertar sobre el peligro de menospreciar los pilares de verdad, la vigencia de las ideas. Se proclama el pacifismo con sacrificio de la justicia. Se anuncia la tolerancia con renuncia a la verdad. Se impone la aceptaci�n a-cr�tica de cualquier forma de expresi�n rotulada como �arte�. Y as� por delante.
Por evitar conflictos, se opta por una tolerancia mal entendida, por un ecumenismo err�neo traicionamos a Cristo y a Su Iglesia. El mal arte debe ser combatido como debe serlo una ideolog�a pol�tica o una tendencia en la moda, porque si renunciamos a las consecuencias de nuestra fe, m�s tarde o m�s temprano ese error corromper� nuestra fe y la apostas�a � impl�cita o expl�cita � nos condenar� por la eternidad. Y ese cuidado m�nimo por nosotros y por Dios se lo debemos a las almas. A todas las almas.
Porque el valor de un alma es infinito, en tanto vale la Sangre Precios�sima de Nuestro Se�or Jesucristo. Que nuestros sacrificios, trabajos y desvelos sean para salvar tantas almas cuantas nos sean posibles, expulsando fuera toda tentaci�n de indiferencia por la salvaci�n del pr�jimo, por la verdad, la belleza o la justicia.
�sta nota marca a nuestras publicaciones y confiamos en que es la nota distintiva de los respectivos apostolados de nuestros lectores.
Nos encomendamos en sus oraciones y les ofrecemos las nuestras y la Santa Misa.
Cynthia Caden
Editora General | Revista Cristiandad.org
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CONTENIDOS DE ESTA EDICI�N
MILAGRO DE LA SEMANA
� VIAJE A LA VIDA ETERNA | San Hilario
SAN HILARIO TUVO QUE DEJAR A SU FAMILIA cuando accedi� al sacerdocio, pero siempre mantuvo v�nculos epistolares con ella. Cuando estuvo desterrado en Asia escribi� frecuentemente a su hija Abra exhort�ndola para que se consagrase al servicio de Dios. A pesar de su juventud, Abra sigui� los consejos de su padre y se consagr� a Dios, contrayendo esponsales m�sticos simbolizados por el velo y el anillo.
Tan fuerte fue el rapto m�stico que quiso convertirlo en realidad, para lo cual pidi� ayuda a su padre - pues conoc�a su celestial "influencia" - para que le concediese la gracia de morir. San Hilario, sobreponi�ndose a su dolor paterno, pero contento por la decisi�n de su hija, obtuvo de Dios que su �nica hija lograse r�pidamente el deseado tr�nsito junto a su divino esposo. Y la que fuera su esposa ante los hombres - que seg�n los santos c�nones se hab�a convertido en su hermana espiritual - le hizo la misma petici�n y recibi� el mismo favor que su hija Abra, efectuando juntas el viaje a la vida eterna.
DICCIONARIO CAT�LICO
� SEDES TITULARES | Definici�n
UNAS DOS MIL DI�CESIS CAT�LICAS Y ARCHIDI�CESIS antiguas cuyos t�tulos se dan ahora a esos obispos que no ocupan sedes residenciales, como por ejemplo, obispos auxiliares y coadjutores, vicarios apost�licos, y oficiales de la Curia Romana. La mayor�a de estas sedes est�n en Asia Menor, �frica del Norte, los Balcanes y Grecia.
Despu�s de que los Musulmanes destruyeron la Iglesia en esas tierras, las di�cesis extintas fueron llamadas di�cesis "en tierras de infieles". Pero en 1882, el Papa Le�n XIII cambi� el t�tulo a "sedes titulares".
SANTO DE LA SEMANA
� SAN NICOL�S DE CUPERTINO | 18 de septiembre
NACI� EN 1603, EN EL SENO DE UNA FAMILIA MUY POBRE, en el granero junto a la casa, puesto que su padre no hab�a podido pagar el alquiler de ese mes. Al poco tiempo de su nacimiento su padre falleci�, y su madre lo trat� con extrema dureza pues lo consideraba como una carga para ella.
Debido tal vez al trato que recibi�, siempre estaba distra�do y le consideraban torpe en sus quehaceres. Por ese motivo fue expulsado del convento de los capuchinos al que hab�a ingresado como hermano lego, por lo que tuvo que regresar a la miseria y desprecio de su hogar; sin embargo ante los ruegos de su madre a su hermano, que era fraile franciscano, San Jos� fue admitido como criado en el monasterio de Grottella. Entonces se produjo un cambio radical en su vida: desempe�� con notable destreza los deberes que se le encomendaban, y con su humildad, su dulzura, su amor por la mortificaci�n y la penitencia se gan� el afecto y respeto de todos, logrando ser admitido entre los religiosos del coro.
En 1628 fue ordenado sacerdote y pasaba horas entregado a los trabajos manuales dom�sticos y de rutina. Desde el momento de su ordenaci�n, la existencia de San Jos� fue una serie interrumpida de �xtasis, curaciones milagrosas y sucesos sobrenaturales que despertaron la envidia y la admiraci�n de muchas personas.
Por razones que se desconocen, el santo fue sacado de su comunidad y puesto a cargo de los capuchinos en calidad de fraile solitario en las colinas de Pietrarosa, donde deb�a vivir en estricta reclusi�n; sin embargo no dur� mucho tiempo su aislamiento, debido a que los peregrinos descubrieron su escondite y comenzaron a poblar el lugar. Fue trasladado a otro monasterio capuchino en Osimo, donde fue m�s estricta su reclusi�n. El 10 de agosto de 1663 se sinti� enfermo, falleciendo cinco semanas despu�s a la edad de sesenta a�os. Fue canonizado en 1767.
Es patrono de tripulantes a�reos, de viajeros a�reos, pilotos del avi�n, astronautas, aviadores, paracaidistas, de los estudiantes, y de los que hacen ex�menes.
Oraci�n: Oh Dios, que dispusisteis atraerlo todo a Vuestro Unig�nito Hijo, elevado sobre la tierra en la Cruz, concedednos qu�, por los m�ritos y ejemplos de Vuestro Ser�fico Confesor San Jos� de Cupertino, sobreponi�ndonos a todas las terrenas concupiscencias, merezcamos llegar a �l, que con Vos vive y reina por los siglos de los siglos. Am�n.
CR�TICA DE ARTE
� LAGAAN | �Lagaan: Once Upon a Time in India�, India, 2001 � 224 min.
APROBAMOS LO QUE SE DESAPRUEBA Y REPROBAMOS lo que la cr�tica aprueba de esta pel�cula. M�s all� de las dificultades que esta producci�n hind� presenta a los paladares occidentales, el principal problema que presenta ante la conciencia cristiana es el ligero trasfondo de lucha de clases y pensamiento anticolonialista que el gui�n propone al espectador.
La India de hoy difiere mucho de la ideolog�a socialista y miserabilista del Ghandi que odiaba la tecnolog�a y el progreso y que de haberle sido posible - seg�n sus propias palabras - habr�a arrasado con tel�grafos, ferrocarriles y la industria, hecho que fuera siempre ocultado por la prensa. En Bombay se producen m�s pel�culas por a�o que Hollywood. La pel�cula que recomendamos corresponde, precisamente, a una de las producciones que combinan lo m�s representativo de los g�neros occidentales con los esquemas art�sticos orientales.
En cada festival en que la pel�cula dirigida por Ashutosh Gowariker fue presentada recibi� premios y ovaciones del p�blico. Y es que la feliz mezcla de musical con epopeya entusiasma al ciudadano de a pie.
La historia en s� es trivial y estereotipada al trillado estilo �lucha de clases� y leyenda negra colonialista: los campesinos pobres sufren la codicia de los invasores ingleses ante la mirada impotente de un Raj� (Kulbhushan Kharbanda) desprovisto de poderes. El malvado capit�n ingl�s (Paul Blackthorne) se enfrenta al protagonista hind� (Aamir Khan) cuando los campesinos acuden a la autoridad para que ese a�o se les vuelva a eximir del impuesto (lagaan) - por la sequ�a que afecta sus plantaciones - que el ingl�s duplic� ante la negativa del Raj� a violar su religi�n.
Haciendo gala del mejor esp�ritu ingl�s, el capital del ej�rcito de Su Majestad Brit�nica desaf�a a Bhuvan (el h�roe) a un partido de cr�quet. Y el director logra hacer de ese hecho la trama �pica de toda la pel�cula, que adem�s mezcla una apasionada rivalidad amorosa entre la campesina enamorada de Bhuvan y la buena hermana del capit�n, que se enamora del h�roe y ayuda a los campesinos ense��ndoles a jugar el juego.
En resumen, �Lagaan� es una pel�cula recomendable para todo p�blico, hechas las prevenciones ideol�gicas de rigor. Salvando estas deficiencias, es un musical que representa una visi�n inocente e idealizada, que revive el honor, la alegr�a y la esperanza. Y �sta es una de las principales motivaciones para recomendarla: que la causa de las malas cr�ticas es todo lo bueno que tiene, en tanto que los elogios son el punto a recelar. Al parecer, para la �cr�tica de prensa� una pel�cula s�lo es �inteligente� si fomenta el odio clasista a modo de denuncia socialista.
Lagaan puede ser disfrutada por el puro placer est�tico, por la agradable combinaci�n de estilos y las agradables m�sicas y danzas, adem�s de brindarnos ese sabroso sabor oriental que nos aparta un poco de la habitual narrativa hollywoodense.
ADVOCACI�N MARIANA
� NUESTRA SE�ORA DE LIESSE O DE LA ALEGR�A �| Protectora del Buen Combate
EN EL A�O 1134, TRES CABALLEROS FRANCESES de la Orden de San Juan de Jerusal�n, salieron desde Le�n (Espa�a) para Tierra Santa y cayeron prisioneros de los musulmanes en Bersab�. Los condujeron al Cairo, donde el Jefe Sold�n procur� hacerlos abjurar de la fe. Pero como nada consiguiera ni con los castigos, procur� seducirlos por intermedio de su hija Ismeria, de una sin igual belleza.
Ella rehus� la villan�a, pero fuertemente amenazada por su padre, simul� hacerlo. Cuando lleg� al calabozo encontr� a los caballeros prisioneros, haciendo oraci�n, invocando a Mar�a. Ismeria se interes� por saber qui�n era esa Reina de los Cielos, invocada tan fervorosamente por los cristianos. Ellos se lo explicaron detalladamente. Entonces les pidi� le hicieran una imagen de Ella, para los cual les trajo un trozo de madera y cinceles, pero ninguno de ellos era capaz de dar una cincelada art�stica...
La hermosa carcelera les prometi� que si la complac�an ella se compromet�a a hacerse cristiana de coraz�n y de alma.
�Qu� hacer? No hab�a m�s que encomendarse a la Sant�sima Virgen...
Se quedaron profundamente dormidos... Al amanecer despertaron, y encontraron una hermosa imagen de Mar�a Sant�sima, tallada en ese trozo de madera... verla y caer en �xtasis, todo fue un mismo instante.
Cuando lleg� al calabozo Ismeria, encontr� la estancia profusamente iluminada y a los prisioneros de rodillas arrobados en la contemplaci�n de la sagrada imagen de Mar�a, milagrosamente tallada en aquella noche en esa prisi�n de los sarracenos.
Impresionada grandemente, Ismeria cumpli� la promesa, tocada por la gracia se hizo cristiana. Se entreg� por entero Cristo, confesando 'Soy cristiana, creo'.
La princesa mora y los prisioneros se postraron ante la imagen de Mar�a, que la denominaron Nuestra Se�ora de Liesse (de la alegr�a).
La bella musulmana se llev� consigo la hermosa imagen, decidida interiormente a pedirle a la Viren a libertad de los prisioneros.
Isemria orden� la libertad de los prisioneros y les hizo conducir a orillas del Nilo, para facilitar que pudieran embarcarse.
El cansancio los rindi� y se durmieron profundamente a orillas del r�o. Al despertar, tanto los cautivos como la princesa Ismeria no supieron donde estaban. Era un pa�s extra�o, y preguntaron a unos campesinos d�nde se encontraban.
�Qu� sorpresa! Estaban en Francia, cerca del castillo de sus propios feudos. Sus parientes los estaban esperando. �qui�n les habr�a avisado de su regreso?
Ya en el palacio, reintegrados en sus hogares, rindieron el merecido homenaje a la Virgen, su celestial libertadora, levantaron un templo en el sitio mismo que Ella indic� y que existi� hasta el siglo XV. Hoy es el magn�fico Santuario de Liesse, que eleva sus torres al cielo en acci�n de gracias al Se�or.
HEREJ�A EXPLICADA
� LOS ICONOCLASTAS | Siglo VIII
LA LUCHA HER�TICA CONTRA EL CULTO DE LAS IM�GENES tuvo en Oriente dos fases. La primera fue promovida, y con bastante violencia, por el emperador Le�n III el Is�urico, el a�o 725 con una serie de edictos que proscrib�an el culto y el uso de las im�genes de los santos y de los �ngeles, de Cristo y de la Virgen; acab� esta fase con la muerte del emperador Le�n IV, el a�o 780. A una fan�tica destrucci�n de todo un patrimonio art�stico y religioso, expresi�n viva de la piedad popular, sigui� una reacci�n no menos en�rgica por parte de San Germ�n, patriarca de Constantinopla - depuesto por el emperador el a�o 730 - y de San Juan Damasceno, los cuales, con sus escritos, no s�lo refutaron la acusaci�n de idolatr�a lanzada contra la Iglesia, sino que explicaron adem�s la legitimidad y la naturaleza del culto a las im�genes; otros obispos orientales y el Papa Gregorio III condenaron el iconoclastismo. A la lucha contra las im�genes, sigui� bien pronto la persecuci�n que cont� con no pocos m�rtires. Constantino V Copr�nimo (741-775) continu� la obra de su padre; lo mismo hizo Le�n IV (775-780), si bien este �ltimo estuvo mejor dispuesto a un restablecimiento de la paz, gracias a las instigaciones de su mujer Irene, la cual, una vez que se qued� viuda y emperatriz, convoc� de acuerdo con el Papa Adriano I y con el patriarca de Constantinopla, San Tarasio, el II Concilio de Nicea (VII ecum�nico), el a�o 787.
En este Concilio se defini� la legitimidad del culto a las im�genes y se conden� el error iconoclasta en estos t�rminos: "Decidimos restablecer, junto a la Cruz preciosa y viv�fica de Cristo, las santas y venerables im�genes: o sea, las im�genes de Nuestro Se�or Jesucristo, Dios y Salvador, la de Nuestra Se�ora Inmaculada, la santa Madre de Dios, la de los honorables �ngeles y de todos los p�os y santos personajes, puesto que m�s se pensar� en ellos a trav�s de las im�genes que los representan y m�s, aquellos que los contemplan, se sentir�n excitados al recuerdo y al deseo de imitarlos; decidimos rendirle un homenaje y adoraci�n de honor, no ese culto de latr�a que proviene y que compete s�lo a Dios, sino de honor, ese honor y veneraci�n que se presta a la Cruz preciosa, a los santos Evangelios y a los objetos sagrados; decidimos tambi�n encenderles incienso en su honor y encenderles velas, como era costumbre entre los antiguos cristianos. Puesto que el honor rendido a la imagen se traspasa al prototipo que representa y el que venera la imagen venera la persona que la imagen representa".
La segunda fase iconoclasta dur� acerca de 30 a�os, desde 815 al 842 y fue promovida por Le�n el Armenio (813-820) y continuada por Miguel el Balbuciente (820-821) y por Te�filo (829-842). Puso fin a esta fase la emperatriz Teodora, viuda de Te�filo, y as� el primer domingo de cuaresma del a�o 843 fue solemnemente celebrada en Santa Sof�a de Constantinopla la primera fiesta de las im�genes o fiesta de la Ortodoxia, que todav�a dura hoy en la Iglesia oriental.
SANTOS DESCONOCIDOS
� San ADALARDO | Abad
ERA NIETO DEL GLORIOSO CARLOS MARTEL; sobrino del Rey Pepino y primer sobrino de Carlomagno. Creci� en la corte real, y fue un consejero del Emperador Lu�s de Debonair.
Adalardo abandon� la vida cortesana en el a�o 773 para entrar al monasterio benedictino de Corbie, en Picard�a, donde era jardinero. Fue disc�pulo de San Alcuino. Tiempo m�s tarde se convirti� en abad. Era consejero de Carlomagno, capell�n y tutor del pr�ncipe Bernardo, quien luego fue Rey de N�poles. Adelardo fue exiliado a la Isla de H�ri (actual Noirmoutier) en el 817, tras ser acusado de colaborar en una revuelta de Bernardo contra el Emperador Lu�s de Debonair, el sucesor de Carlomagno.
Disfrutaba de la paz que le tra�a el aislamiento, cuando volvieron a llamarlo. Fund� el monasterio de Nueva Corbie en Sajonia. Muri� en su monasterio, tras una breve enfermedad, el 2 de enero del a�o 827. Se ha reportado que sus reliquias curaron sorderas, mutismos y par�lisis. Fueron trasladadas en el a�o 1026, cuando fue canonizado por S.S. Juan XIX.
Es Protector contra la fiebre y contra el tifus y Patrono de los jardineros. Su festividad se celebra el 2 de enero.
CONOCER PARA OPINAR
� PROYECTANDO INTOLERANCIA | De los Archivos de Revista Cristiandad.org
A LOS DELIRIOS QUE SUCEDIERON AL 11 DE SEPTIEMBRE de 2001, hay que sumar los ecos y secuelas. Las izquierdas pro-talibanes impusieron la absurda idea de que Occidente no ten�a derecho a reaccionar ante la amenaza terrorista. Toda reacci�n, toda prevenci�n s�lo acarrear�a represalias y muertes inocentes. Con esa l�gica, Estados Unidos nunca deber�a haber intervenido contra Hitler en una guerra que no afectaba directamente a los norteamericanos y por la cual los millares de soldados que murieron combatiendo por la libertad en Europa jam�s debieron dar sus vidas.
En el juego de manipular juicios y valores, los riesgos son catastr�ficos. Si el hombre es un ser racional, el s�lo hecho de alterar sus ideas significa modificar su conducta y sentimientos. Por eso las ideolog�as son de capital importancia. De aqu� que la Iglesia les preste tan grande atenci�n en sus consejos y condenas. Porque aunque no se relacionen en lo evidente y manifiesto con las �materias religiosas�, las consecuencias s� construyen o destrozan las bases de la vida religiosa.
Desde Washington , un corresponsal nos escribe impactado por los ribetes inauditos de intolerancia a ra�z de las amenazas internas y externas de fundamentalismo anti-norteamericano, que ser�an el sue�o delirante de las izquierdas m�s radicales.
La escena sucedi� en la Universidad de Berkley, en consonancia con millares de otras ceremonias del tenor a lo largo y ancho de Estados Unidos. Se conmemoraba el atentado criminal del 11 de septiembre de 2002 contra los Estados Unidos y se prohibi� el uso de la bandera norteamericana� �para no ofender a personas de otros pa�ses! Tambi�n se prohibi� el himno nacional porque resulta muy militarista escucharlo, e incluso se suprimi� el tradicional �God Bless Am�rica� - �Dios bendiga a Am�rica� � porque �Dios� es una palabra escandalosa y pol�ticamente incorrecta.
Si esta intolerancia en un centro educativo escandaliza al lector desprevenido, �c�mo no va a ser preocupante la proyecci�n de la misma a esferas religiosas? �Llegar� el d�a en que debamos suprimir el culto a los m�rtires para no incomodar a los verdugos o que se nos obligue a no dar se�ales externas de nuestra fe, o que se nos fuerce a retirar las im�genes de nuestros muros o hasta se nos presione a adorar falsos dioses?
La verdad es una y eterna. No cambia con el parecer de las personas, ni con las modas ni con las conveniencias. Las verdades aguadas, como el vino adulterado, no sirven. El amor de Dios llev� a los santos a dar ejemplos universales de caridad y celo por la salvaci�n de las almas, sin renunciar ni a la justicia ni a la misericordia. Dios nos libre de la dictadura totalitaria e intolerante de los "tolerantes".
CALENDARIO DEVOCIONAL
� ORACI�N AL GLORIOSO SAN MIGUEL ARC�NGEL | Comienza el 21 de septiembre
MODO DE HACER ESTA NOVENA: Puesto de rodillas, y si es posible ante alg�n altar o imagen de San Miguel Arc�ngel, elevando el coraz�n a Dios, que est� presente, haci�ndole una profunda reverencia espiritual y ofreciendo todas sus oraciones, palabras y pensamientos, a mayor gloria suya, honra de la Virgen Mar�a y reverencia a San Miguel Arc�ngel y de todos los �ngeles y santos del cielo, har� la se�al de la cruz; y habi�ndose santiguado, dir� de coraz�n: "Se�or m�o Jesucristo, etc."
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D�A PRIMERO |
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D�A CUARTO |
ORACI�N FINAL (para cada d�a)
�Oh soberano Arc�ngel! �Oh excelente pr�ncipe de la corte del cielo! �Qui�n no os ser� muy devoto desde hoy, si as� favorec�is a vuestros devotos? �Qui�n no os servir� con mucho cuidado, si de esta manera pagas los servicios que os hacen? Mas para que yo os ame, basta saber el amor que me tienes al que no puedo corresponder, con igual amor. Pero ya que con obras no puedo responder a tantas mercedes, recibe mis palabras y afectos. Gracias te doy, �oh excelso y sublime esp�ritu!, porque defendisteis la honra y gloria de mi Se�or Jesucristo y por todos los servicios que en toda la vida le hicisteis a �l y a su Sant�sima Madre.
Gracias os doy por el �ngel que has destinado para mi guarda y por los otros beneficios generales y particulares que por vos o por medio de vuestros �ngeles me has hecho, los cuales no conozco bastante en esta vida, ni los puedo dignamente agradecer y por eso pido y suplico al �ngel de mi guarda, que en mi nombre te los agradezca y juntamente los que has hecho a toda la naturaleza humana; y principalmente a la Santa Iglesia, de que yo soy miembro. Yo me gozo de todos los privilegios, gracias, prerrogativas, dignidades y dones naturales y sobrenaturales con que el Se�or te ha honrado y enriquecido y doy al Se�or eternas gracias por ellos, porque as� quiso exaltarte y hacerte su privado y favorecido entre todos los �ngeles.
Defi�ndeme, �oh valeros�simo capit�n de los ej�rcitos de Dios! Env�a en mi socorro vuestros soldados, para que me defiendan de los demonios y no me rindan a sus combates y tentaciones. Manda vuestros �ngeles que me gu�en para no andar errado; que me alumbren para que no camine ciego y que pongan sus manos para que no tropiecen mis pies en el camino peligroso, de esta vida. Asistid con vuestros �ngeles, a mi muerte y alcanzadme del Se�or contrici�n verdadera de mis culpas, para que presentada por vuestras manos ante el trono de la Sant�sima Trinidad, entra en posesi�n de la gloria, donde alabe al Se�or para siempre dar perpetuas gracias de haber conseguido con vuestra intercesi�n la bienaventuranza. Am�n.
PALABRA DE SANTO
� Gran ira es cuando Dios no se a�ra de los que pecan | San Jer�nimo
"�CREES T� BIENAVENTURADOS A LOS QUE DISFRUTAN SIN CESAR de la felicidad de este siglo y de sus delicias? Gran ira es cuando Dios no se a�ra de los que pecan... No corrige el padre sino al que ama. No corrige el maestro sino al disc�pulo que ve de m�s agudo ingenio. El m�dico, si cesa de curar, es que desahucia..."
San Jer�nimo naci� en el a�o 347 en Strido, Dalmacia, y falleci� en el a�o 419. Tradujo durante su vida las Sagradas Escrituras en su versi�n latina conocida como Vulgata. Es Doctor y Padre de la Iglesia. Hizo numerosos escritos, traducciones, catalogaciones y cartas. Su festividad se celebra el 30 de septiembre..
ORIGEN DE UNA ORDEN
� LA ORDEN DE LA INMACULADA CONCEPCI�N | Fundada por Santa Beatriz da Silva y Meneses, 1489
NACIDA DE SANGRE REAL, DESCENDIENTE DE H�ROES Y CONQUISTADORES, Santa Beatriz da Silva y Meneses naci� en Ceuta en 1424. Junto con sus once hermanos, fue acabadamente educada por su padre, Don Ruy G�mez, en las ciencias divinas y humanas, apoyado por los padres franciscanos que frecuentaban la mansi�n familiar. Ya desde su primera infancia, durante el viaje hasta la alcald�a en Castilla y luego en su vida en el solar, Santa Beatriz mostr� el amor m�s encendido por el misterio de la Inmaculada Concepci�n, principal causa de batalla de los hijos de San Francisco.
Cuando las nupcias de Don Juan II de Castilla con Do�a Isabel de Portugal, la agraciada Beatriz fue pedida como Dama a la Corte de Castilla. Do�a Leonor de Meneses, Dama de la Corte de Portugal era su t�a. Su abuelo era el Conde Don Pedro de Meneses. Para entonces, Santa Beatriz era la mujer m�s hermosa que se pudiera concebir en Espa�a. Los j�venes se disputaban por atraer su atenci�n y las m�s altas familias la ped�an en matrimonio. Pero ella no deseaba m�s que ser toda de Dios. Y as� lo manifestaba a los padres franciscanos, sus directores espirituales y capellanes del monasterio de Santa Clara.
Como el demonio no soporta la virtud, suscit� rumores y malos pensamientos respecto a ella. Los corazones impuros, incapaces de comprender la castidad, sugirieron amores secretos entre el Rey y Santa Beatriz. La Reina, crey�ndoles ante tanta belleza, desconfi� de ambos y un d�a, decidida a deshacerse de la Santa, la enga�� y llev�ndola a un lugar apartado la empuj� a un gran ba�l abierto y la encerr� con llave para darle muerte. Santa Beatriz se encomend� en las manos de Dios.
En ese momento apareci� la Sant�sima Madre del Salvador y consol�ndola en su desgracia le orden�: �Beatriz: quiero que fundes una nueva Orden en honor de mi Inmaculada Concepci�n, vistiendo h�bito blanco y manto azul como llevo Yo". Ella respondi� consagr�ndose en cuerpo y alma, regalando su virginidad perpetua. Tres d�as mas tarde, angustiado por la desaparici�n de su sobrina, Don Juan da Silva y Meneses encar� a la Reina, preguntando por Beatriz. Ella le respondi� con sequedad: �Venid y ver�is�. Y lo condujo al ba�l. El pesar del t�o por esos d�as de encierro, hambre y sed era enorme. La que se ten�a por muerta apareci� fresca y sonrosada, arroj�ndose con gran alegr�a a los brazos de su t�o.
La noticia recorri� el reino y las gentes festejaron el milagro y repudiaron la dureza del coraz�n de la Reina, que en lugar de arrepentirse y convertirse de coraz�n, s�lo aument� su odio por Santa Beatriz. La expuls� de Palacio y la santa, acompa�ada de tres doncellas, cruz� los peligrosos caminos que llevaban a la Toledo imperial. En este trayecto aparecen ante ella dos monjes franciscanos, preguntando por su pesar. Ella pens� que los mandaba la Reina para confesar antes de ser ejecutada, pero los frailes la consolaron dici�ndole que llegar�a a ser una de las se�oras m�s importantes de Espa�a y que sus hijos ser�an nombrados en toda la Cristiandad. Ella replic� que hab�a consagrado su virginidad a Dios y que jam�s se casar�a. Ellos respondieron: �lo que hemos dicho, as� ha de ser�. Consolada, los invit� a tomar alg�n alimento, pero ellos revelaron ante ella que eran San Francisco de As�s y San Antonio de Padua. Y desaparecieron ante la vista de las piadosas mujeres.
Santa Beatriz se dirigi� al Monasterio de Santo Domingo el Real. All� mor� por treinta a�os como seglar. Pasaba la noche junto al Sant�simo Sacramento. Durante el d�a confeccionaba ropas para los pobres y gast� su fortuna atendiendo diversas necesidades. Sabedora de su extrema belleza, cubri� su rostro de un tupido velo blanco, que no levantaba m�s que para hablar con la Reina o contadas personas.
Muerto el Rey y arrepentida por su maldad, Do�a Isabel de Portugal � en compa��a de sus hijos, los Infantes Don Alfonso y Do�a Isabel - visit� con frecuencia a Santa Beatriz da Silva. Y esa misma peque�a Isabel � la futura Reina Isabel la Cat�lica, en proceso de canonizaci�n � fue quien ayud� a Santa Beatriz a la fundaci�n de la Orden.
De Santa Beatriz no se consigna palabra alguna salida de sus labios. Es la Santa del Silencio, a ejemplo del Glorioso Patriarca San Jos�. Todo lo que conocemos de ella es por testimonio fiel de otros. Estando en oraci�n recibi� la visita de la Sant�sima Virgen vestida con el h�bito azul y blanco que Ella deseaba para sus hijas, urgi�ndole a fundar Su Orden.
Santa Beatriz abandon� el Monasterio y en un solar � llamado �Los Palacios de Galiana� - donado por la Reina Isabel la Cat�lica, su �ntima amiga, fund� el Convento de Santa Fe. La misma Reina Isabel acord� con Santa Beatriz elevar a Roma una solicitud para aprobar la Orden de la Inmaculada.
El 30 de abril de 1489, S.S. Inocencio VIII aprob� la Orden en la Bula �Inter. Universa�. El en mismo momento en que Su Santidad firmaba la Bula, un �ngel comunicaba a Santa Beatriz la feliz noticia. Tres meses m�s tarde se recibe una noticia tr�gica: el nav�o que portaba la Bula naufrag�, hundi�ndose en el mar. Santa Beatriz encomend� a Dios Nuestro Se�or el problema y al tercer d�a encontr� la Bula pontificia sobre un ba�l. Conocido este milagro se organiz� una procesi�n en acci�n de gracias, presidida por Fray Garc�a de Quijada, Obispo de Guadix. En el serm�n, el piadoso y sabio var�n de la Iglesia invit� a todos a tomar el h�bito de la Orden.
Santa Beatriz, alegre, comenz� a confeccionar los h�bitos para sus hijas, acompa�ada en coloquio por Nuestro Se�or y Mar�a Sant�sima. A s�lo d�as de la toma de posesi�n de h�bitos, Santa Beatriz y sus hermanas recibieron una noticia inesperada: "Hija m�a � se le dijo - de hoy a diez d�as, te vendr� a buscar para traerte conmigo al Cielo, porque no es voluntad de Dios que goces ac� en la tierra de esto que tanto deseas". Elevando su mirada, vio que la l�mpara del Sant�simo estaba apagada, y sin que nadie la encendiera volvi� a prender de nuevo. Entonces oy� una voz que le dijo: "�Has visto c�mo la luz de la l�mpara se ha apagado y luego ha vuelto a lucir?, pues as� pasar� con tu Orden. Al morir t�, la Orden estar� en peligro de disolverse; m�s no se extinguir� sino que florecer� de tal manera que ser� multiplicada y extendida por el mundo entero. De hoy a diez d�a has de venir con nosotros".
A los pocos d�as Santa Beatriz enferm� de gravedad y al borde de la muerte recibi� el santo h�bito. Para sorpresa de todos, al levantar el velo para administrar los sacramentos, Fray Garc�a de Quijada, las doce compa�eras de la santa y otros frailes franciscanos contemplaron con asombro que su rostro se conservaba fresco y lozano como en su primera juventud y que una brillante estrella nacida de su frente alumbraba toda la habitaci�n.
Actualmente, la Orden fundada por Santa Beatriz est� extendida por en once pa�ses: Espa�a, B�lgica, M�xico Per�, Bolivia, Guinea Ecuatorial, Colombia, Brasil, Ecuador, Argentina y Portugal.
Santa Beatriz da Silva y Meneses fue beatificada el 28 de julio de 1926 por S.S. P�o XI y canonizada por S.S. Pablo VI el 3 de octubre de 1976. Durante seis siglos no ha dejado de alumbrar a sus hijas y a todos cuantos acuden a ella con devoci�n. La Orden de la Inmaculada Concepci�n cuenta entre sus hijas m�s destacadas a las Venerables Sor Mar�a del Patrocinio, vidente de Nuestra Se�ora del Olvido, Triunfo y Misericordia�, a Sor Mar�a de Jes�s de �greda, gran escritora y m�stica llamada la Ap�stol Azul, Sor �ngeles Sorazu, gran m�stica del siglo XIX, destacada por su amor a la Inmaculada Concepci�n, Sor Mar�a Bustamante, destacada m�stica de principios del siglo XX y a las m�rtires concepcionistas durante la Guerra Civil espa�ola.
Durante la misma Guerra Civil Espa�ola, las hordas rojas cometieron un sacrilegio sat�nico, profanando horrendamente el cuerpo de la santa a la que el demonio en vida no pudo tocar. Del salvajismo de sus hijos en el mal s�lo pudo rescatarse el cr�neo, actualmente venerado en el Convento de Toledo.
ACTUALIDAD
� LULA, ONU Y VIAJE A CUBA | Por Armando F. Valladares
DESPU�S DE SIGILOSOS DEBATES EN EL SENO del gobierno brasile�o, parece haber sido decidido: el 26 de septiembre el presidente Lula, luego de participar en la asamblea de la ONU, har� un nuevo viaje a la isla-c�rcel, esta vez como Presidente del Brasil. Es un paso calificado en el entorno presidencial como "pol�mico" y pol�ticamente arriesgado, seg�n revela la bien informada columnista Dora Kramer, del Jornal do Brasil. Ella a�ade que uno de los sentidos del viaje, seg�n los defensores del mismo -Lula, el canciller Amorim y el ministro Jos� Dirceu, un ex guerrillero que vivi� varios a�os en Cuba- ser�a el de "preservar v�nculos con afectos del pasado".
El propio Lula ha reconocido la serie de peregrinaciones a la meca comunista comenz� en 1985. La �ltima de ellas, en diciembre de 2001, fue como co-fundador, junto con Fidel Castro, del subversivo Foro de S�o Paulo (FSP). All�, en la reuni�n anual del FSP, prest� conmovido tributo al sanguinario dictador, en presencia de l�deres revolucionarios latinoamericanos, incluyendo narco-guerrilleros colombianos: "A pesar de que su rostro ya est� marcado por arrugas, Fidel, su alma contin�a limpia porque Vd. nunca traicion� los intereses de su pueblo"; "gracias, Fidel, gracias porque Vds. contin�an existiendo".
En el mes siguiente, a fines de enero de 2002, durante el 2o. Foro Social Mundial de Porto Alegre, ante un auditorio de millares de militantes del Partido de los Trabajadores (PT), del pro castrista Movimiento Sin Tierra (MST) y de comunidades de base seguidoras de la teolog�a de la liberaci�n, hizo un h�bil discurso en el cual explic� a sus "compa�eros" la necesidad de una nueva t�ctica para tomar el poder en el pleito presidencial que se aproximaba. Seg�n �l, los "fracasos electorales" de la izquierda brasile�a se debieron hasta ese momento a un "juego" estrat�gico imprudente de las izquierdas, mostrando al p�blico un perfil "demasiado radical"; un defecto que, seg�n �l, afectaba al "99% de los participantes del 2o. FSM". E hizo un llamado urgente a corregirlo, para poder alcanzar finalmente el poder. Era el "Lula Paz y Amor" que, r�pidamente metamorfoseado, avanzar�a hasta llegar a la Presidencia de Brasil.
En la ONU, en Nueva York, el presidente Lula dar� su aval a una de las mayores y m�s flagrantes contradicciones -que no son pocas- de la asamblea general de ese alto organismo: condenar una vez m�s, casi por unanimidad, el embargo americano, sin decir una palabra siquiera sobre la causa del problema, que es el implacable embargo interno del r�gimen comunista contra el pueblo cubano desde hace m�s de 40 a�os, en un enigm�tico ritual de ofrenda a los "dioses revolucionarios" que no murieron... Sobre el tema del embargo interno y externo cubano, as� como sobre la contradictoria posici�n del presidente Lula y de su canciller Amorim al respecto, incluyendo una animadversi�n contra los exiliados cubanos, tuve ocasi�n de escribir reciente art�culo, al que me remito para mayor brevedad (Armando Valladares, "Cuba: Lula sustenta el 'bloqueo' interno castrista", Diario Las Am�ricas, Miami, Jul. 22, 2003).
De la asamblea de la ONU el mandatario brasile�o partir� a la isla-c�rcel.
�Cu�l ser� el Lula que llegar� a Cuba? �El de diciembre de 2001, acorde con su historial revolucionario? �El de enero de 2002, que ya estaba en r�pido proceso de metamorfosis? �O una mezcla contradictoria de ambos?
Me inclino por la tercera opci�n, propia del zigzagueante y contradictorio caminar del presidente Lula, que incluye desde haber afirmado -durante otro viaje a La Habana, en noviembre de 2000- que pondr�a �nfasis en su "proyecto socialista" y que no quer�a un "PT rosado" o "light", pero s� rojo , hasta decir pr�cticamente lo contrario -como lo acaba de hacer en Caracas, flanqueado por el presidente Ch�vez-, que no le gusta ser llamado izquierdista y que nunca fue comunista (Daniel Piza, enviado a La Habana, "Lula defiende un PT cada vez m�s socialista", O Estado de S. Paulo, Nov. 30, 2000; Eliane Cantanh�de, "No me gusta el r�tulo de 'izquierdista', dice Lula", Folha de S. Paulo, Agosto 27, 2003).
Un Lula con paso zigzagueante y contradictorio, que algunos interpretan como s�ntoma de vacilaciones, errores y hasta fracasos, sin comprender que estamos en la era del caos y la contradicci�n; y que hay quienes a �stos recurren como un m�todo para confundir la l�gica y el sentido com�n; debilitar la voluntad; y embotar la sensibilidad de quienes contin�an desconfiando de las nuevas t�cticas revolucionarias.
Es ese camino sistem�ticamente zigzagueante el que podr� caracterizar la pr�xima estad�a del presidente Lula en Cuba. Muy probablemente, antes, durante o despu�s de su viaje a La Habana el presidente Lula dir� y/o har� algo para mantener las ilusiones que ha conseguido crear hasta en figuras internacionales como la embajadora norteamericana en Brasilia, el nuevo subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Roger Noriega e inclusive el presidente Bush; y, al mismo tiempo, dir� y/o har� algo que agrade a los procastristas de Cuba, Brasil y Am�rica Latina.
Pero todo esto, como ya fue dicho, forma parte del camino de la contradicci�n y del caos. Si Lula no consigue convencer a algunos de que hizo algo efectivo en favor del pueblo cubano esclavizado, al menos dejar� en ellos una duda ben�vola... y paralizante. El resultado de su viaje estar� tambi�n graduado de una manera que favorezca, aunque sea discretamente, la continuaci�n de la dictadura castrista y/o el pasaje hacia un "pos-castrismo" controlado por funcionarios del actual r�gimen que ya est�n siendo preparados para ese fraudulento papel. �Llegar�n el presidente Lula y su canciller a ofrecer sus oficios como eventuales mediadores en Cuba, tal como est�n disponi�ndose a hacerlo en otros pa�ses, inclusive, en Colombia? Dem�s est� decir que entregar al presidente Lula el papel de mediador en Cuba ser�a casi como poner a un lobo como mediador de conflictos en un gallinero.
Reitero aqu� las consideraciones finales de mi art�culo antes citado:
"Si el presidente Lula quiere desmentir con hechos, y no con palabras, que se ha transformado en el mayor sustent�culo internacional del r�gimen comunista de Cuba - con todas las graves responsabilidades que ello implica delante del pueblo cubano y del generoso, cordial e intuitivo pueblo brasile�o, pero, sobre todo, delante de Dios - que adopte medidas diplom�ticas categ�ricas para contribuir a la liberaci�n de centenas y tal vez millares de presos pol�ticos cubanos. Que haga algo eficaz para salvar la vida de los presos pol�ticos Martha Beatriz Roque y Oscar Biscet, quienes agonizan en las c�rceles cubanas, atendiendo as� al p�blico llamado que le acaba de hacer la entidad Unidad Cubana, de Miami. Que no cruce los brazos ante el drama del f�sico cubano Dr. L�pez Linares, actualmente residente en Brasil, quien infructuosamente escribi� al mandatario brasile�o solicit�ndole su intervenci�n para poder viajar a Cuba a conocer a su hijito Juan Paolo, de 4 a�os de edad. Que no intente poner pa�os tibios sobre los cr�menes castristas alegando el 'bloqueo' externo o los supuestos 'avances en el �rea social', como la salud y la educaci�n, que en realidad son dos implacables instrumentos de control ideol�gico, mental, pol�tico y policial de los desdichados cubanos. Que, en fin, contribuya, sin eufemismos, para la urgente libertad de Cuba".
Y hoy a�ado:
Si el viaje del presidente Lula llegase a significar, inequ�vocamente, el real y no apenas aparente desmoronamiento del r�gimen comunista, cayendo completamente las rejas de la isla-c�rcel, ser�a un "milagro" pol�tico tal que me llevar�a a retractarme de mis cr�ticas al presidente Lula y pedirle p�blicas disculpas; a reconocer que �l ten�a raz�n cuando, durante el per�odo pre-electoral, en el programa televisivo del "anchorman" Boris Casoy, me acus� de "picareta"; y a agradecerle por su decisiva contribuci�n a la liberaci�n de Cuba.
Armando Valladares, ex preso pol�tico cubano, autor del libro "Contra toda esperanza", fue embajador norteamericano ante la Comisi�n de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, durante las administraciones Reagan y Bush.
SANTUARIOS
� NUESTRO SE�OR DE LA BUENA ESPERANZA | Quito, Ecuador
UNA DE LAS DEVOCIONES M�S ARRAIGADAS DEL ECUADOR es el Cristo de la Buena Esperanza. Los milagros que le acompa�an hacen de esta imagen sagrada una de las m�s veneradas de la naci�n. Su Santuario se ubica en el Templo de San Agust�n, en el centro hist�rico de Quito, donde por cuatro siglos ha recibido la veneraci�n popular.
Su historia se remonta al per�odo colonial, cuando una mula atravesaba la capita ecuatoriana cargando un pesado bulto. Ech�ndose en la porter�a del Templo de San Agust�n, dej� el bulto que aumentaba su peso proporcionalmente a los hombres que se acercaban a intentar llevarlo al interior del recinto sagrado. La sorpresa fue completa cuando a la idea de dejarlo en la porter�a, la imagen se hizo tal liviana que un s�lo hombre pudo cargarla.
El caudal de gracias y favores concedidos al pueblo quite�o elevaron a la sagrada imagen a un grado de veneraci�n sin par. Uno de los milagros m�s impresionantes es precisamente el que se relaciona con las sandalias que habitualmente se retratan junto a la bella escultura del Se�or humillado en la coronaci�n de espinas.
La historia cuenta la desventura de un angustiado padre de familia que acudi� ante Nuestro Se�or a contar sus penas. Pas� el d�a en oraci�n y al terminar la jornada, el sacrist�n le pidi� que se retirara para cerrar el templo. El atribulado var�n narr� al sacrist�n sus penurias y prometi� volver a primera hora. Muy temprano � al despuntar las primeras horas de la madrugada - dirigi� sus pasos hacia el Cristo de la Buena Esperanza. Esa misma noche una mujer hab�a sido asesinada a la puerta del templo. El buen hombre entr� a llorar sus penas al Se�or sin notar el charco de sangre ni sus pisadas ensangrentadas.
La confianza del hombre fue premiada: el Se�or se inclin� y ofreci� una de sus riqu�simas sandalias de oro al padre de familia. Con el coraz�n jubiloso y consolado, el devoto corri� a una joyer�a a vender el precioso regalo para pagar sus deudas, pero el joyero reconoci� la reliquia. Acto seguido el fiel cristiano fue prendido y conducido a la justicia en medio de un pueblo indignado que le reputaba los cr�menes de sacrilegio infame y cruento asesinato.
El condenado, cargado de grillos y esposas, pidi� un �ltimo favor: ser conducido en presencia de su Divino Benefactor. All�, con el pueblo enardecido por testigo, se dirigi� a Nuestro Se�or cont�ndole lo sucedido, reiter�ndole sus dolores y la injusta situaci�n en que le hab�a puesto. Con gran confianza y sentimiento pidi� la intervenci�n celestial para probar su inocencia. La muchedumbre le escuchaba entre compadecida e indignada.
En ese momento sucedi� un prodigio que qued� anotado en la historia de la ciudad y de la Iglesia. Ante la vista de la ciudad, la sagrada imagen tendi� un pie al reo y ofreci� la otra sandalia, dej�ndola caer en sus manos. El pueblo de Quito cay� de rodillas, reconociendo el milagro y dando libertad al acusado. La sandalia fue comprada a precio de oro y las monedas que llenaron la balanza sobrepasaron el peso de la preciosa reliquia. El padre de familia vio saciadas sus necesidades y el milagroso Cristo quedo consignado como el se�or de la Buena Esperanza.
El primer domingo de junio el pueblo de Quito acude con fervor a las tradicionales celebraciones, formando una ceremonia que recomendamos con �nfasis asistir y acompa�ar.
MEDITACI�N SUGERIDA
� LA FALSA PIEDAD Y EL SERVICIO A DIOS �| Vida Interior
CONSIDERA QUE LA PIEDAD NO CONSISTE ni en las inclinaciones del cuerpo ni en la modestia de los ojos, sino en la humillaci�n del esp�ritu, y que quiz� el tuyo no ha acompa�ado ni un solo momento a las muestras exteriores de respeto y veneraci�n. Piensa que hay quien entra en los hospitales, visita las c�rceles, consuela a los afligidos, cuida a los enfermos, socorre a los pobres, y que a pesar del celo que manifiesta en estas buenas obras no tiene ni una pizca de misericordia cristiana, porque las ejecuta movido por una actividad natural que a ello le impulsa, o por una compasi�n meramente humana que le conmueve, o por la costumbre que le gu�a, o por mil motivos ajenos de servir a Dios, que debe inspirar todos sus actos.
Te enga�as miserablemente si crees llevar una vida cristiana y poseer la verdadera piedad porque hagas todas esas cosas, si no tienes en cuenta que no merecen el nombre de buenas obras aquellas que no nacen del principio que debe producirlas y que puede santificarlas. Te figuras que tienes las manos llenas de merecimientos cuando, en realidad, te sucede lo que a un hombre dormido, que en sue�os se imagina ser poseedor de inmensas riquezas, y al despertar se encuentra en la miseria.
Para evitar este desenga�o forma el prop�sito de no decir, ni emprender, ni ejecutar nada que no sea en nombre de Jesucristo, y atento �nicamente a la mayor gloria de Dios. S�lo as� podr�s abrigar la esperanza de poseer alg�n d�a la verdadera piedad, acepta a Dios, y no la falsa piedad de que hac�an alarde los fariseos.
La verdadera piedad es abnegada, la falsa, c�moda y regalada; la primera, humilde y vac�a de s�; la segunda, ostentosa y llena de amor propio; la primera, todo lo da a Dios; la segunda, quiere repartir el coraz�n, el tiempo, la fortuna y todo entre Dios, el mundo y el demonio; la primera, hace el bien sin que nadie se entere; la segunda, haciendo sonar la trompeta de la fama; la primera, busca ante todo la gloria de Dios y la salvaci�n de las almas; la segunda, la propia satisfacci�n.
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